miércoles, 1 de julio de 2026

Puerto Rico y Carboneras: de la turistificación al refugio artístico

La investigación de unos restos en la catedral de Puerto Rico llevó a la investigadora María J. Feliciano Chaves a fijarse en el objeto del trabajo que ha inaugurado la última sesión del curso de verano de UNED Guadalajara sobre turismo y viajeros entre los siglos XVI al XX, Turistificación de la Hispanidad en San Juan de Puerto Rico.

Bud Bunny echó mano de símbolos de su tierra en el reclamo publicitario de su gira, haciendo su propia revisión. Se apropia del "jíbaro puertorriqueño, la idea del jíbaro blanco la transforma en negro, es afrodescendiente, reclama la música folclórica y la suma al reggeaton más tradicional", ha explicado Feliciano Chaves. Su hispanidad no es "idílica" sino "criolla", en una especie de reivindicación de la raíz. Lo que hace Bad Bunny es "folclorizar el ambiente" para el turista. Eleva, incluso, el sombrero de paja a 'alta costura'. Es una imagen que se consume, también "por el español", pero no es la única. 

Puerto Rico es playa, calles de colores y folclore pero tiene una historia. Llegó a ser "un horror", ha afirmado la investigadora. La isla se descubre en el segundo viaje de Colón pero quedaría "completamente olvidada" tras el descubrimiento de México y Perú. En 1625, la capital -San Juan-, se destruye por completo y comienza una reconstrucción lenta y laboriosa, con escasos recursos y "sobreviviendo siempre". Hoy en día, en cambio, sus murallas son Patrimonio de la Humanidad. 

Los norteamericanos invaden la isla desde el Sur ene 1898 y pasa a ser colonia de EEUU. Se suprime el español como idioma académico y en las escuelas se impone estudiar inglés, aunque esto fracasa.

Durante los años 20, "hay represión de los símbolos patrios", hasta su completa "ilegalización" tras la guerra con la Ley Mordaza de 1948-57. Tras medio siglo de soberanía estadounidense, se crea el Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1952 y comienza una nueva historia para el país. Surge así el Instituto de Cultura Puertorriqueña, cuyo primer director fue Ricardo E. Alegría. "Tuvo la misión de devolver al puertorriqueño el sentimiento de orgullo de lo que fue", ha afirmado Feliciano Chaves. Logró "revalorizar la importancia de edificaciones coloniales y monumentos dele país". Toda la zona histórica de San Juan y Ponce, por ejemplo, "permanece intacta y funcional".

El casco histórico sufrió muchos daños, sobre todo "los edificios religiosos y educativos". Pero se hizo un esfuerzo importante por devolverle la vida, "porque es la cara que se muestra al mundo". Cuba pierde la 'capitalidad' del Caribe con la Revolución y Puerto Rico recoge el guante, convirtiéndose así en la nueva capital caribeña. "Había que hacer una gran escenografía que atrajera turistas y reflejara la nueva realidad turística", ha afirmado la ponente.

Potenciar el pasado colonial

Esa escenografía pasaba por rescatar y "potenciar el pasado colonial de San Juan". Y en ese itinerario era necesario "exaltar la figura de Juan Ponce de León". Se musealiza su casa, se crea además un Museo sobre las murallas de San Jerónimo; otro, sobre la cultura africana y se compran obras de arte para engrandecer iglesias y el resto de recursos turísticos.

El Plan Maestro de Puerto Rico fue convertir la isla en un destino atractivo para todos -residentes y turistas- y eso incluía, entre otros proyectos, sacar a los vecinos que tenían sus casas frente a la playa y trasladarles hacia otros edificios y hacer del corredor frente a la muralla un corredor turístico con hoteles, que mantuviera conservado el Casco histórico únicamente para vecinos y un pequeño turismo 'elitista', y donde "el movimiento del turisteo playero existiera extramuros". 

El 'Grand Hotel' o el premiado hotel modernista La Concha -que quisieron destruir para hacer un Disney colonial, pero que finalmente no prosperó- fueron ejemplo de ese boom turístico en Puerto Rico, que también vio cómo hoteles se renovaban como hostelerías y hubo "un esfuerzo de teatralizar la puesta en escena del pasado colonial", ha explicado Feliciano Chaves. 

También se creó un sistema de Paradores, similar al español, pero dirigido a "las familias puertorriqueñas que vacacionaban y no destinado a acoger turismo de gran cantidad". Era un "turismo interno", ubicado en "las zonas más bonitas de la isla" y de corta duración.

El esfuerzo de limpiar y homogeneizar la paleta de colores de una ciudad que fue blanca y hoy es pura policromía ha derivado en "un alud de turistas continuo, donde ahora es difícil ver dónde está la catedral en medio de tantas sombrillas. Estamos muriendo de éxito. Hoy Puerto Rico huele a coco, a lo que huele el turista, y eso es duro", ha afirmado.

Carboneras: el turismo elevado a arte

El último ponente del ciclo, el profesor de Historia del Arte de la Complutense Iñaki Estella, habló del turismo como forma de arte y la relación que éste tiene con otras formas de negocio secundarias y otras disciplinas. Sí hay artistas que se han centrado en el asunto. Lo han hecho en películas, en libros, en proyectos arquitectónicos... y en el mundo contemporáneo "está habiendo mucho movimiento", en referencia a las manifestaciones contra el turismo o la transformación de espacios culturales, que se han rediseñado con mobiliario turístico, "como hamacas", ha afirmado Estella. 

El vínculo de museos hechos para turistas también está siendo una realidad. "El turismo representa 'no hacer nada', es la quintaesencia del descanso", ha añadido, pero, "en la contemporaneidad", hay artistas que sí lo consideran "un trabajo".



Estella ha subrayado el trabajo del artista contemporáneo francés Yves Klein, que concebía diferencias entre "estar de vacaciones" y "ser turista"; también el de Roland Barthes, autor de 'El escritor de vacaciones', donde reflexiona sobre "qué hacen los escritores en vacaciones" que "no sólo traiciona la ética laboral" sino también "la ética del turista" porque "lo que hace en vacaciones no se distingue mucho de lo que hace mientras está trabajando", esto es " leer, escribir y estar en las tertulias".

El profesor ha trasladado su intervención en este punto hasta Carboneras, el municipio almeriense donde antaño llegó a veranear el escultor guadalajareño Francisco Sobrino. Este "pueblecito", actualmente, es objeto de su investigación. "A diferencia de lo que ocurre en Niza, lo que ocurre en Carboneras es un proyecto que hasta cierto punto es un fracaso". Tiene "sus chiringos, su arquitectura característica -casas de puerta y ventana-", se ha hecho famoso por el hotel Algarrobico, pendiente de demolición, pero pese a su situación privilegiada "queda fuera del Parque Natural del Cabo de Gata". Es "ese sitio que no se puede nombrar", como escribió Luis Goytisolo. 

En el desarrollo urbanístico de la localidad tendrá un papel esencial la Sociedad de Amigos de Carboneras, que defendía una vista de casas encaladas de blanco con vistas al mar, respetando la arquitectura pero con un toque moderno. "El turismo debe ser una forma del arte", defendían. "Querían convertir a Carboneras en un pueblo de artistas muy potente". Algunos de sus planes pasaba por construir una Universidad de la Palabra, 1.000 viviendas, una clínica para personas con problemas de oído y, en un futuro más lejano, un hotel. "La presencia de los artistas es fundamental", ha asegurado Estella.

Pero ¿cómo atraer más artistas a este recóndito lugar almeriense? La pareja de creadores abstractos Hans Hartung y Anna-Eva Bergman ya habían experimentado en Fornells (Menorca) algo similar a lo que quería importar en Carboneras esta Sociedad, y les convencen para que se muden a Almería en los años 60. 

La imagen que se transmite de España a través de los artistas que llegaron a Carboneras "es una España negra", como la publicación Los hombres-árboles de Carboneras, donde se refieren a la localidad como "pueblo privado". 

De Lawrence de Arabia a Francisco Sobrino

Iñaki Estella ha recordado el fallido proyecto arquitectónico de esta pareja, que no quería demasiada modernidad en un lugar donde las calles no estaban asfaltadas y su huida -a causa de un posible fraude- a Antibes, en la Costa Azul francesa, donde construyen finalmente su casa, basada en el proyecto de Carboneras. Pero también, ha hecho un repaso de otros artistas que eligieron Carboneras para establecerse y dejaron una huella artística a través de la construcción de sus viviendas, ejemplo de arquitectura singular.

El editor francés Jean Clay se instalaría allí para pasar algunos veranos y el director David Lean rodaría en la playa del Algarrobico la mítica 'Lawrence de Arabia' en 1962; también elegirían Carboneras el editor francés André Bloc -que construyó las "esculturas-habitáculo" y la "Casa Laberinto"-, la crítica de arte y feminista neoyorkina Lucy Lippard -que tuvo una percepción de España "tercermundista"-, los artistas latinoamericanos de arte cinético Julio Le Parc o Jesús Rafael Soto, que describió el lugar como "un segundo mundo" o el guadalajareño Francisco Sobrino, que terminó alquilando una casa de verano en el pueblo carbonero. La mayoría terminaría por irse, aunque muchos defendieron siempre que Carboneras era "un paraíso virginal en la Tierra". 

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