Blog de los Cursos de Verano 2026 en el Centro Asociado a la UNED de Guadalajara
jueves, 26 de junio de 2025
La evolución del Código Penal en materia de terrorismo y necesidades legislativas ante los nuevos retos
miércoles, 25 de junio de 2025
Control constitucional del Código penal de 1995, 30 años de jurisprudencia
Ha comenzado centrándose en la figura de la "presunción de inocencia" recogido en la Constitución, superponiéndolo al "derecha a la asistencia jurídica".
Repasando la validez de las pruebas, en el derecho penal, la invalidez de las pruebas se refiere a la exclusión de pruebas obtenidas mediante métodos ilícitos o que vulneran derechos fundamentales. Esto significa que si una prueba fue obtenida violando la ley o los derechos de una persona, como el derecho a la defensa o a no autoincriminarse, puede ser utilizada en un juicio.
¿Pero que ocurre cuando la invalidez de la pruebas afecta a servicios públicos? En el caso de Lista Falciani, donde las pruebas tenían un origen "oscuro". fueron aceptadas varias veces como prueba penal y el Constitucional lo admitió como prueba. En ese sentido, afirmó que "hay una ponderación de los intereses en resolución del delito".
Otro tema tratado es el de las garantías de un juicio justo, en el que hay acusación y defensa letrada, un tribunal independiente que motive los hechos probados. Pero las garantías de la acusación y de la defensa son asimétricas por el derecho a la presunción de inocencia.
En cuanto al alcance del control constitucional, Carmelo Jiménez se refirió al papel del Tribunal Constitucional en los casos de constitucionalidad la Prisión permanente revisable, la eutanasia; interrupción voluntaria del embarazo. "Se ha debatido mucho sobre si se ha "constitucionalizado" estos derechos". Además, el Tribunal no actual de oficio sino cuando se lo demande en el transcurso legislativo o judicial de una determinada norma. "El legislador no puede admitir cualquier acto como delito aunque con estas 50 modificaciones de los últimos 30 años en el Código Penal parecen decir lo contrario".
Los parámetros constitucionales al Código Penal, según el ponente pasan por:
- Artículo 25: rige el derecho penal por el que nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento.
- Artículo 9.3: que establece los principios de legalidad, jerarquía normativa, publicidad de las normas, irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, seguridad jurídica, responsabilidad de los poderes públicos y la interdicción de la arbitrariedad.
- Artículo 10.1: trata sobre La dignidad de la persona, los derechos inviolables, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, fundamento del orden político y de la paz social.
- Artículo 7.1: habla sobre el Derecho a la libertad y a la seguridad con la limitación de la privación de libertad, cuando se cumplen las condiciones establecidas por la ley.
- Artículo 15: recoge el Derecho a la vida, derecho fundamental que se reconoce a todos los individuos. La Constitución protege la integridad física y moral de cada persona, garantizando que no sean sometidos a tortura o a tratos inhumanos o degradante, aboliendo la pena de muerte, incluida la de la legislación militar salvo en tiempo de guerra.
30 Años de vigencia del Código Penal de la Democracia: Situación actual y retos de futuro
La 36 edición de los Cursos de Verano del Centro Asociado a la UNED Guadalajara han comenzado hoy con el titulado "30 años de vigencia del Código Penal de la Democracia: situación actual y retos de futuro", propuesto por el Departamento de Derecho Penal, dirigido por José Núñez Fernández y coordinado por Miguel Marcos Ayjón.
El catedrático José Núñez, no se pueden abarcar las más de cincuenta reformas que se han realizado de él pero se van a abordar las principales. "Hemos buscado las personas más expertas y singulares en la materia", compartió el coordinador Miguel Marcos, presentando al ponente de la jornada, Esteban Mestre Delgado, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Alcalá, presidente de la Sección de Derecho Penal de la Comisión de Codificación. Director de la Revista “La Ley Penal”, y abogado, que ha impartido la sesión "30 años de vigencia y 50 reformas legislativas. Avances y retrocesos de un texto imprescindible para la convivencia".
"Este Código Penal rodea nuestras vidas porque nos dice los limites de lo que se puede hacer mientras que la Constitución nos dice lo que sí se puede hacer", comenzó su ponencia destacando que este curso es el primer acto conocido sobre el 30 aniversario de este código.
Parafraseando a Sabina "30 años y 50 reformas", "¿son muchos años o muchas reformas? Poniéndolo en contexto, antes de 1995 sólo se tenía La Constitución para regular derechos y libertadas". "A la gente le robaban el coche en el párkiing de nuestro piso y el Código Penal no lo recogía, hablaba de cuadras y graneros" y la gente decía "yo ya no me reconozco". Los mayores avances tecnológicos hablaban de "hilos y postes telegráficos" y de "papeles e impresos expuestos en lugares públicos", como medio de comunicación, contenidos heredados de los códigos preconstitucionales de 1973 y 1944.
El primer intento recordado por el ponente de nuevo Código Civil fue una reforma planteada en 1983 que finalmente no se llevó a cabo.
Ya en 1990 se nombra una Comisión para poner marcha el actual Código Penal -del que forma parte el propio ponente como secretario- que presenta el 1994 el ministro de Justicia Tomás De la Quadra Salcedo que, para él, "justificaba toda una legislatura".
Entre los objetivos más significativos que se señalaron hace 30 años, Esteban Mestre destaca "el cambio total de penas punitivas a penas que permitan la resocialización, tal y como dictaba la Constitución; el de penas pecuniarias fijas -independiente de la capacidad de pagarla- a una aplicación igualitaria, deterrminando una cuantía mínima y máxima pero con un modelo de conversión dependiendo de la capacidad económica de cada persona".
También se dio acogida a nuevas formas de delincuencia "porque nos quedamos sin resortes ante una sociedad cada vez más compleja" y se comenzó un proceso de despenalización con respecto al Código de 1973: "Se da especial relieve al ejercicio derechos frente a delitos, como la injuria y la calumnia frente al Derecho a la Libertad de Expresión".
Se eliminó el privilegio de la injerencia de funcionarios públicos. Antes se aplicaban atenuantes cuando el propio funcionario cometía un delito. Desde 1995, si un funcionario público comete una infracción, se establecen delitos específicos como la prevaricación. "El ciudadano manda sobre el funcionario. Fue una inversión muy seria contra los funcionarios".
Y en quinto lugar, se trata de avanzar en la igualdad que marca la Constitución. "La sociedad no era igualitaria y el Código castigó los delitos contra la libertad sexual frente al arcaico concepto de "honestidad".
El Código Penal ha sufrido 50 reformas en 30 años. "Me quedo contrariado con el enunciado porque, a lo mejor no se hizo tan bien". "Es un ritmo brutal y creciente a una velocidad cada vez mayor". "Tantos cambios me parecen excesivos y desubican la seguridad jurídica, aunque es cierto que los delincuentes van más rápido del legislador", afirma como conclusión Mestre, quien añade que "el cambio tecnológico obliga también a ser más rápido".
Como principales reformas, el profesor Mestre enumeró los delitos terroristas en 2015 con base territorial con el islamista; los procesos de destipificación por el final del Servicio Militar Obligatorio; las referidas a los delitos contra la libertad sexual; contra la protección de los malos tratos; contra nuevas formas de agresión -como el maltrato animal-; para combatir la corrupción, para proteger más a las minorías o a personas vulnerables -el bulling-; o el endurecimiento de penas -incluyendo prisión permanente revisable-.
En el capítulo de cambios , destaca el papel de la Unión Europea, que también se ha convertido en un actor principal en los cambios del Código Penal, con la transposición de sus propias directivas, con delitos y penas específicas.
¿Son necesarias tantas reformas en una sociedad democrática?, se pregunta el ponente: "El Código Penal no puede cambiar a este ritmo, tan apresurado, tan negativamente que luego debamos cambiarlo otra vez, No se pueden hacer experimentos en las reformas penales. Incluso se han hecho reformas que indicaban penas ilegales por parte del legislador, errores que vienen por la falta de estudios de previsión".
¿Y en qué se diferencias el Código Penal después de 30 años?: "Es más largo, con penas más duras, con un incremento descontrolado de penas y delitos, y lleno de incongruencias, en definitiva, es peor que el del 95".
viernes, 12 de julio de 2024
La revolución cultural como vehículo del cambio político y económico
El ciclo de conferencias, destinado al análisis de los imaginarios del arte vinculados a los procesos revolucionarios, ha llegado a su fin a través de Amador Fernández-Savater con la ponencia ‘Salir de la tierra del Faraón: la revolución como Éxodo’.
La revolución política y económica, según Fernández-Savater, “tiene unos límites a la hora de transformar la realidad”. Para un cambio cualitativo “hay que modificar la subjetividad de la piel del ser humano mismo”. La revolución cultural “pretende alcanzar el nivel psíquico y antropológico de la naturaleza humana”. El término cultura, en términos del filósofo, se va a relacionar con el “nivel antropológico de las formas de vida”.
Para los revolucionarios y revolucionarias a la transformación, “como cambio objetivo en la política o la economía”, era necesario añadirle “una capa más a la hora de percibir y relacionarse con el mundo”.
La revolución antecede “el comienzo absoluto”. Es el “derrocamiento del orden antiguo y la aurora de un mundo nuevo”. La revolución cultural se encarga de “producir un hombre nuevo”. Para Fernández-Savater el concepto de “tabla rasa” entraña ciertos peligros como el “uso del terror convertido en herramienta pedagógica”.
La
construcción de lo nuevo ha estado “muy marcada por una fuerza de
voluntarismo”, entender la novedad como “lo que debe ser impuesto”. El
militante “empuja lo que es, para que sea lo que debe ser”. En este esquema
–proyección y posterior encarnación– el arte “se convierte en instrumento”. Una
situación que deriva en el planteamiento de si resulta necesario “modificar el
lenguaje” o aplicar estructuras conocidas “al servicio de otros fines”. En
sentido marxista “el cambio en los modos de producción” a la larga “provocará
el cambio de conciencia social”. Amador Fernández-Savater, ha señalado que en
En los años 60 “surge una nueva idea de revolución”. La meta no es tanto “la toma de poder” como el “éxodo” o “la fuga hacia una sociedad paralela”. No se trata de “destruir lo viejo, sino de contagiar lo nuevo a través de otras formas de vida”. Se cambia el verbo tradicional de la revolución que es “tomar” por el de “salir”. Formas culturales como la música “buscaban atraer y no imponer”. La revolución se intenta producir “aquí y ahora”.
Son varios los problemas para universalizar la revolución de la década de los 60, ya que, en muchos casos, eran los jóvenes –despojados de cargas familiares– los que tenían la disponibilidad para “dar ese salto al vacío”. Además, era necesario abordar si podía existir una revolución ajena al capitalismo.
En
el momento presente encontramos “que se ha evaporado la idea de revolución”. Según
los términos de Mark Fisher ha triunfado “el realismo capitalista”. El deseo se
vehicula “por los caminos del mercado”, una institución que “se nos ha pegado al cuerpo
como una forma de segunda naturaleza”. De este modo se extiende la sensación de
que “otro mundo no es posible”. Es por ello útil analizar si puede existir
una “fuga del deseo” que se articule por caminos diferentes. Unos precedentes
que tienen consecuencias como el fenómeno de la "Gran Dimisión”, por el que
muchas personas en Estados Unidos dejaron sus trabajos tras la pandemia de
El hombre nuevo en la primera secuencia revolucionaria acabó siendo “el trabajador”, en la segunda el “drop out” o “que se desconecta”, y en la tercera el “agotado”. El filósofo ha acabado planteando cuáles son los horizontes futuros o las posibilidades de crear nuevos imaginarios en estos “tiempos de la deserción”.
El
curso ha concluido con una mesa redonda, en la que han intervenido varios de
los ponentes de las tres jornadas, denominada ‘Capitalismo y cenizas: la dinámica revolucionaria como combustión y
agotamiento de sus imaginarios’.
jueves, 11 de julio de 2024
Imaginarios, revoluciones y puntos de partida
Segunda jornada, en sesión de mañana, del curso dedicado al análisis de los imaginarios artísticos y su vinculación con los procesos sociales. La primera ponencia ha llevado por título ‘La revolución en marcha: cuando el futuro éramos nosotros’, y ha sido dirigida por Yayo Aznar Almazán –Catedrática. UNED–.
Aznar Almazán ha comenzado su intervención haciendo referencia a Hannah Arendt, ya que, según la filósofa alemana, “la revolución nos enfrenta al problema del comienzo”.
La revolución se constituye como "una masa que avanza o, incluso, una persona sola”. La catedrática ha explorado diversas imágenes insertas en movimientos revolucionarios, por ejemplo, el cuadro ‘El cuarto estado’, de Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). En esta obra aparecen un grupo de proletarios en huelga, dos hombres avanzan al frente con determinación –uno de ellos, ataviado con un chaleco, posee cierto aire de distinción–, y una mujer, con un niño en los brazos, apela a los dos sujetos.
Relacionado con las huelgas del siglo XX, Almazán ha subrayado que “la violencia real y la representada, era mucho menos cruda por parte de las clases populares, que la ejercida por el estado”. El imaginario revolucionario plantea una “marcha hacia delante a la que jamás se llega” y es necesario reflexionar sobre si estas obras, concebidas desde una sublimación nostálgica, son referencias para la búsqueda de horizontes futuros de justicia social.
La
segunda conferencia de la mañana ha sido impartida por Gabriel Cabello Padial
–Profesor Titular de Historia del Arte. Universidad de Granada–, con el título ‘Cuerpo político y cuerpo colectivo.
Figuraciones de un imaginario de
Cabello
Padial ha comenzado su intervención con el texto de Fabre d’Églantine, en el
que proponía el cambio del calendario durante
Durante
Marat, aparece por primera vez en un cuadro de David en ‘El juramento del juego de pelota’ (1791). En esta obra aparece un “cuerpo colectivo” unido a través de una "coreografía gestual", además, muestra una serie de “exterioridades” como los ventanales, en los que apreciamos una fuerte tormenta. En los márgenes aparecen los sans-culottes a los que no se les permite la entrada o Marat en un punto de fuga.
Con
la llegada de
La ponencia ha concluido con la problemática histórica de la representación colectiva de los diferentes imaginarios sociales a lo largo de la historia, con la consideración de las partes que permanecen excluidas.
La tarde ha tenido como punto de partida la exposición de Patricia Mayayo Bost –Profesora. Universidad Autónoma de Madrid–, con ‘Imágenes para las revoluciones feministas’.
La intervención ha comenzado con el análisis de la identidad estética de los primeros movimientos feministas. El morado, verde y blanco –libertad y dignidad; esperanza; honradez–, como colores representativos, y toda una serie de herramientas ancladas en una mercadotecnia –la comercialización del prendedor de Emmelin Pankhurst (c. 1909)– orientada a la “captación de fondos”. Buscaban una conexión con los medios de “naturaleza reproducible”, para llegar a “públicos amplios”. Las imágenes tenían gran “capacidad de resignificación”, además, “se prestaban a ser fácilmente reconocibles e identificables con la lucha feminista”.
Algunas
caricaturas del siglo XIX, representaban a las mujeres con facciones duras y
angulosas, alejadas estas ilustraciones de la concepción tradicional de la
belleza, ya que estaban reclamando espacios políticos tradicionalmente
reservados a los hombres. Si analizamos ciertas fotografías del siglo XIX del
hospital de
Siguiendo el hilo del imaginario de la “histeria”, ubicamos las representaciones de los “espectáculos de fenómenos”, que estaban basadas en las clasificaciones biológicas sobre los “tipos raciales”, asociando a la raza caucásica como “la más evolucionada” y "separada" de los orígenes evolutivos. Un tipo de imágenes –del XIX– vinculadas a la deformación y los excesos, se insertaban dentro de un contexto de sufragismo incipiente.
Todo este “bestiario” del siglo XIX, aparece recogido de forma crítica en la obra de la artista multidisciplinar palentina Marina Núñez. Mayayo también ha realizado un recorrido por el trabajo de la artista performativa romana Chiara Fumai (1978-2017), que a través de la encarnación de ciertas personalidades marginalizadas recupera elementos narrativos desechados por la historia.
La conclusión, del segundo día de intervenciones, ha tenido lugar en voz de Luis Navarro Monedero –Filósofo, escritor, ensayista y activista– con su exposición ‘Virus, máscaras, voces. Formas invisibles del cambio de siglo’.
Navarro Monedero, ha subrayado que el virus se mueve “en un plano de la realidad que escapa a nuestra percepción”. Los usos de “las máscaras a través de los tiempos han sido muy diversos, aunque no sólo los de encubrimiento o mentira”. También ha afirmado que nuestra identidad es “el producto entre una negociación entre los referentes”.
El filósofo, ha destacado que “Mayo de 1968, consigue reconciliar los movimientos revolucionarios del mundo del arte con los cambios sociales”. La imagen del artista “se diluye en lo colectivo”. Los situacionistas “dieron carta de estilo al movimiento”. Una de las herramientas estilísticas de estos creadores era el “détournement”, que lanzaba una resignificación sobre elementos existentes en la cultura popular. Este recurso estilístico conlleva “una pérdida de respeto al signo y a la tradición”.
El ponente ha hecho referencia a “cierta debilitación de la obra de arte en lo concerniente a su impacto político”. Se corre el riesgo de asumir “el signo convertido en objeto de consumo”. En los tiempos actuales, elementos como los memes, tienen esa capacidad de "desvío", que "desde lo molecular" se acaba extendiendo por amplias capas de la sociedad.
miércoles, 10 de julio de 2024
Trauma de apego y terapia centrada en compasión y regulación emocional
El apego y la terapia centrada en compasión y regulación emocional centraron el discurso en la última jornada del Curso de Verano “Trauma, crianza y terapia”.
Trauma de apego:
“¿Qué es el apego?”, comenzó exponiendo Mónica Ahrendy García, psicóloga Sanitaria, profesora tutora en UNED y coordinadora en ‘Somos Estupendas. “El apego es un sistema primario, es el sistema primario del ser humano. Es un sistema de conexión relacional con el otro. La naturaleza ha creado eses sistema para que nos aferremos a la vida. Es un sistema primario de vinculación que nos va a proporcionar el modelo funcional interno, es decir, las gafas con las que yo veo la vida”, prosiguió.
| Mónica Ahrendy, en su ponencia |
El apego se divide en diversos subtipos (seguro, inseguro, evitativo y ansioso) y se desarrolla a través de miles de pequeñas interacciones, rupturas y reparaciones. “Eso es lo que provoca que yo vaya generando unas expectativas”, afirmó García.
“Gustamos a las personas por cómo les hacemos sentir. Si los problemas no se solucionan se produce un distanciamiento”
El apego se encuentra en la base, por debajo de la mentalización y de los sistemas superiores. Un sistema de apego secundario, según la psicóloga Sanitaria, también cortical, que permite la relexividad y que puede ejercer “como muletas cuando el sistema de apego no ha funcionado bien”.
Asimismo, se puede trabajar en terapia pero también se puede conseguir con figuras naturales. “No necesitamos ir a terapia pero es difícil encontrar a personas, profesores, amigos pareja, que te proporcionen esta sensación”, continuó Mónica. A continuación. Señaló las claves sobre cómo se trabaja el apego en la consulta.
Recomienda, en primer lugar, observar el estilo de apego del paciente. Después, fomentar la seguridad emocional, establecer límites claros, adaptar el enfoque terapéutico, trabajar en la relación terapéutica y fomentar la autonomía, es decir, ayudar al paciente a “desarrollar habilidades de autorregulación emocional y fortalecer su autoestima, lo que puede contribuir a un estilo de apego más seguro”.
“El apego no se cura. Nuestro organismo se da cuenta antes que nosotros, se produce una reacción y ésta no se puede impedir. Mi cuero va a reaccionar a ciertos estímulos que desarrollaron ese trauma de apego. Pero lo importante es lo que ocurre después de reaccionar”
Dicen que “cada maestrillo tiene su librillo”, pero las fases del proceso terapéutico son comunes para todos. Entre ellas se encuentra el establecimiento de la relación, la estabilización y seguridad, el conocimiento de la estructura del funcionamiento y el procesamiento del trauma”.
“Nuestro objetivo en terapia es ser Pepito Grillo”, continuó exponiendo Mónica Ahrendy, “el paciente interioriza la voz de su terapeuta. Entonces yo empiezo a sobrar, tenemos que ser absolutamente prescindibles”. A su vez, concluyó su ponencia calificando a los terapeutas como “seres que no son ni objetivos ni imparciales”. Además, afirmó que una tarea esencial es la de “reflexionar sobre tu propio apego y cómo puede influir en la relación con el paciente. Por ello, hay que ser reflexivos y conscientes de nuestras propias emociones”.
Trauma, terapia centrada en compasión y regulación emocional:
“Sé amable con cualquier persona que conozcas porque puede estar librando una dura batalla”. Ésta fue la presentación de Félix Hernández Lemes, psicólogo general sanitario, profesor-tutor de la psicología de la emoción y supervisor del Servicio de Psicología Aplicada del Centro Asociado a la UNED de Guadalajara, en la última ponencia de este curso de verano.
Tras una breve definición del concepto de "trauma", que hace referencia a “las consecuencias de la exposición a experiencias personales que suponen una amenaza a nuestra supervivencia”, introdujo el argumento central de la charla: la terapia centrada en compasión.
En primer lugar se basó en una reflexión de Dalái Lama (“si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión”), y, posteriormente, en otra que razona sobre el concepto de autocompasión en psicología, cuya autoría recae en la psicóloga estadounidense Kristin Neff (“cuando la compasión se dirige hacia uno mismo se denomina autocompasión. Conlleva amabilidad u entendimiento del propio dolor y sufrimiento en lugar de ser autocrítico con uno mismo, percibiendo las propias experiencias como parte de al experiencia humana y observando los pensamientos y sentimientos dolorosos con perspectiva”).
'Compasión' proviene del término latino ‘compati’, que significa “sufrir con”. Para otros, como Javier García Campayo, al que Félix se refirió en numerosas ocasiones, la compasión es la “capacidad de hacerse consciente de ese sufrimiento humano”. O, también, como “la respuesta emocional al dolor o sufrimiento de otra persona, que implica un deseo auténtico de ayudar”, tal y como se muestra en el libro ‘Compassionomics’.
“Nuestros padres son los que crean para nosotros una “base segura”, nos dan un modelo de trabajo sobre cómo manejarnos con las amenazas, nos protegen de las amenazas externas”
En una exposición basada en un mayoritario componente teórico, para Hernández “la investigación ha demostrado que el sistema afiliativo orientado a la satisfacción, la calma y la seguridad, se ha desarrollado significativamente con la evolución de la conducta de apego propia de los mamíferos. Gilbert afirma que el sistema afiliativo fue diseñado como regulador de la naturaleza”.
Los padres gozan de un papel trascendental en los cuidados y en el desarrollo de sus hijos. Tanto es así que su estilo de apego predice en un 75% el estilo de apego de sus descendientes. Para Hernández la mayoría de las investigaciones sobre la autocrítica “se centran en la relación con los padres. Así sabemos que muchos padres no proporcionan suficiente cariño y apoyo a sus hijos sino que intentan controlarlos Así, recurren a técnicas despiadadas como método para alejar a sus hijos de problemas o para mejorar su conducta, los niños asumen que las críticas son una herramienta motivadora útil y necesaria. Lo que significa que los comentarios despreciativos reiterados, que algunas personas adultas repiten en sus cabezas, suele ser el reflejo de las voces de sus progenitores”.
Los mensajes más relevantes de la Teoría Centrada en la Compasión (CFT) son: las cosas que te han pasado en tu vida no son tu culpa, pero es tu responsabilidad aliviar tu sufrimiento; la compasión se trata de elegir la mejor versión de ti que puedas ser; estás viviendo una vida que no elegiste.
Tras calificar a la autocompasión como una “habilidad que se puede aprender y mejorar con práctica”, Félix Hernández recomienda relacionarse con calidez y amabilidad con uno mismo, en lugar de ser autocrítico, recordar que el sufrimiento y el fracaso son parte de la experiencia humana compartida y afrontar los sentimientos negativos de forma equilibrada para no identificarse demasiado con ellos.
Y, como punto y final de este curso de verano, concluyó con el mantra de la autocompasión (AC): “Cada vez que percibo algo de mí mismo que no me gusta o cuando algo va mal en mi vida me repito lo siguiente: éste es mi momento de sufrimiento, el sufrimiento forma parte de la vida, pido ser amable conmigo mismo, pido ofrecerme la compasión (o amabilidad) que necesito”.
Imaginarios para una revolución: de la representación de la clase obrera al discurso de las vanguardias
Este miércoles, 10 de julio, ha dado comienzo el curso, emplazado en la sede de UNED Guadalajara, ‘Economías del arte 2: Imaginarios de la revolución’. Una formación, coordinada por Yayo Aznar Almazán –Catedrática Uned–, cuyo objetivo es analizar el imaginario de las revoluciones, partiendo de la disyuntiva entre las obras asimiladas –a pesar de mostrar la realidad de su época– por la economía de consumo y la necesidad de generar expresiones artísticas críticas con la sociedad.
La
segunda ponencia, ‘Sobre la rebelión de
los medios: máquinas sin control y montajes dialécticos’, ha sido conducida
por Víctor del Río García –Profesor Titular. Uned–.
Víctor del Río García ha arrancado su intervención dando importancia al siglo XX, como “elemento gravitacional”, a la hora de pensar en las revoluciones. Ha destacado que existe “un poso de melancolía en nuestro concepto sobre la idea de revolución”. Según el profesor, el tinte ideológico a la hora de abordar estas cuestiones “oscila entre el entusiasmo amnésico o una dimensión reaccionaria”.
La
revolución “tiende a repetirse ya que genera una insatisfacción inmediata”. En
esencia, a la hora de establecer una nueva legitimidad, se trata de un acontecimiento “recursivo e inconcluso”. Nuestro concepto de revolución “rara vez hace una
retrospección más allá del fenómeno de
El siglo XX se concibe como “un intento permanente de reiniciar la historia en un mundo mejor, que trata de revocar las legitimidades caducas”. A la hora de pensar en ciertas representaciones mediáticas, con valor ideológico, encontramos que las conexiones temporales en el caso de la ciencia ficción plantean una disyuntiva “sobre el origen y el destino de la humanidad”, al modo que reflejan las vanguardias artísticas.
Víctor del Río García se ha referido al concepto de “factografía”, acuñado por los artistas soviéticos, para encontrar formas de representación en las que se alcanzase la muerte del autor como sujeto para que “el relato emane de la compilación de los hechos”.
La
conferencia ha tratado de abordar las relaciones entre revolución política y
transformación estética, en el siglo XX, y de la pervivencia de esas conexiones
en nuestro consumo mediático actual.
martes, 9 de julio de 2024
‘Mindfulness’, trauma en terapia y su decodificación: el cerebro materno
Con la segunda y penúltima jornada del curso “Trauma, crianza y terapia”, las ponencias de cuatro expertas en desarrollo, cuidado y diagnósticos clínicos desde el punto de vista de la psicología, volvieron a entretener y enseñar durante ocho horas a un público interesado y entregado.
| Mariló Gascón, en su ponencia |
“Trauma es cualquier experiencia amenazante y desbordarte que no podamos integrar. Después de tales experiencias a menudo, nos quedamos con una sensación disminuida de seguridad de los demás y el mundo y con la sensación también de sentirnos inseguros dentro de nuestra piel”, escribía Pat Ogden en 2015. Por lo tanto, ¿de qué sirve el trabajo del ‘mindfulness’ en terapia para trabajar el trauma?
“La meditación consciente puede ayudar a que se dé una regulación desde la corteza preforntal. No lo podemos sacar nosotros solos, necesitamos una serie de interacciones con otras personas porque el trauma no es individual sino social”, comenzó indicando Mariló Gascón Aguilar, psicóloga general sanitaria.
El principal órgano al que afecta el trauma es el cerebro, cuya función principal es garantizar la supervivencia. Para intentar evitarlo se pone en marcha el sistema nervioso autónomo, y, durante su funcionamiento las respuestas son completamente distintas en cada caso. Activa la lucha o huida del sistema nervioso simpático, o, por otra parte, la calma y el colapso del sistema nervioso parasimpático.
“Entre las habilidades ‘mindfulness’ y meditación ‘mindfulness’ hay que distinguir que en terapia no se trabaja la parte meditativa”, comentó Gascón antes de mencionar una cita de Rothschild, psicólogo clínico, que defendía que el 'mindfulness' “es un recurso que contribuye a regular el nivel de activación y establecer la estabilidad en medio de síntomas traumáticos”. Para ella, estas terapias consisten en reforzar la corteza prefrontal, lo que denomina “regulación de arriba a abajo en el cerebro”, y, después, recalibrar el sistema nervioso autónomo, “regulación de abajo a arriba”.
Además, afirma que “el psicoterapeuta ‘mindfulness’ tiene que acompañar al cliente en la exploración de la experiencia, ayudarle a centrarse en las sensaciones del cuerpo, ser flexibles en las prácticas, adecuarlas a cada cliente y acompañarles en la integración del trauma”.
Si las características del trauma son la disociación, rumiación cognitiva, desregulación emocional, desconexión cuerpo-mente, culpa, vergüenza, miedo, ira, rabia, enfado o ansiedad, ¿cuáles son los mecanismos de acción del ‘mindfulness’? “Regulación de la atención, la consciencia corporal, regulación emocional, desidentificación de los pensamientos, consciencia dual, exposición, actitud auto-compasiva, aceptación e integración”, añadió Mariló, que expuso los principios básicos de este tipo de terapia.
Entre ellos se encuentra, por ejemplo, permanecer dentro de la ventana de tolerancia, la atención como recurso de estabilidad mediante el empleo de anclajes externos y la conexión cuerpo-mente. “Todas las personas tenemos tres sistemas de regulación de traumas y amenazas”, finalizó la psicóloga clínica su exposición: “Centrado en el logro (querer, perseguir, conseguir), en la afiliación (seguridad, amabilidad, conexión, calma), y en la amenaza (búsqueda de protección y seguridad)”.
Cerebro materno: implicaciones en el cuidado y la dificultad de regulación:
¿Cuándo una madre puede ser considerada como tal? ¿Una madre que no ha llegado a dar a luz debería ser considerada madre? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde que se tiene a la cría para valorarse la maternidad? ¿Cómo afecta el concepto de ser madre a una persona que, a pesar de tener al hijo, no se ve como madre? Paula Stoica, psicóloga general sanitaria y tutora en la UNED, daba la bienvenida con estas preguntas a la segunda ponencia del día.
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| Paula Stoica, en su ponencia |
Una exposición centrada en la mujer, la que sufre unos cambios cerebrales, estructurales y funcionales significativos durante el embarazo.
“Cuando hay pérdidas de embarazo muchas madres lo ven como un fracaso, pero ese tiempo de seis meses ha cuidado a su bebé”
“Con respecto a los estructurales, entre la segunda y cuarta semana del embarazo se aprecia un aumento de la sustancia gris en el córtex prefrontal superior e inferior y en diversas áreas subcorticales como el hipotálamo, la sustancia negra y la amígdala. Todas estas áreas participan de una u otra forma en las conductas que lleva a cabo la madre para el cuidado”, continuó Stoica.
En relación a los neuroendocrinos, los niveles de oxitocina aumentan considerablemente durante el embarazo y producen euforia, sueño más ligero, incremento de la sensación de cariño hacia el bebé. Es decir, es la gran causante de los cambios cerebrales relacionados con la maternidad y este tipo de cuidados.
“La capacidad de la madre para reconocer el llanto de su hijo mejora desde el primer día de dar a luz”, prosiguió la psicóloga clínica. Ya quedan mencionados los cambios funcionales, que se deben, según Stoica, a que, “en las primeras semanas de vida del bebé, la respuesta neutral de la madre al llanto de su hijo implica un estado de alarma que actúa de movilizador hacia su hijo, provocando cierto grado de ansiedad. La activación cerebral se produce posteriormente entre las 12 y 16 semanas del bebé y corresponde a un proceso de aprendizaje por parte de la madre para asociar y entender el llanto más como una conducta de carácter social”.
Además de la oxitocina, la prolactina, con efectos benéficos en el aprendizaje, memoria o conducta social, también forma parte de las hormonas que sostienen el cuidado. En resumen, provoca cambios neuronales y conductuales que se encargan de construir el “cerebro materno”, término incluido en esta jornada por Paula Stoica.
“El vínculo materno-filial es considerado la conexión más poderosa e instintiva que existe”
El vínculo, el instinto, el cuidado y la intuición, conceptos tan trascendentes en la maternidad, comienzan a acaparar la conversación. Tanto es así que, en muchas ocasiones, el dolor del hijo se convierte en el dolor del padre y fallos en la protección de sus descendientes ocasionan un dolor muy grande en los progenitores.
Stoica, antes de concluir con referencias al amor, se refirió a la construcción del cuidado: “No es algo que no sale de forma natural si no que lo tenemos que construir. Cuando hablamos de cuidado lo hacemos donde no tiene cabida el dolor, el cuidado también implica una atención constante al dolor”.
“La madre y la cría establecen el vínculo en una especie de danza comunicacional, en la que el mayor aporte en las respuestas es intuitivo. El cuidado está impregnado de amor. El amor no es sólo una emoción, es un proceso biológico. ¿Pero, cómo damos amor? Uno de los aspectos más importantes en el cuidado es el disfrute del otro”, sentenció Paula Stoica.
Decodificando la biología del trauma: terapia más allá de los diagnósticos clínicos:
A las 17 horas de la tarde llegó la etapa reina de la segunda jornada de este curso de verano. Dividida en dos partes, la primera protagonizada por Lucía Ema Llorente, psicóloga, psicoterapeuta, psiconeuroinmunóloga, y, la segunda, por Beatriz Cazurro Burgos, psicoterapeuta y formadora.
“Allá por 1994 Jean-Paul Sartre dijo que en psicología todo se puede explicar con tres palabras: la infancia decide. Está documentado que las experiencias diversas durante la infancia dejan huella. La perspectiva es saber qué explica todos estos diagnósticos, cómo el cerebro infantil es capaz de reconocer el estrés, cómo lo organiza y qué significa “estrés” para un niño y para un bebé”, fueron las primeras frases que brotaron del conocimiento de Llorente.
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| Lucía y Beatriz, en su ponencia |
Arrancó su exposición mencionando las tres bases en las que se sustenta el apego: “Neurodesarrollo”, que tiene que ver con movimiento, patrones y reflejos, “relación y contexto con el ambiente” y “biología”. Todo ello forma un grado de regulación al que llamamos “apego” y que se divide en tres tipos biológicos: regulado, desregulado y adaptado.
“¿Cuál es la respuesta? Tú, tú eres la respuesta, no la técnica ni el conocimiento, tú”
Posteriormente continuó afirmando que es el contexto el que siempre produce el conflicto y que hay más de cinco sentidos. A los más conocidos, olfato, gusto, tacto, oído y vista hay que añadir, según, Llorente, “el sistema inmune, interocepción, nocicepción (sensores que no sindican el dolor y se activan con el rechazo social) y neurocepción (nuestro sistema autónomo escanea el ambiente para ver si éste es seguro o peligroso, un radar, como un escáner, nos da el 80% de la información del entorno”.
Tras mencionar que las sensaciones homeostáticas (sed, hambre, fatiga, tristeza o curiosidad) inducen movimiento, mostró una gráfica en la que sin curvas, “ritmo y sinconicidad”, no hay avance, no hay vida. Concepto que hila con la homeostasis. Es decir, equilibrio y estabilidad.
“Necesitamos un estrés puntual. Si nosotros, como adultos, no estamos regulados, cómo vamos a regular a un niño”
El neurodesarrollo comienza en el útero. “Es extraordinario, al igual que en el nacimiento”, añadió. La base de la disociación se establece en el periodo de cero a seis meses. El llanto, los reflejos táctiles y el movimiento de extremidades, por el contrario, al mismo nivel que la creación de la médula espinal, hasta los dos meses. “Del mes uno al seis se desarrolla el tronco del encéfalo, con la percepción de contornos, movimiento horizontal de ojos, respuesta a sonidos, sensación de frío, calor, hambre, dolor…”, sentenció.
Dos horas después llegó el turno de Beatriz Cazurro Burgos, que arrancó con una definición sobre trauma: “Un trauma es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente”. A lo que añadió: “Pero, ¿y el cuerpo?”.
“Somos absolutamente dependientes durante muchos años. A mayor dependencia, menos recursos, y, cuanto menos recursos, más posibilidad de trauma”
El trauma es “una experiencia personal, no un suceso, es una herida interna, una ruptura duradera del yo debido a sucesos difíciles o dolorosos. Es una respuesta global del cuerpo cuando se siente superado por el entorno. Es un impacto en nuestro sistema nervioso que puede perdurar tiempo después del incidente y activarse en cualquier momento”, continuó. Y, si no se resuelve, limita nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos, impide el disfrute y la alegría.
Para ella hay dos tipos de trauma: ‘T’ con mayúscula y ‘T’ con minúscula. Es decir, marcas duraderas de sucesos aparentemente habituales que pueden dejar en la psique infantil ausencia de sucesos buenos y necesarios, fallas en la conexión emocional con adultos, insuficiente satisfacción y rupturas del apego seguro.
Antes de mencionar un informe de Amnistía Internacional llamado ‘Iceberg de la violencia infantil’, en el que el asesinato, la agresión física, la penetración o los gritos o amenazas se ubican en la parte visible y los chantajes, humillación, abuso de poder, ignorar o el castigo en la invisible, definió una experiencia traumática como la "desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con los que contamos”.
“El cerebro está preparado para anticipar el peligro. La vida no está preparada para los niños ni las embarazadas, es normal que nos encontremos solos en situaciones que nos sobrepasen”, sentenció.
lunes, 8 de julio de 2024
Trauma, crianza y pareja: el guion de vida en los hijos e hijas de violencia de género
Con un éxito rotundo y más de 130 alumnos (entre la modalidad ‘online’ y presencial), el Espacio Joven Europeo de Azuqueca dio al bienvenida al penúltimo Curso de Verano planteado por el centro asociado de la UNED en Guadalajara: ‘Trauma, crianza y terapia’.
“¿Cómo son de adultos los niños que han crecido en entornos con violencia de género? Cuando empiezas a hablar con ellos, en terapia, te das cuenta que ese primer entorno en el que crecieron, con violencia, por ejemplo, hacia su madre, han sido definitivos para marcar aspectos de su propia vida”, continuó el supervisor del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED, con 45 años de experiencia como psicoterapeuta.
Antes de entrar en materia señaló algunos aspectos clave a la hora de referirse a los hijos e hijas de violencia de género. Para Martorell, no son testigos sino víctimas ya que crecen inmersos en violencia, lo que les provoca consecuencias físicas (retraso en el desarrollo y alteraciones de alimentación o sueño), consecuencias emocionales (ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, aislamiento, dificultades con la empatía), consecuencias cognitivas (fracaso escolar, indefensión aprendida), consecuencias conductuales (agresividad, falta de habilidades sociales, adicciones), y neurofisiológicas (alteraciones bioquímicas y estructurales, hiperexcitabilidad permanente).
“Pero, ¿qué es la Teoría de guion de vida?”, preguntó José Luis alzando la voz. Como respuesta expuso una cita de Eric Benre, psiquiatra canadiense. Éste consideraba que un guion es “un plan de vida formado en la primera infancia bajo la presión parental y que después continúa en vigor. Es la fuerza psicológica que impulsa a la persona hacia su destino, tanto si la persona combate como si dice que es su libre voluntad”. Como ejemplo, prosiguió, “si tengo que estar callado porque si no me pegan, eso ya es un guion”.
Una teoría a la que se refirieron grandes figuras de la literatura como Franz Kafka en ‘Carta a mi padre’ (“Si comenzaba a hacer algo que no fuera de tu gusto y tú me amenazabas con el fracaso, el respeto por tu opinión era tan grande en mí, que el fracaso, aunque fuese mucho más tarde, era irremediable”) o Albert Camus (“El sol que brilló sobre mi infancia me libró de todo resentimiento”).
¿Quién soy? ¿Quiénes son los otros? ¿Quién tiene el poder? ¿Qué tengo y qué puedo hacer? ¿Cómo ser feliz o cómo estar bien? Éstas son algunas de las preguntas que nos formulamos cuando somos pequeños. Mientras, “estás bien”, “puedes pensar, “puedes equivocarte”, “puedes aprender”, “te quiero”, “puedes confiar en mí” son algunos de los mensajes positivos que se dan cuando el guion va bien.
En cambio, un guion positivo se puede convertir en dramático cuando va dirigido a hijos e hijas que han crecido en entornos de violencia de género. Inseguridad, desconfianza del otro, duda, vergüenza, culpa, miedo, alerta permanente, “una versión de sí mismo dominada por el abuso”, “éxito atribuido a factores externos” son algunas de sus consecuencias, según Martorell, que finalizó su ponencia con una reflexión acerca de cuándo una terapia concluye con éxito: “Toda terapia termina con éxito con una persona que se quiere y acepta”.
Trauma, crianza y pareja:
A partir de las 19 horas arrancó el turno de Arun Mansukhani, psicológo especialista en Psicología Clínica y asesor de la Comisión Europea en delitos de odio. “La terapia me mantiene unido a la realidad, “sentarse delante de una persona que está pasando por un proceso difícil y acompañarle en ese proceso te devuelve al sufrimiento humano”, indicó el también sexólogo.
Pero, ¿a qué no referimos cuando hablamos de “trauma”? Jean-Martin Charcot, neurólogo francés, fue el primer investigador interesado en la salud mental. Él se refería a la histeria, una enfermedad mental causada por un trauma psicológico. “Frecuentemente, por abuso sexual”, añadió Mansukhani.
Posteriormente, Charles Samuel Myers, médico inglés que ejercía como psicólogo, demostró que un 30% de hombres y un 27% de mujeres sufrieron trastorno de estrés postraumático en algún momento después de la Guerra de Vietnam. A partir de aquí comienza a catalogarse al trauma como enfermedad mental.
“El trauma se ha reducido mucho menos en el entorno de la intimidad, hablamos de violencia sexual, aumento del número contra mujeres y niños. En países desarrollados 19-35% niñas y 14-26% niños, sólo 1-2 de cada 10 es denunciado y se suelen comunicar entre los 35-45 años”, continuó Arun, que mencionó el Original ACE Study, donde los doctores Felitti y Anda demuestran que el trauma no sólo esta asociado con la salud mental sino con la salud en general.
El concepto de “trauma” ha ido variando con el paso del tiempo y, desde lo acontecido en Vietnam, ahora nos referimos a “bullying” en los centros escolares o soledad. Éste afecta a los neuroretransmisores (adrenalina, noradrelina, dopamina y cortisol) y el cortisol, por ejemplo, está íntimamente relacionado con el sistema inmunológico.
“Lo que pasó, pasó, fue horrible, pero ya no me afecta, y todo nuestro trabajo va encaminado a eso”, Arun Mansukhani.
“Lo que ocurre es la amenaza percibida, la persona no regresa a la normalidad, se queda en un estado de alerta permanente, preparado para responder en un determinado momento. ¿Qué es algo traumático? Algo que provoca una desregulación permanente”, afirmó Mansukhani.
Y, además, el estrés se puede convertir en trauma en varias fases. Algo puede ser traumatizante si es demasiado intenso u ocurre demasiado pronto, cuando es menos intenso pero más repetitivo, y, como los niños “carecen de autorregulación”, relataba Arun, “necesitan a las figuras de apego para calmarse”. Pero, a su vez, para el especialista en Psicología Clínica, “las personas que tienen personas de apego cerca sufren menos trauma y los niños que tienen dificultades de apego buscan afecto. Entonces el apego se vuelve protagonista porque nos enseña a cómo autorregularnos, corregularnos y desregularnos (cómo hago para volver a la normalidad después de una mala noticia) en la intimidad, tres cosas centrales en las relaciones de pareja”.
“La emoción desregulada es el problema central para las parejas de alto nivel de conflicto (Alan Fruzzetti, 2006)”
“Autorregularme, corregularme y qué es lícito, las tres cosas que se aprenden en una buena estructura familiar. Ir educando en qué expresiones son correctas y cuáles no. Ahí es dónde se va a ir aprendiendo y dónde el niño va a ir llegando a las relaciones que tiene los adultos”, mencionó el Mansukhani, poco antes de referirse a las “dinámicas conflictivas”.
En ellas hay que distinguir la conexión-distanciamiento, huida-persecución (una de las partes está más distanciada que la otra), evitación del conflicto (relación superficial, evitación de la intimidad), reactivas (hay conflictos abiertos basados en la crítica, desprecio, victimización…), y destructivas (dominante-dominante, dominante-sumisa, sumiso-sumisa).
“A partir de ahí toca trabajar en pareja el pegamento tóxico: familiaridad-patrones de apego, qué consideramos manifestaciones del amor y qué no, familiaridad en la comunicación y cómo se resuelven los conflictos”, sentenció Arun Mansukhani.
viernes, 5 de julio de 2024
Viudedad, testamento y legado
Última
jornada sobre el curso dedicado al ciclo de la vida de las mujeres de la
nobleza en
El control masculino “era ejercido por el padre en la condición de hija, soltera o doncella”. Después, “por el esposo en el estado de casada”. Con la viudedad “la potestad masculina va a desaparecer” y de este modo la mujer “podrá ejercer unos roles que hasta el momento le habían sido vedados”.
Para las mujeres “cada relación familiar daba lugar a un estatus diferente” y estos daban lugar a “distintos aspectos de la realidad femenina”. Al margen de los lazos personales y emocionales, en el matrimonio y los grupos familiares “la muerte de la esposa no afectaba a la posición familiar”. Sin embargo, la muerte del esposo “desencadenaba una alteración del estatus familiar anterior”. En la época la viudedad se entendía como una situación vital en exclusiva de las mujeres. Esta nueva condición traía aparejada “una pérdida del poder social y económico”.
La historiografía reciente ha insistido en ofrecer una visión positiva de la situación de viudedad. Las damas de las élites consiguen “potenciar una autoridad y autonomía”, alcanzando un estado de “paradigmática libertad”. Existe un contraste entre la “actitud pasiva" cuando son hijas o esposas y los “proyectos propios” que comienzan a desarrollar tras el fallecimiento del cónyuge.
Alegre
Carvajal ha establecido un vínculo muy estrecho entre las viudas y la
potenciación del mecenazgo artístico durante esta etapa. A diferencia de los
hombres, “cuyo patronazgo artístico tiene lugar en el transcurso de su periodo
vital”.
Los
tratados moralistas de los siglos XV y XVI, –que eran conocidos por las mujeres
bien porque estaban alfabetizadas o por los sermones de los sacerdotes–,
pretenden definir “el cometido y las obligaciones” de las mujeres casadas para
“definir su rol y las fronteras de la institución del matrimonio”. Los textos
de la época asocian la viudedad al encierro como “un esquema de comportamiento
impuesto por la sociedad o la propia viuda”, algo que aparece en los escritos
de Juan de
Los
elementos visuales de la viudedad son “la vestimenta negra y la toca blanca”,
algo que aparece recogido tanto en imágenes pictóricas como en ilustraciones. No
obstante, algunos de los retratos de las damas de la nobleza aportan indicios
de su “investida autoridad”. En ocasiones estas mujeres acceden a sus “derechos
nobiliarios”. Aunque, el gobierno de una mujer en el siglo XVI, “podía estar
disputado”. Entre estas mujeres existía un elevado sentido de conservación de “la
reputación del patrimonio inmaterial de su linaje”, lo que derivó en “la
construcción de palacios y capillas familiares”.
La segunda ponencia de la mañana ha sido dirigida por Alejandra B. Osorio –Associate Professor of History, Wellesley College, Boston (EE.UU.)–, y ha llevado por título: ‘La muerte, las mujeres y los testamentos: tumbas, genealogías y voz’.
Osorio ha destacado que “la tumba cristiana se convirtió en un lugar de tránsito en el que el alma residía de manera temporal en búsqueda de la resurrección”. La epidemia de peste negra provoca un horror entre la población europea y genera “demandas e instrucciones explícitas en los testamentos” que están relacionadas “con la ubicación del enterramiento y las posesiones a heredar”. Los bienes materiales se traducen como “un vínculo entre vivos y muertos” y añaden “una extensión de la voluntad de los fallecidos”.
Prepararse para la muerte requería “poner en orden los asuntos de la vida de manera cotidiana y no postergar este acto hasta el momento del fallecimiento”. Buen ejemplo de esto son los textos que componen el ‘Ars moriendi’, que datan del siglo XV.
Para
las mujeres el convento, “etapa final de la vida terrenal”, se interpretaba
como lugar de “entendimiento con Dios” en aras de la muerte. A su vez, se ponía
especial énfasis en la preservación de los testamentos como un elemento destinado
a la “conservación de su voz”. Estos documentos expresan poder tanto “sobre
sus bienes”, como en “sus vidas eternas”. El contenido “revela dinámicas
sociales y políticas importantes que nos ofrecen datos que van más allá de su
cualidad de mecenazgo”, un análisis, –el del patronazgo–, que se constituye
como el más extendido dejando de lado otros aspectos vitales de las
mujeres de la nobleza en
Por último, las profesoras Esther Alegre Carvajal y Valeria Manfré han presidido la mesa con destino a extraer las conclusiones del curso previas a su clausura.




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