jueves, 9 de julio de 2026

Prevenir la violencia en los jóvenes: la emoción gana al mensaje

La psicóloga Ani Hinchado Castañeda, con más de 20 años de experiencia profesional en la Asociación de Mujeres Opañel se ha sumado al curso con su conferencia La importancia de la sensibilización en la prevención de la violencia de género en población joven. Como técnica de intervención social y en los últimos años, como responsable de proyectos de intervención, ha hablado sobre la importancia de establecer estrategias de sensibilización para prevenir futuras conductas de violencia de género en adolescentes.

A su juicio, es clave repensar la sensibilización: ¿se está adaptando ésta a los tiempos actuales, al perfil de los jóvenes de hoy? ¿por qué seguimos necesitando sensibilizar a una generación que ha crecido oyendo hablar de igualdad? 

"Tenemos más información, más recursos, más legislación, hemos avanzado mucho, se ha cambiado la forma de informar sobre violencia de género e igualdad y todo ello, "es un éxito de los movimientos sociales, la gente de a pie, de las políticas y de las instituciones", ha reconocido la experta. ¿Créeis que la mayoría de los jóvenes rechaza la violencia de género? "La mayoría reconoce distintos tipos de violencia de género pero no todas", ha respondido. Los jóvenes "tienen dificultad para reconocer las primeras señales de violencia y para unir las desigualdades con la violencia de género. Eso sigue pendiente".

El Barómetro Juventud y Género, elaborado cada dos años por el Centro Reina Sofía de FAD Juventud, revela algunas realidades que invitan a la reflexión. Por ejemplo, que el feminismo se ve como forma de adoctrinamiento mucho más que hace 5 años, que los jóvenes se declaran menos feministas y creen que el feminismo es menos necesario porque hay más igualdad. La percepción de los jóvenes sobre la violencia de género es que se trata de un problema muy grave, incluso más que respecto a 2019, pero sienten que es algo inevitable y que no va a cambiar nunca. Aparte, el 50,8% cree que los hombres están desprotegidos frente a denuncias falsas. También hay datos positivos en temas como la corresponsabilidad.

Es decir, que "la mayoría sí la ve como un problema" pero... este dato positivo convive con muchas contradicciones. Entonces, ¿qué es lo que no estamos viendo? "Quizás estas contradicciones ya no sean fruto de la falta de información" sino de "la normalización de la violencia de género" al sacarla de "ese marco abstracto" y llevarla a su propio contexto.

"A mí me interesa preguntarme qué margen de acción tenemos todavía en la prevención", ha afirmado. "La sensibilización tiene que ser una herramienta que ayude a entender, transformar y analizar críticamente la muchísima información que están recibiendo cada día". Ese es el 'nuevo' papel de la sensibilización en los tiempos que corren, donde también entra a 'jugar' otro elemento, que es la desinformación y las redes sociales, donde además de información se difunden también "contranarrativas".

Por eso es importante darles las herramientas idóneas para que cuando les lleguen esos otros mensajes, "sean capaces de analizarlos con rigor, siempre desde su propio relato, desde ellos mismos". 

La narrativa juvenil del grupo

La principal barrera preventiva es, a juicio de Ani Hinchado, "la incapacidad de transformar la información en cambios reales en su cotidianeidad". De ahí que no sirva "dar un mensaje correcto sino saber en qué suelo va a caer ese mensaje porque quizás no está preparado para recibirlo". Sobre todo, si "ese mensaje contradice la narrativa grupal de la persona joven lo va a rechazar". Porque no es lo que piensa su grupo. Y eso explica, por ejemplo, que "las personas que se consideran feministas haya bajado un 20%", ha señalado. La conclusión es que "la prevención compite contra narrativas emocionalmente convincentes, no contra la desinformación".

¿Cuál es la narrativa juvenil entonces? Sus mecanismos son variados: desde tener una falsa ilusión de control a usar el alcohol como eximente -en el caso de él- y en agravante -para ellas- justificando episodios de violencia y cambiando la interpretación de lo que ha ocurrido, desdibujándolo y eximiendo parte de la responsabilidad. "Hay conductas que dejan de parecer violencia y pasan a parecer amor. Hemos de conocer esa narrativa para poder sensibilizar ahí", ha dicho.

Es importante también saber que desde que nos llega un mensaje o vivimos un hecho hasta que se convierte en experiencia pasan varias fases: la interpretación, los esquemas mentales y las conductas. "Ahora ya sólo con los mensajes no sirve, tenemos que actuar en la fase de la interpretación". Sensibilizar no consiste sólo ya en enseñar qué conductas son violencia.

¿Y quién está educando hoy sobre las relaciones? La capacidad que tienen las redes sociales con sus herramientas -desde memes a vídeos que se viralizan- es inmensa. No son las causantes pero "amplifican"; también está el grupo de pares, de amigos o conocidos. Lo que esté de moda o lo que te valide será lo que prevalezca. "Si entre las chicas se lleva ser sumisa o sexualizarte, lo vas a hacer", ha puesto como ejemplo. Todo influye, todo suma y todo deja huella. Desde los videojuegos a los medios de comunicación. Desde la música a Youtube, la familia o las relaciones afectivas y sexuales. "No existe un único agente socializador, existe un ecosistema que se retroalimenta", ha afirmado.

¿Cómo competir entonces contra tanta lluvia de mensajes y agentes socializadores? "Sabemos que hay espacios que educan mal, pero también otros que educan bien. Contemos entonces con todos los que queremos comunicar el mismo tipo de mensajes y vamos en la misma dirección porque hay docentes implicadísimos e influencers que comunican bien", ha añadido.

La "pornificación" de la sociedad también tiene sus redes: tecnológicos (uso de la IA), redes sociales (acceso a contenido pornográfico), cultura de la violación (estereotipos de género, sexismo),  narrativas de edulcoración (la libertad o el empoderamiento mal entendidos), webs pornográficas, explotación sexual (Onlyfans) y la infancia (uso temprano de móvil).

Pero las personas "no elegimos a nuestros referentes porque sean rigurosos. Los elegimos porque entretienen, nos dan identidad, nos emocionan, conectan con lo que deseamos... así que los mensajes no triunfan por ser verdad sino porque me generan expectativas y nos están dando una respuesta. Y esto es necesario entenderlo para poder trabajar ahí", ha señalado la experta. 

"¿Cómo es posible que haya movimientos en Estados Unidos que están planteando que el voto sea único por unidad de convivencia y que el que vote sea el hombre? Pues estas narrativas hay que entenderlas porque conectan con las personas jóvenes". 

Para transformar una narrativa hay que ver cómo se construye. ¿Qué necesita hoy la sensibilización? "No buscar culpables sino las posibles soluciones, escuchar antes de intervenir, trabajar también las emociones que son distintas en chicas y en chicos, generar referentes alternativos porque se quejan de que no los tienen, es decir, saben lo que no hay que hacer pero no, lo que sí tienen que hacer; favorecer el pensamiento crítico y conectar con los códigos juveniles sin perder el rigor", ha explicado. Lo primero que "tenemos que hacer es conectar porque eso también es prevenir". Tenerles en cuenta, comprender su relato, su identidad. "Tener una comunicación bidireccional".

Entonces, ¿cómo puede seguir siendo útil la sensibilización hoy? "Hay muchas cosas que funcionan y es importante conservar lo valioso e introducir cosas nuevas según con quién vayamos a trabajar", ha señalado.

En resumen, "la información cambia lo que sabemos y el trabajo sobre las emociones es el que puede cambiar cómo sentimos, cómo interpretamos y, finalmente, cómo actuamos". Es importante trabajar con "la juventud que tenemos, no la que nos gustaría tener" y saber que "sensibilizarles no es prohibir sus conductas sino dotarles de las herramientas críticas para hackear y reescribir sus propios relatos. Cuando la juventud crea sus propias campañas funciona mucho mejor porque conocen sus códigos".

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