martes, 30 de junio de 2026

De los primeros atlas urbanos a Paradores y balnearios


¿Cómo se construyen los paisajes urbanos? El director del curso 'De turistas a viajeros', el catedrático de Historia del Arte de la UNED Luis Sazatornil, ha abierto con esta pregunta las ponencias de la sesión de tarde. "Las ciudades son objeto de atención permanente, son los hitos de referencia en sus itinerarios",  ha dicho, pero no sólo. También son un espacio donde hay memoria colectiva, "fuente de ocio y de esos viajes imaginarios".

El ejemplo es la estampa del caricaturista Francisco Ortego 'El Tuti-li-mundi' (1861), una atracción itinerante que consistía en pequeños espectáculos que exhibían vistas panorámicas de ciudades a través de un vídeo graduado capaz de crear efectos visuales. El artilugio llamó la atención de Francisco de Goya, pero también del pintor Ángel Lizcano. Ambos lo plasmaron en sus aguadas y sus pinturas.

Del 'Tuti-li-mundi' al Google Maps

Viajar con la imaginación era posible. Y esa idea dio lugar a conceptos como "icononautas" (viajeros de las imágenes), "panorámicas, cosmonautas..." Todo ello suponía "escapar de la realidad a todo tipo de espectadores", ha dicho el ponente. También ayudó a crear experiencias inmersivas, escenarios pre-cinematográficos como el de Balloon Cinerorama, de Grimoin-Sanson, un viaje en globo ficticio que luego recrearía Walt Disney, en un intento de tematización del ocio. Hoy, se puede ver en parques temáticos, lo mismo que el París de la Exposición Universal recreó al París medieval en "un juego de espejos", ya en el siglo XVI. 

Ya entonces, el profesor Richard Burton advertía que las vistas urbanas prometían "contemplar todas las provincias y poblaciones del mundo sin salirse de los límites del estudio", ha afirmado Sazatornil. Lo vio también Georg Braun en 1581, cuando se preguntó qué podría haber más agradable que contemplar en el propio hogar, lejos de todo peligro, la forma universal de la tierra... No fue el único que se lo preguntaría: "La imagen reproducida va desde el siglo XVI a Google Maps".

Según Sazatornil, algunas consideraciones que ayudan a entender esta materia son:

-El nacimiento de la vista geométrica, en el Quattrocento.

-La existencia de tres grupos de imágenes: las convencionales -una ciudad era una muralla y algunas casas-, las vistas cenitales u octogonales -desde el aire- y las comunales -combinación de la imagen física de la ciudad y su población-.

-El clima de estos viajes era, a veces, auténticamente "penoso".

-La cuarta forma de imágenes es la vista urbana abreviada, que consiste en "identificar una ciudad con lo que se conoce como la 'corona', su principal monumento, que sirve de resumen y sinónimo de ella". Desde el acueducto en Segovia a la Catedral de Oviedo o el Palacio del Infantado en Guadalajara. Conseguir este icono es conseguir una marca universal.

Volver a Ptolomeo

Los cosmógrafos europeos vuelven la mirada al astrónomo Ptolomeo. Surgen así publicaciones como la Carta cosmographica, de Pedro Apiano, Cosmographia universalis, con 74 vistas de ciudades, de Sebastian Münster; el Orbis Terrarum, de Ortelius o el Civitates Orbis Terrarum, de George Braun y los dibujos de Joris Hoefnagel. Este último artista hacía "auténticos dibujos de ciudades, más o menos idealizados, que se completaban con descripciones, pobladores...". También destacan las vistas de Wyngaerde, entre ellas, las que hizo de 'Guadalajara' en 1565, puramente "funcionales". Todos ellos conforman los "primeros atlas de ciudades".

Sazatornil ha hecho referencia a la existencia, también en esta materia, de fake news. Ha citado a Bernardin Martin, que hacía libros "pero no viajaba, se lo inventaba todo". Es cierto que este "desconocimiento" puede ser causa de la falta de imágenes. "Hay ciudades de las que casi hasta el siglo XIX no había ilustraciones". Algunas iniciativas relevantes hubo, "pero pocas", ha afirmado. Ejemplares son las Vistas de Toledo, de El Greco (1608-1614) o la Vista de Zaragoza (1647), de Martínez del Mazo, falsamente atribuida a Velázquez.


Coleccionar vistas y pintar los puertos

Los Borbones empiezan a coleccionar vistas de ciudades en el siglo XVIII. En esta centuria, destaca, por ejemplo, la obra Delicias de España y de Portugal (1707), de Juan Álvarez Colmenar. Reúne todas las vistas de ciudades disponibles en todos los soportes, dando lugar a un libro cargado de imágenes "congeladas durante siglos". El espíritu ilustrado lo cambia todo. Clave fue la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y los conflictos bélicos, que hacen que surjan numerosos dibujantes.

El desarrollo portuario también influye en el paisaje urbano. Cambian los barcos, los sistemas de navegación y los muelles. De ahí, surgen varias colecciones de puertos de España y Portugal y las Vistas de puertos y obras públicas -de toda España, salvo el País Vasco-, obra de Mariano R. Sánchez. De los vascos se encargaría a finales del siglo XVIII Luis Paret y Alcázar, autor de la vista rococó del Arenal de Bilbao, pintada hacia 1783-84.

Para Sazatornil, el gran dibujante del siglo XIX fue Comte Alexandre Laborde, que publica el Viaje pintoresco e histórico de España (1806-1820). También ha citado a William Bradford, autor de la "primera vista potente de Salamanca que tenemos"; a Gustave Doré y Charles Davillier.

España, romántica y decadente

A la fascinación que se tiene por España se une un cierto carácter romántico, que la convierte en un "perfecto escenario sobre el que proyectar el pintoresquismo" y un destino a visitar urgentemente, "antes de que desaparezca". 

Las imágenes del país se plasmaron en estampas, que se publicaron en semanarios y prensa ilustrada, consiguiendo crear "estereotipos". Genaro Pérez Villaamil, autor de la imagen del Infantado, entre otras, intenta hacer lo mismo "pero a la española". Su España artística y monumental no tuvo acogida aquí pero sí pudo publicar en París.

Finalmente, la llegada de la fotografía -Clifford, Laurent Minier...- supone la apertura de un nuevo camino comercial y deja de lado el oficio de pintar. Empieza así otra forma de mirar la realidad y el paisaje urbano.


Cómo era viajar a principios del siglo XX

Ana Cabrera Lafuente, coordinadora de proyectos en el Instituto de Turismo de España (Turespaña), fue la encargada de impartir la última de las ponencias de esta segunda sesión, invitando a pensar sobre la importancia que ha tenido el Estado a la hora de exportar la imagen turística de España. ¿Qué tipo de alojamientos había entre el siglo XIX y los años 30?¿cuándo llegaron los hoteles con agua corriente?, ha cuestionado.

Las ventas de camino, las fondas o posadas que ofrecían cama y comida en la ciudad, las casas de huéspedes -muy habituales en los lugares de veraneo- así como los hoteles de lujo -minoritarios- a finales del siglo XIX, son algunos de los alojamientos que ha citado Cabrera Lafuente. "Pero en España, también hay que hablar de los balnearios", muy de moda en el siglo XIX. "Fueron el primer hotel al uso desde mediados de ese siglo", ha precisado. Ejemplos de ello son el Balneario de Solares, abierto desde 1827, o el de Cestona, declarado de utilidad pública en 1792. 

Además, la ponente ha destacado el turismo de 'baños de mar o de ola'. Santander, San Sebastián y Sanlúcar de Barrameda fueron tres puntos importantes de veraneo en este sentido, debido al capricho de familias reales y nobles, que eligieron estos destinos para descansar. 

El desarrollo del turismo -ya el viajero se convierte en turista- iría ligado al del ferrocarril, ha explicado Cabrera Lafuente, algo que fue milagroso de conseguir en medio de un impresionante panorama bélico pero que fue posible gracias a la inversión extranjera.

Hoteles de lujo

Además de los balnearios, los particulares que regentaban posadas y fondas y el Estado, figuraba el inversor extranjero que levantaba hoteles. Entre estas iniciativas privadas, ha destacado la del Conde de Güell y marqués de Comillas, que abrió en Cádiz el Hotel Atlántico -que acogería a los turistas que venían a ver la Exposición Iberoamericana de Sevilla en sus 87 habitaciones- y en Santillana del Mar, la Casa de los Barreda-Bracho, una de las primeras hosterías de España, hoy Parador de Turismo.

Frente a esto, se encuentran otros ejemplos como el Hotel Colón, de Huelva (1883), que alojó a los ingenieros ingleses que llegaron a las Minas de Río Tinto; el Hotel María Cristina en San Sebastián (1912) o el Ritz y el Palace, en Madrid, del mismo año. "Todos estos hoteles de lujo ofrecen agua corriente en todas las habitaciones, salones privados, espacio para eventos, salón de baile... en definitiva, una serie de servicios que no se tenía en las casas habitualmente".

La Comisaría Regia de Turismo

La iniciativa estatal aparece en 1905 pero no es hasta 1911 cuando se configura como Comisaría Regia de Turismo, dependiente de la Corona. Su personaje fundamental es el Marqués de la Vega Inclán. La Comisaría hace "propaganda preciosa y revitaliza la cultura, el paisaje y las tradiciones", ha afirmado la ponente. La Exposición de Londres de 1914, "no muy bien recibida por los clichés que mostró", consiguió, sin embargo, algunas cosas importantes: itinerarios y guías.

Se mejoraron las carreteras para coches con la Red de Firmes Especiales -no apta para carros y carretas- y se creó el Patronato Nacional de Turismo, para el que los prestigiosos cartelistas de la época realizaron diseños publicitarios que ensalzaban la naturaleza de España, así como una red de alojamientos.


Además de hosterías -como las de La Rábida y del Estudiante de Alcalá de Henares-, refugios y albergues de carretera -para automovilistas, con diseño moderno, aunque ya no queda ninguno-, en esa Red figuran los Paradores -el primero fue Gredos, decorado por Zenobia Camprubí, esposa del poeta Juan Ramón Jiménez; después, llegarían Mérida, Oropesa y Úbeda-. 

"Paradores es un modelo de éxito", ha dicho Cabrera Lafuente, refiriéndose entonces al de Sigüenza, "objeto de un brutal bombardeo en la Guerra Civil y cuya conversión en Parador en 1973 le hace ser ejemplo de sostenibilidad cultural".

"España ya no es una potencia turística", ha concluido, "es la potencia" y esto lleva a pensar en la posibilidad de enviar a los turistas a varios lugares, "para no concentrarlos en los mismos sitios". Y no sólo hay que descentralizar sino también "desestacionalizar" el turismo y mostrar "otras posibilidades, más allá del sol y la playa", algo que ya se hace, ha señalado, a través de influencers.

Los viajeros que viajaban de verdad y el Grand Tour de la nobleza

El profesor de Historia del Arte Daniel Crespo, de la Universidad Complutense, ha abierto la segunda jornada del ciclo 'De viajeros a turistas' con la ponencia 'Luces, público... y acción. Antonio Ponz y el viaje ilustrado'. 

En este siglo XVIII, también ya en el siglo XIX, hay un cambio respecto a los siglos anteriores. No sólo los viajeros cuentan de verdad lo que ven sino que viajan por interés propio -no acompañando a los reyes de la época o por motivos políticos-, ensalzan las bellas artes, comienzan a crearse guías con "imprescindibles", se viven experiencias turísticas y la literatura de viajes goza de una difusión masiva, con ediciones, incluso, hechas ex profeso para ser leídas en el tren o mientras se viaja y firmadas con seudónimo.


Ponz, el gran narrador ilustrado

Tomás de Iriarte hizo hablar a los conejos, a los zorros, a las liebres... es el gran contador de fábulas. Él también fue viajero, conoció la Mancha y en Alcalá de Henares, reparó en la belleza de la iglesia de los Jesuitas y en el sepulcro de Cisneros. Lo plasmó en una carta personal a su amigo Antonio Ponz, que en la segunda mitad del siglo XVIII se convierte "en el viajero por excelencia por España", ha descrito Crespo. Su célebre 'Viage de España', de 18 tomos, que publica entre 1772 y 1794, es "el relato más extendido, canónico, sobre España, durante décadas. Es el gran relato sobre España en la Ilustración".

Ponz ha sido la excusa para reflexionar a lo largo de dos horas sobre los viajes y la presencia de lo artístico en ellos y también su importancia en la cultura de la Ilustración, un período de grandes transformaciones, también en la relación que la gente tenía con el arte. Y en todo ello, "la literatura de viajes es una fantástica perspectiva para entender este periodo". 

La ponencia se ha detenido en tres etapas:

-El boom de la literatura de viajes en el siglo XVIII. Este nuevo siglo se caracteriza por una gran difusión de la literatura de viajes. Los hubo a zonas exóticas, como India; destacó por ejemplo, un viaje por Italia de Goethe y el ficticio de Jonathan Swift, que fue 'top' de ventas en la época. Los relatos ilustrados existían pero eran más escasos porque hasta el siglo XIX incorporar imágenes en un libro era muy caro, debido a la tecnología de impresión de la época, aún incipiente. Sin embargo, comienzan a consolidarse las bibliotecas públicas y eso arroja datos interesantes: la obra más prestada fue el libro de viajes de James Cook, sobre sus travesías por el Pacífico. Hubo, además, grandes éxitos editoriales como la enciclopedia de 'El Viajero Universal', de 43 volúmenes de Pedro Estala (1795-1801). 

Caso paradójico fue el de la editorial Murray, editora de Byron o Darwin, a la que los libros de viajes le dieron el marchamo de "prestigiosa". El libro que mejor explica la moda de la literatura de viajes fue Viage de un curioso por Madrid, de Eugenio de Tapia (1807). Para hablar de libros con una difusión mucho más amplia hay que viajar ya al siglo XIX.

-Razón y lectura de los libros de viaje. Nadie duda ya de que la literatura de viajes es un fenómeno europeo, que además, instruye "porque permite conocer el mundo y jerarquizarlo", ha señalado Crespo. Sólo el estudio de la religión es superior.

En el siglo XVIII, el viajero cumplía el mandato "de interrogarse incrementando su conocimiento". Por eso, algunos de los viajeros se convirtieron en "mitos de la época", como James Cook, que "se convertirá en el gran icono del siglo". Descubridor de los grandes enigmas del mundo, el navegante británico permitió "cartografiar el gran mapa del mundo y de la humanidad con una precisión antes inédita". A diferencia de los siglos anteriores, en los siglos XVIII y XIX sí importaba que los viajes y su narración "fueran fidedignos y creíbles". 

El ejemplo más atractivo es el del italiano Giovanni Belzoni, fallecido en Nigeria, famoso por sus viajes a Egipto: "Desde la primera página deja claro que ha estado allí", ha afirmado Crespo. "Lo más interesante del metarrelato del viaje es que lo escribió sin intermediarios". La fama de Belzoni también se debe a su encuentro con Bullock, empresario del ocio, primero en explotar los negocios inmersivos. Ambos se alían en 1820 para recrear una reproducción a escala de la tumba del faraón Seti I generando una experiencia de lugar "verdaderamente singular".

Otra característica de estos siglos es que los libros ya se maquetaban y editaban para ser transportados. De ahí su tamaño más pequeño, más apropiado, ideal para ser leídos en el tren, en el Gabinete o para viajar con ellos. Se consideraban "un trasunto del viajar", ha dicho Crespo.

Pero el gran fenómeno fue Viage de España, de Antonio Ponz, que editó su sobrino. La frase lapidaria de aquella obra es: "Yo he venido a ver", ha subrayado Crespo, "lo que reforzaba el discurso creíble del viaje realizado y daba autoridad".

Ponz comienza a escribir con 47 años y llegó a la fama con este Viage de España, que no sólo fue "un relato fidedigno" sino también, escrito "en consonancia con algunas de las corrientes gubernamentales de la época". Ponz sabe ajustar su discurso, fue crítico pero sin ser incómodo. "Ni literatura negra, ni literatura rosa", ha ejemplificado el ponente. Y es a partir de este viaje, cuando Ponz se promociona llegando a ser nombrado Secretario de la Real Academia de San Fernando.


-Los viajes y las "bellas artes". Las artes se incorporan ya como un elemento recurrente en la literatura de viajes. Los que escriben son viajeros "que van a ver" monumentos de las bellas artes, concepto que "también se consolida en este momento". A saber: la triada capitalina -arquitectura, pintura y escultura-. Ejemplo de obras importantes en este sentido fue la Nouvelle Description de la ville de Paris, de Germain Brice.

Se va tomando también distancia respecto a las crónicas del XVI y XVII, a quien Ponz criticó por sus descripciones poco interesantes. A Ponz le parecía que se perdían en detalles y se desplazaba el foco, que era la arquitectura. En el XVIII, sí reparaban en ella. Comienzan, de hecho, las "primeras descripciones de catedrales", ha afirmado Crespo. Uno de los libros más interesantes de este siglo es la 'Carta Histórico-Artística de la Lonja de Mallorca', de Gaspar de Jovellanos.

Además, "un género muy habitual también fueron las guías de forasteros sobre pintura, escultura y arquitectura", ha añadido. En España, la primera guía fue publicada precisamente en este siglo. Fue la guía artística de Vitoria. El viaje por la Ilustración del profesor Crespo ha finalizado con un último ejemplo, la 'Guía de los Castillos y Monasterios de Inglaterra', donde lo interesante -ha dicho- son las referencias a "los imprescindibles". Al viajero se le dice ya lo que no se puede perder cuando visite el sitio, lo que hoy los youtubers o instragramers muestran en Internet en 3 minutos.

Los viajes "políticos" y "divertidos" de la nobleza española

El Grand Tour aristocrático marcó la segunda ponencia de la mañana, a cargo del profesor de la UNED José Vigara Zafra. Ciñéndose a casos de estudios que ha investigado, Vigara ha ido refiriendo ejemplos, tópicos y citas que han ilustrado la charla. "El buen filósofo no se forma en los Gabinetes, sino en los viajes" o "se retiene a través de la pluma" han sido dos de ellas.


 Para entender este Grand Tour hay que tener en cuenta ciertos conceptos. Como que el viaje es experiencia de conocimiento y que normalmente se hace con la compañía de un tutor. Que tiene un afán utilitario, didáctico y reformador; también que, como característica, es un tipo de viaje donde hay un reconocimiento del estatus por su pares extranjeros, donde muchos de estos nobles tienen formación del gusto estético, interés por la música -sobre todo, la ópera-, por las artes -literatura-, por el coleccionismo y el mecenazgo. "Para los nobles el viaje es un lugar de aprendizaje político y socialización cortesana", ha especificado Vigara Zafra.

Es habitual en estos grandes circuitos el contacto con artistas y eruditos, la elaboración de diarios de viaje, más frecuentes en la segunda mitad del siglo XVIII -una escritura "intergeneracional", que pasa a las generaciones futuras- así como la heterogeneidad -los idiomas que hablan, los diferentes intereses que tienen, las relaciones con las mujeres...-.


Pero ¿dónde encontrar estas 'crónicas' de viajes de la nobleza española? Vigara Zafra ha ido mostrando cartas -como la que escriben a sus amigas algunas mujeres que viajan con sus maridos, diplomáticos-, pero también, manuscritos, tratados de instrucción, correspondencias con artistas, planos o diarios -algunos, incompletos- que relatan viajes a la Antigüedad y que aportan -y esto es lo importante- una imagen del clasicismo que después difundirán los museos y las Reales Academias. 

¿Y qué se hace en estos viajes? Pues "viajar sin ser visto" y "hacer viajes útiles para la patria", ha señalado Vigara. Pero no todo será trabajo, también habrá "divertimento". Algunos de estos viajes se inician, de hecho, "para ver a amantes" o "por despecho". 

Los tres nobles viajeros más 'top'

Nobles interesantes en el siglo XVIII fueron el VI Conde de Fernán Núñez o el Marqués de Ureña. El primero firmó uno de los viajes más completos por Europa. Recorrió Bayona, Génova, Pisa, Florencia, Centroeuropa... llegó a París y continuó hasta Inglaterra. En su diario, escrito en las posadas donde se alojaba, indica cada una de las postas, da instrucciones de cómo deben de viajar sus amigos o sus hijos, incluye consejos a amigos como el XIII duque del Infantado; describe las virtudes, la arquitectura y las debilidades de cada uno de los países que visita. Hay, también, alusiones a cuestiones estéticas, a costumbres y a vicisitudes que le suceden en torno al juego o la prostitución y critica la conservación del patrimonio artístico.

Italia es el "gran referente" del Grand Tour. Allí se reúne con el entorno cortesano, visita a Luisa de Borbón en Florencia, a embajadores, al Marqués de Esquilache, recorre Nápoles, Pompeya y Herculano, y critica el sistema del papado -aunque es recibido por Clemente XIV-, denuncia el nepotismo. Realizará, además, rutas desde Lisboa a Turín, con advertencias sobre ellas a tener en cuenta. ¿Qué queda de este viaje? Objetos materiales que adquirió en ellos, según revelan los Inventarios de este noble. Entre ellos, una maqueta del Coliseo de Roma.

Otro de los nobles interesantes para Vigara Zafra es el III Marqués de Ureña. El noble gaditano fue arquitecto, pintor, músico, amante de la ciencia e inventor de instrumentos. Su viaje europeo, a los 45 años, fue "de espionaje industrial, aunque no lo dice en su diario, editado en 1792". Además, "él hizo el viaje para que lo publicaran junto a estampas que adquiere en París". 

Lo que más hay en el equipaje de Ureña, ha contado Vigara Zafra, son papeles que documentan datos científicos. Esto se entiende mucho más cuando el profesor desvela que el marqués trabajó como agente secreto al servicio de la Secretaría de Estado de España.

El último aristócrata 'top' que ha citado Vigara Zafra ha sido Nicolás de la Cruz y Bahamonde, I Conde de Maule, título que compra por 22.000 ducados de la época. "Su viaje es uno de los más interesantes a nivel estético y artístico". Lo realiza por España, Italia y Francia, "con una visión claramente arqueológica, neoclásica y académica". Es "la historia del arte como progreso y decadencia", ha afirmado Vigara Zafra, aunque el motivo de su viaje tuviera un fin mucho más práctico, en realidad: comprar obras de arte.

lunes, 29 de junio de 2026

Entre la fascinación y la frustración: España, vista por sus primeros 'turistas'

¿Con qué ojos vieron España los primeros viajeros?¿La notaron exótica, artística, decepcionante? ¿Ayudó su mirada a internacionalizar el patrimonio? Son algunas reflexiones que aborda el primero de los cinco 'Cursos de Verano de UNED Guadalajara', en su 20ª edición, bajo el título 'De viajeros a turistas. Impresiones de viaje por el patrimonio artístico español (siglos XVI-XX)', una travesía, dividida en ocho sesiones, desde la mirada personal de los turistas pioneros hasta la construcción de una concepción vanguardista del turismo como obra de arte. 

La primera parada de este curso ha incluido las ponencias del catedrático de la UNED Borja Franco Llopis y el investigador postdoctoral Ramón y Cajal CCHS-CSIC Sergio Ramiro, que han disertado sobre literatura de viajes y alteridad en la Edad Moderna así como sobre impresiones y frustraciones de los viajeros en la primera modernidad. Una doble sesión muy interesante que ha despertado numerosas preguntas tanto de los asistentes en el aula como de los alumnos que han seguido el curso online.

Comienza la aventura... 


La mirada del otro

El turista reconoce, el viajero se aventura y cada viaje es un descubrimiento. Y esa mirada tan personal es la que ha ido dibujando a través de la literatura, la pintura, los grabados y las cartas una imagen concreta de los países y de sus gentes. Concretamente, sobre Oriente, África, sobre el concepto de raza o los moriscos, el tema sobre el que ha girado la primera ponencia del curso 'Literatura de viajes y alteridad en la Edad Moderna hispánica' y del que es experto el catedrático Borja Franco Llopis.

Son "fotos fijas", que crean "estereotipos" y que hay que poner "en contexto" siempre, ha subrayado Llopis, ya que, para entenderlas, es importante precisar "quién viaja, por qué, para qué lo hace y en qué momento". Son las fuentes originales, sí, pero "hay que evitar esa imagen estática y poner en diálogo" estos textos con "fuentes coetáneas". Una de las razones es que estas narraciones pueden "mentir o contar sólo una versión" y no están libres de "sesgos". A veces, han llegado hasta nosotros fruto de reediciones, selecciones e ilustraciones que cuentan el relato de otro, lo que ha convertido la información "en un juego de espejos". ¿Acaso Japón es sólo sushi y kimonos? "No, la visión siempre es sesgada", por lo que " hay que plantearse qué parte de realidad y de mentira existe" y es necesario "eliminar categorías descriptivas anacrónicas" o "conceptos que no existen, como el de híbrido", porque "no existe el español puro".


Franco Llopis ha desgranado algunos ejemplos donde el arte ha ayudado a plasmar ciertas imágenes que llegan hasta hoy. Ha citado al director de cine Alejandro Amenábar que en su film 'El cautivo' ha representado "muy bien ciertos estereotipos de Oriente" como la "sodomía o aquel mundo  sexualizado"; también a Francisco Guerrero, quien en su 'Viaje a Jerusalén', hablaba de "miedo", algo que contrastaba con "los venecianos, que son pacíficos" y no eran temerosos; o gran parte de la literatura de viajes que, en el fondo, perseguía conocer al enemigo e, incluso, iniciar la conquista del territorio, como corroboran "cartas del imperio otomano a moriscos españoles". 

También se refirió Franco Llopis a las relaciones topográficas, que versaban sobre arquitectura, y que perseguían ser un "referente de extrañamiento para generar la identidad del español". O a la 'Topografía de Argel', donde Antonio de Sosa dio a conocer "cómo era el cautiverio, los puertos, los arrabales..." arrojando una visión del Norte de África donde se mezclaba la identidad española y la africana".

En la creación de identidades ha jugado un papel esencial la literatura de viajes. "Un morisco sería igual que un cristiano viejo", ha dicho Llopis, "pero la literatura los ha separado". Antoine de Lalaing, parte del séquito de Felipe El Hermoso, reflejó un "discurso de odio" en el siglo XVI, "pero sesgado" porque "sólo viajó por Castilla y Granada". El político veneciano Andrés Navagero, ha citado Llopis, hizo un discurso específico sobre "urbanismo, monumentos medievales y antiguos, las costumbres sociales y la diversidad religiosa y cultural". El término 'raza' no existía, "era etnia y cultura", únicamente. Hoy, sería para nosotros una visión "racial" del otro.


En la última parte de la ponencia, Franco Llopis, ha hablado de lo que "fascinó de los moriscos" a todos estos viajeros. Desde "las calzas, demasiado ampulosas, antiestéticas" e ir "vestido a la morisca" -que no es lo mismo que "vestir como morisco"-, a los turbantes redondos, prenda de ricos que proyectaba una visión de Oriente determinada pero que raramente usaban los moriscos -"la mayoría eran pobres"- y a la almalafa, prenda simbólica de la cultura morisca en España y que Navagero describió como "blanca, de seda, lino y algodón". En todo caso, "vestidos muy raros, similares a los espíritus y fantasmas", una descripción algo fantasiosa según estudios recientes, que han revelado que las moriscas "no usaban el blanco" sino "colores más vistosos y cálidos, e, incluso, estampados mixtos".

Importantes también en esta narrativa de viajes fueron los ilustradores, como Joris Hoefnagel, quien representó a moriscos de Granada, mujeres valencianas y andaluzas así como oficios de la vida cotidiana. O el concepto de raza. ¿Qué significaba ser blanco; qué, negro? "La misma persona, depende de dónde viva, es percibida de manera distinta. En Estados Unidos nosotros somos latinos, por ejemplo. Para un español, un norteafricano era blanco", ha afirmado Llopis. De nuevo, el sesgo.

Por eso, hay que "individualizar cada caso, cada viajero". Lo que dicen, lo que narran, "es más una construcción de lo que esperan encontrarse". Y ahí, entra un último elemento en la cadena: los libros de trajes, cuyos autores se nutrían de la literatura de viajes para escribirlos. En resumen, hay tantos moriscos como viajeros existen. "Nuestra labor es comparar y no vernos nunca como construcciones sino como espejos teniendo en cuenta las medias verdades", concluyó el catedrático de la UNED.


Frustraciones y contradicciones del viajero

Todos estos viajeros tuvieron también decepciones y contradicciones en sus periplos. De ello versó la segunda ponencia, 'Impresiones y frustraciones de viajeros por España en la primera modernidad'impartida por Sergio Ramiro, coordinador del ciclo, quien citó a Antoine de Lalaing, que en 1502 hablaba de Zaragoza, donde los moros "poseían un barrio" y "un lugar para hacer sus abominables sacrificios a Mahoma" pero que no había que dejar de ver. Primera contradicción. 

A su juicio, hay "un intento de ilustrar y hablar sobre lo que era español". Ejemplos hay de ello en la Crónica de Viena, o la 'Relation du voyage d´Espagne' (1690 o 1691). Así se construyen "imágenes" a principios del siglo XVI. Como la de los retratos de caballeros nobles españoles que lucen collares de oro con varias vueltas de cadena en sus ropajes, y que demuestran que las descripciones "habían calado". 

Lo que buscaban entonces era saber "cómo se comportaban los españoles", porque el aspecto "denotaba virtud". Intentaban describirlos pero, con ello, llega la "primera frustración", ha dicho Ramiro, porque "se dan cuenta de que todos los españoles no son iguales". Por ejemplo: "las mujeres del Norte" son "más gráciles, de un tono de piel más claro, y más esbeltas", ha dicho el investigador, con tocados descritos como "cuello de ganso" y "enriquecidos, en el caso de las casadas". Las del Sur "se maquillan mucho, son más morenas, usan muchos aceites".

Ramiro Ramírez ha subrayado que en los relatos de viajes se tiende "a hacer comparaciones". No se diferencian del turista de hoy. Se transmite también "la cultura visual de la época, que es lo que les llama la atención". No describen con profusión pero sí se hacen eco de algunas cosas que les sobrepasan, como el acueducto de Consuegra o el de Segovia, y de las leyendas que les rodean que, de alguna forma, "dan sentido a algo que no consiguen explicar". 

De nuevo se ha citado al humanista Andrea Navagero, que llega a España obsesionado por los jardines: los de la Alhambra, los del Alcázar de Sevilla... se siente tan fascinado que quiere trasplantar la técnica andalusí en Venecia. Sus relatos son "detallados" y con "marcado trasfondo político", pero también "intenta dar explicaciones de lo que ve y de lo que no tiene información" gracias a otras personas, que le hacen de 'cicerone'.

Llegarían muchos embajadores italianos a España, como Segismondo Cavalli, quien escribió cartas a Venecia sobre las Alpujarras granadinas alegando, sin embargo, que "no he podido hallar persona que me represente bien estas tierras". Otro viajero frustrado. 

A comienzos del siglo XVII, estos 'turistas' hablan en sus escritos de la mala calidad de la arquitectura: "los españoles fabrican muy mal... no hay en sus fábricas magnificencia ni ornamento... no es a mi parecer para imitar", relató Navagero. Algo que contrasta con la visión que tenían españoles como Cristóbal de Villalón, que defendió con orgullo la arquitectura española y en su 'Viaje a Turquía', en 1557, habló de "mármoles de Génova, columnas de jaspe y hospitales suntuosos".

Sergio Ramiro también citó a Jean Lhermite, quien describió El Pardo antes del incendio del XVII y regaló una imagen de saltimbanquis en el Palacio de Oriente, edificación que, sin embargo, no llegó a describir pese a prometerlo -otra frustración más-. 

El ponente ha querido destacar también el viaje de François Bertaut, que, siguiendo al mariscal de Francia, llegó a España a mediados del siglo XVII. "Él sí intenta describir la arquitectura que le llama la atención", la Torre de Comares o el castillo de Lerma, así como la ausencia de villas de recreo. "La escultura es totalmente extraordinaria", escribiría el galo, y "la arquitectura, extraña".

Finalmente, Ramiro ha citado a Catherine Le Jumel de Berneville, que visitó Lerma pero que, lejos de escribir de primera mano, calcó a Bertaut, una práctica que da para reflexionar, según el ponente, sobre el "relato de oídas". Viajeros que escribieron a partir de reproducciones y de grabados donde faltan cosas y se incluyen descripciones que difieren algo o mucho de la realidad. "Que no sabemos si se frustraron pero que da otro detalle sobre qué discutir en el futuro".

lunes, 14 de julio de 2025

Taller de observación solar práctico

De la mano de la agrupación astronómica provincial, AstroGuada, con su presidente al frente, y algunos de sus socios, como Agustín, o José Antonio y Eva, de la empresa Estrella Errante, el curso ha tenido como colofón un interesante taller solar, donde los alumnos han recibido una pequeña charla y han visto la proyección del sol en las pantallas de la carpa, para después probar cada uno de los telescopios solares que se habían instalado. 

Además, los alumnos han tenido ocasión de ver otros métodos de observación solar. 

El gran despliegue que realizaron los organizadores del taller en el patio de entrada al lugar de celebración del curso, El Pósito, ha llamado la atención de diversos viandantes a los que se ha invitado a mirar por los oculares y a aprender un poco más de nuestra estrella.

Además, un grupo de jóvenes del Centro de Refugiados de Sigüenza nos acompaña para conocer también algo más sobre el sol. 

 

 



Al final del taller, el director del curso, Javier Tajuelo, y Carlos Alba, coordinador de las aulas UNED de la provincia de Guadalajara, dirigieron unas palabras de agradecimiento por su asistencia a los alumnos y dieron el curso por clausurado, esperando los buenos cielos de la provincia propicien el cumplimiento de los compromisos adquiridos la tarde anterior y estar preparados para disfrutar de un magnífico eclipse poniendo en valor estos magníficos territorios. 






“Cazadores de Eclipses”

Arrancamos la  última jornada de este curso con mucha energía, de la mano de Óscar Martín Mesonero,  Astrónomo, fundador de Startrails y experto cazador de eclipses, que desde Salamanca, su campamento base, ha viajado por todo el mundo para ver hasta 12 eclipses totales de sol y más de una treintena de eclipses solares y lunares, que ha contemplado por los cinco continentes y alguno de los rincones más recónditos del mundo.

“¿Estamos preparados?” “No” respondía con rotundidad el propio Martín Mesonero, que seguidamente aseguraba que “Sí o sí, el eclipse va a tener lugar.”



Los datos hablan de 17 millones de visitantes, entre 5 y 7 millones de turistas internacionales, más de lo que movilizaron los Juegos Olímpicos de París 2024, para observar 1 minuto 45 segundos en las zonas de mayor duración de la fase de totalidad del eclipse del próximo 12 de agosto de 2026.

La red de carreteras soportará muchísimo tráfico. En un solo día se moverán y desplazarán lo que se mueve en todo el verano y las distintas operaciones salida y regreso.

¿Por qué tanto revuelo por un eclipse?

Si se deja pasar esta oportunidad habrá que esperar hasta el 4 de octubre de 2480 para poder contemplar otro eclipse total de sol que describa una franja de totalidad parecida a la que tendrá el del próximo verano. 

El último eclipse de sol total que se pudo observar desde la España peninsular fue el 30 de agosto de 1905. 

Generalmente los eclipses se ven desde varios países y esta vez solo se observará desde Groenlandia, el océano Atlántico, una pequeña porción de Islandia y una franja de unos 1.000 kilómetros que atravesará España, entrado por Galicia y Asturias, descendiendo hacia el centro para salir por Valencia y terminar de ser visto al pasar las Baleares en el Mediterráneo. 


En menos de dos años disfrutaremos de tres eclipses. El de 2026, total. El del 2 de agosto de 2027, total también y visible en el sur de España, y un anular el 28 de enero de 2028 que se podrá observar desde el sur hacia el noreste de España.

Porque ocurren entre 2 y 5 eclipses solares al año, pero solamente 1 total al año con algo suerte.

De esta forma puedes esperar, y esperar a poder observar un eclipse desde tu casa o viajar hasta donde puedas observarlo. 

En resumen: Previsión y alternativas:

El cazador de eclipses repasó los indispensables cuando prepara la observación de un eclipse. Un proceso que entre 3 y 4 años antes.

Elección del lugar. Teniendo en cuenta la meteorología (basándose en buenas tablas estadísticas meteorológicas de la zona). La duración de la totalidad: cuanto más dure la totalidad, mejor. 

La movilidad: Tener rutas alternativas de escape en el caso de que hubiera nubes el día del eclipse y haya que cambiar de sitio. Conocer el riesgo de incendios en la zona, porque el humo y el viento también pueden impedirnos ver el eclipse. 


La economía: Mirar un viaje que sea “relativamente económico”. Y los aspectos turísticos: Ya que vas, mejor aprovechar el resto del viaje.

Prever el viaje y las circunstancias. Llevar gasolina, agua y comida. 

El cazador de eclipses apunta que los touroperadores americanos ya tienen los paquetes hechos y vendidos. Y proclama una vez más “Vamos tarde”.

Aspectos a vigilar

Entre las medidas para paliar las complicadas situaciones de seguridad que se pueden producir, Óscar Martín apunta algunas como replicar el eslogan usado en USA durante el eclipse del pasado año: “Ven pronto y no tengas prisa en marcharte”. 

Es la lluvia de estrellas, las Perseidas, justo después del eclipse, algo muy poco habitual, por lo que hay que difundir que no hay que tener prisa por regresar a casa, para evitar los peligros de la carretera por la noche.

Declarar el 12 de agosto festivo es otro de medidas que se plantean ya muchos conocedores de eclipses para velar por la seguridad. 

Quitar la obsesión de ir a las zonas del máximo de totalidad, aunque se vea unos segundos menos, es otra de las ideas que hay que extender.

Precaución que no salten las luces públicas en el momento del eclipse, que sean las que están detrás. 

Recomendaciones

¡Ojo con las sombras! El Sol en el momento del Eclipse estará muy bajito (6 grados) sobre el horizonte. 

Lo mejor es disfrutar del eclipse a ojo desnudo, sin telescopios o binoculares. Eso sí, con la seguridad de unas gafas especiales para eclipses, porque el riesgo está en mirar al sol sin protección, como cualquier otro día del año. Si no tienes gafas existen sistemas de proyección para observar el sol sin mirarlo directamente, muy sencillos y económicos de preparar. 

Efecto y fenómenos observables durante el eclipse

-Sombras nítidas y borrosas, dependiendo de cómo coloquemos el objeto que proyectará la sombra.

-Efecto Purkinje. Los rojos se vuelven oscuros y los verdes y azules más brillantes.

-Viento. Descenso de temperatura y viento segundos antes de la totalidad.

-Bandas de sombra. No se producen en todos los eclipses y son difíciles de ver. Os rayos de luz van haciendo un camino serpeteante, 

Disfrutad del entorno, noche en una zona, día en el opuesto, de cómo se va ensombreciendo todo. Y cuando sea total, volved la vista al sol. 

-Anillo de diamantes

-Perlas de Baily, se pueden hasta calcular qué perlas voy a tener desde la ubicación donde esté. Se puede saber conociendo el perfil lunar y calculando el avance del eclipse. No por estar en la línea de totalidad se va a ve mejor, en los bordes de la franja, se observan muy bien las Perlas de Baily.

-Cromosfera. El hidrógeno se ve rosáceo.

-Protuberancias y eyecciones. Chorros de plasma que podemos observar a ojo desnudo. Y se prevé que haya muchas porque estamos en periodo de máximo solar.

-Corona Solar. La atmósfera del sol que está a muchísima más temperatura que el interior y la superficie solares. 

-Brillo de la Tierra (Earthshine) 

- Estrellas y planetas brillantes, y no tanto, de hasta magnitud 9 y pico, son visibles en el momento de la totalidad. 

- Atardecer de 360º 

-Sombra de la luna, un embudo de sombra debajo de la luna que se irá desplazando de este u oeste, pero en el momento de la totalidad será posible ver algunas estrellas: El asterismo de Triangulo de Verano, Regulus, Arturo, Spica, algunas de las estrellas más brillantes de la Osa Mayor, así como varios planetas. Mercurio se verá muy bien -en el caso de Sigüenza ya estará por debajo del horizonte- y también Júpiter será visible. 

-Reacciones de los ‘otros’ animales. Los animales se revolucionan, se alteran. Se hace de noche y se van a dormir para despertarse minuto y pico después. 

El Chico de las estrellas

Óscar atesora ya la observación de 16 eclipses solares, 12 totales



Su experiencia de como cazador de eclipses comenzó de manera casual, siguiendo la retransmisión del eclipse de 1994 por televisión.

En As Sallum (Egipto), en 2006 pudo ver su primer solar total y “me enfadé conmigo mismo porque me gustó tanto que me reproché no haber visto los anteriores que había podido haber visto”

En 2008 se fue a China, al desierto del Gobi. Un año después, también viajó a China, a Wuhan, antes de que el Covid le hiciera tristemente famoso. En 2010, llegó el tuno del atolón de Tatakoto en la Polinesia francesa, en el medio de la nada, a 1.200 km de Taití en avión, una isla con 90 personas que construyó un aeropuerto para los turistas que llegaron a ver el eclipse, y donde ni había alojamientos ni servicios sanitarios o de emergencia.

En 2012 viajó a Australia, para ver el eclipse desde White Creek road. Un año después se fue al Lago Turkala en Kenia para ver un eclipse con una totalidad de 13 segundos que, unas nubes y una tormenta de polvo les impidieron ver. En 2015 contrataron y se subieron a un Airbus 320, 17 vuelos de todo el vuelo estuvieron persiguiendo ese día al eclipse por encima de las Islas Feroe en pleno Atlántico. 

Le siguieron viajes persiguiendo eclipses de sol totales a Indonesia (Mare) en 2016. Casper en Wyoming (USA) en 2017. Bellas Vista en Argentina (2019). Exmouth (Australia) en 2023 para una duración de 1,03 segundos. El año pasado viajó a USA (2024). Eligieron Texas, y aunque se plantearon viajar a Canadá para evitar las nubes, solo condujeron 1200 km para llegar hasta Arkansas donde pudieron seguir el eclipse sin problemas. 



El Eclipse: un evento de grandes proporciones con repercusión en el ámbito turístico, social y económico

Jesús Alba, presidente de la Asociación de Desarrollo Rural Molina de Aragón-Alto Tajo, y Carlos Moreno, gerente de la Asociación para el Desarrollo Local, ADEL Sierra Norte de Guadalajara, con sede en la ciudad que nos acoge, participan junto a Rafael Bachiller en una mesa redonda para analizar los retos y amenazas que plantea en la provincia de Guadalajara el eclipse solar del 12 de agosto de 2026, y que ya se han ido conociendo. 


Pero antes de entrar en materia, los representantes de ambas asociaciones de Desarrollo Local nos describen sus territorios. La despoblación y las dificultades para mantener los servicios que requieren los ciudadanos es un mal endémico les afecta a ambos, aunque Sierra Norte ha elevado su población en un pequeño porcentaje. 

Estas entidades fueron las que, junto a instituciones provinciales y regionales, impulsaron la consecución de la certificación Reserva Starlight ‘Cielos de Guadalajara’ y que han permitido además formarse a un centenar de monitores astronómicos en la provincia de Guadalajara. 

Rafael Bachiller nos acompaña también en esta mesa redonda para seguir desgranando los retos y las oportunidades que el eclipse traerá a Guadalajara. El director de Comisión del OAN ya nos ha puesto en situación y nos ha detallado cómo este gran evento astronómico que vamos a disfrutar supondrá un desafío en numerosas áreas: transporte y comunicaciones, turismo y economía, seguridad y prevención, o educación y divulgación científica, entre otras. Y de cómo desde el órgano provincial se ha empezado a realizar “una elección de buenas localizaciones para convertir en puntos de observación del eclipse”.   

Aunar voluntades

Para Alba está claro que hay que “armar un proyecto común, que aúne voluntades” y apunta que “se podrían organizar charlas en los territorios para coordinarnos”, pero reconoce que todo lo que están oyendo en cuanto a repercusiones le suena “muy grande”. 


El gerente de ADEL Sierra Norte, explica que su “Grupo ha propiciado la celebración de numerosas actividades relacionadas con la astronomía desde 2020” pero recuerda también que “las nuestras son entidades privadas con ninguna capacidad en estos temas” y, como muestra de la precariedad en algunos aspectos de la zona, señala que “Sigüenza no tiene ni siquiera Policía Local”

Son las instituciones públicas, como la Diputación Provincial de Guadalajara, la Delegación de la JCCM y la subdelegación del Gobierno en Guadalajara las que tienen los medios y las competencias para instaurar medidas y organizar dispositivos en torno al eclipse, en este sentido, 

“La Diputación es una administración cercana, el resto son más difusas” explica Moreno que apunta también al tema económico: “Estamos hablando de que se necesitan recursos económicos y de presupuestos que hay que aprobar”. 

Desde la platea, entre los alumnos sigue el debate con atención la diputada provincial de Turismo, Arantxa Pérez.  

Sobre si existe inquietud sobre el eclipse en sus territorios, Alba afirma que “las cuatro empresas relacionadas con el astroturismo que operan en su zona han mostrado interés en reunirse y realizar posibles acciones”. 

Moreno por su parte es consciente de la situación de overbooking que tienen ya numerosos alojamientos en su área de actuación y destaca “el acierto que supone estar hablando del Eclipse un año antes” pero señala “la falta de profesionalización en buena parte del sector turístico de la zona, para paquetizar las opciones de patrimonio (monumental, arqueológico, natural, celeste…) con productos gastronómicos de la zona, por ejemplo”, aunque señala que reconoce “la complejidad” que tiene.

Como en el diálogo sigue flotando la incredulidad de las cifras y la ausencia de responsabilidades, se pide al ponente del día siguiente, Óscar Martín Mesoneros, un astrónomo especializado en observar eclipses, que lo ha hecho ya por los cinco continentes.  

“¡Vais tarde! Las iniciativas están muy verdes. La gente no se termina de creer que llega un eclipse y éste va a pasar sí o sí” proclama el cazador de eclipses nada más coger micro. 



Entre los mayores peligros que tendrán que enfrentar los territorios es el del tráfico. Miles de vehículos se dispondrán a buscar una zona para ver el eclipse apenas unas horas antes de que suceda y acabaran colapsando unas carreteras estrechas, con poco o ningún arcén, en las que no hay gasolineras.

Bachiller señala que el problema esta vez es que en “apenas mil kilómetros” que tiene la franja de totalidad se van a mover muchos vehículos”. Carlos Moreno admite con desasosiego que sabe que “para organizar la campaña de Lavanda y los conciertos que se celebran en esa zona, Brihuega tiene que trabajar meses antes y con mucho esfuerzo en la preparación de distintos dispositivos, entre otros la habilitación de zonas de parking”

Antonio García-Blanco, presidente de la agrupación astronómica provincial, AstroGuada, se encuentra entre el público asistente y toma la palabra para recordar que ellos, acompañados del propio Rafael Bachiller han “tratado de reunirse con la alcaldesa de Guadalajara a través de varias cartas pero ésta ni les ha contestado” con la idea de ponerle al corriente de todas estas situaciones que hoy debatimos en esta mesa, y para presentarle un proyecto  para organizar algún tipo de evento alrededor del eclipse, de manera que sirva también para descongestionar las zonas rurales”.

Bachiller corrobora la denuncia y recuerda que sería importante que la capital se pusiera a la cabeza, así como que “es muy importante que los alcaldes de los distintos municipios estén involucrados en todo lo que se vaya a preparar”.  Y recuerda -ya lo dijo en su ponencia- que desde la CNE se ha propuesto a las administraciones gubernamentales que se declare festivo el día del Eclipse para evitar desplazamientos. 

Carlos Moreno aplaude la idea de generar eventos en las zonas más grandes y preparadas “como la capital porque en estas zonas lo que tenemos es muchos municipios por debajo de 50 habitantes, sin competencias, con carreteras estrechas…”. Y el presidente de la entidad molinesa, lo suscribe.

Para cerrar, se comentaron también los problemas y la falta de concienciación con la contaminación lumínica y se comentaron las posibilidades que tiene el astroturismo para ser un motor económico en la zona. 

A modo de resumen, entre las acciones que se propusieron desde la mesa, se podrían destacar las siguientes:

- Proyecto de máximo nivel en el que las administraciones competentes den a los grupos de desarrollo local y a todas las entidades que puedan colaborar pautas organizativas.

- La organización de reuniones con expertos en el tema, con los alcaldes de sus territorios.

- Para prospección de la situación de los mejores lugares para observar el Eclipse, para alcanzar medidas en material de seguridad en el tráfico y en la organización de medidas sanitarias asistenciales. 

- Impartición de charlas informativas sobre el Eclipse en colegios, centros sociales, asociaciones, etc.

- Paquetizar servicios en ambos territorios y ponerlos a la venta. 

- Establecer mecanismos de control y límite de accesos cuando se superen los aforos previstos en las carreteras. 

- Organización de grupos de voluntariado. 


La Labor de la Comisión Nacional del Eclipse

Rafael Bachiller es el encargado de la primera ponencia vespertina de esta segunda jornada. Director del Observatorio Nacional y del Real Observatorio de Madrid, dependientes ambos del Instituto Geográfico Nacional, perteneciente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, y gran divulgador, Bachiller comenzó explicando las labores que se desarrollan desde la entidad que dirige.

Además de realizar importantes estudios que abarcan desde la formación de las estrellas y los planetas hasta las propiedades de los agujeros negros, en el OAN se realiza una importante labor de divulgación. Además, la entidad tiene encomendada la tarea de calcular todas las efemérides astronómicas, y de recogerlas en un Anuario que se publica desde 1860. 

La Comisión Nacional del Eclipse

Sus cargos así como su larga experiencia propiciaron el nombramiento de Bachiller como director de la  Comisión Nacional del Eclipse (CNE), un grupo de trabajo creado por la Comisión Nacional de Astronomía para coordinar actividades relacionadas con los eclipses solares que ocurrirán en España en 2026, 2027 y 2028. La CNE se centra en la divulgación científica, la educación, el turismo científico y la protección civil en relación a estos eventos. 




Desde la CNE, sus componentes tratan de concienciar a las autoridades y a las distintas administraciones sobre los retos que representarán los eclipses, sobre todo el del próximo verano.  Muchas administraciones autonómicas y provinciales están ya tomando medidas para una gestión adecuada del eclipse en los ámbitos de la seguridad ciudadana, el tráfico rodado y la movilidad, sobre todo porque son muy numerosas las carreteras rurales por las que se accederá a las mejores zonas de observación del Eclipse en la franja de totalidad.

También es motivo de preocupación para la Comisión aspectos de salud como la ocular y el necesario uso de gafas especiales para eclipses, la hidratación por los golpes de calor que se pueden producir, el medio ambiente, por la gran cantidad de visitantes que habrá en zonas de naturaleza. 

El director de la CNE explicó que han empezado a reunirse con algunas administraciones como la Diputación Provincial, y que han tenido también buena acogida por parte de la Subdelegada del gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos,

El director de la Comisión del Eclipse volvió a incidir en algunos conceptos ya expuestos, como los tipos de eclipses, las fases de un eclipse solar, o la importancia de usar gafas especiales para observar el sol.




Presentó después la página web del IGN (eclipses.ign.es) dedicada a los próximos tres eclipses visibles desde España. Una herramienta muy útil con cálculos astronómicos para encontrar los mejores lugares de observación, mapas de sombras, tablas para ver la evolución del eclipse desde toda la geografía española, recomendaciones de seguridad, etc.

Bachiller fue probando y enseñando a los alumnos el funcionamiento de algunas de las herramientas tecnológicas que recoge la web.


El director del OAN repasó después algunos de los motivos que hacían único al eclipse del próximo verano:

De media, en un lugar de la Tierra se ve un eclipse total de sol cada 375 años. 

No ha habido un eclipse total de Sol visible en Europa continental desde 1999.

No ha habido un eclipse total de Sol visible en España peninsular desde 1900, 1905 y 1912.

Se espera que haya muy poca nubosidad en toda la franja de totalidad. 

Las zonas de parcialidad tendrán un oscurecimiento del 92% en la península y de un 66,74% en las Canarias. 

Los eclipses en el arte

Rafael Bachiller explicó también lo que estos fenómenos astronómicos tan inusuales y excepcionales representaron para muchas culturas. Los eclipses eran señal de malos augurios y así ha venido ocurriendo en las culturas egipcia, china donde se asociaban los eclipses a  un dragón o a una serpiente. 

El director del OAN realizó después un interesante recorrido por distintas obras de pintura, de todos los tiempos, en las que se pueden apreciar un eclipse solar. 

domingo, 13 de julio de 2025

Siguiendo al Sol desde Sigüenza

Avanzamos en el conocimiento de los eclipses con la ponencia “El eclipse en profundidad” a cargo del profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Alcalá de Henares. Javier Bussons Gordo. Seguntino de adopción y abanderado de la astronomía por todo el mundo, pero especialmente en esta ciudad que hoy nos acoge, desde la que coordina la red internacional de radioantenas solares E-Callisto. 

Bussons comenzó explicando porqué el eclipse del 12 de agosto de 2026 es tan especial para España: “La banda de sombra que proyecta la Luna sobre la Tierra tiene unos 100 kilómetros, siendo la Tierra mayoritariamente agua,  lo normal es esa sombra caiga en algún océano. Que la franja de totalidad caiga en un continente ya es suerte, que caiga en el tuyo ya es mucha suerte, que caiga en un país de tamaño medio tirando a pequeño como España -o casi, dado que el próximo eclipse solar total atravesará Groenlandia y pasará por una zona de Islandia, antes de atravesar España- más suerte aún, y ya que pase por tu casa, como nos ocurrirá a algunos, eso es una situación inigualable”. 



¿Por qué no hay eclipses cada mes?

No hay eclipses todos los meses porque la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinada en un ángulo de aproximadamente 5 grados con respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol, llamada eclíptica. Esto significa que la sombra de la Luna a menudo pasa por encima o por debajo de la Tierra, y no siempre coincide con la línea entre el Sol y la Tierra, ni se interpone entre ellos para producir un eclipse. Esos puntos donde la órbita de la Luna cruza la eclíptica se llaman nodos lunares y si se unen esos puntos tenemos lo que se llama línea de nodos. 

Para que ocurra un eclipse, la Luna debe estar en fase nueva (para un eclipse solar) o llena (para un eclipse lunar) y, además, debe estar cerca de uno de estos nodos. 

Debido a la relación entre los eclipses y los nodos lunares, los eclipses ocurren en temporadas aproximadamente cada medio año. Es aproximado porque el año eclíptico tiene una duración promedio de aproximadamente 346 días (346 días, 14 horas, 52 minutos y 54 segundos). 


La sombra: umbra y penumbra

La Luna proyecta dos tipos de sombras sobre la Tierra durante un eclipse: la umbra y la penumbra. La umbra es la sombra central, más oscura, donde el Sol está completamente oscurecido, resultando en un eclipse total para los observadores dentro de esta zona. La penumbra es la sombra parcial y más clara que rodea la umbra, donde el Sol solo se ve parcialmente bloqueado, causando un eclipse parcial. 

Los tipos de eclipse solar, dependiendo de la posición del observador, y de los astros

Dado que la órbita de la luna alrededor de la Tierra no es perfectamente circular sino que es eclíptica, con momentos de apogeo (lejos) y de perigeo (cerca), desde nuestra perspectiva cuando está más lejos, la luna es ligeramente más pequeña y cuando está más cerca, nos parece más grande. 

Además, se da la casualidad, que desaparecerá con el tiempo, de que el Sol esté 400 veces más lejos que la Luna, pero sea 400 veces más grande, por lo que el tamaño aparente es exactamente el mismo. 

Estos factores son los que hacen que podamos ver un eclipse anular (cuando la Luna está en el apogeo)  o total (cuando la Luna está en el perigeo), esto para un observador que esté en zona de umbra. Por el contrario, un observador en la penumbra, verá un eclipse parcial. 


Las fases de un eclipse solar: 

-Primer contacto donde el borde trasero de la luna toca el limbo del Sol.
-Segundo contacto cuando la luna cubre el centro del Sol, marcando el inicio de la totalidad. En eclipses anulares, la Luna no cubre completamente el Sol, y se observaría anillo de luz. En eclipses totales, la Luna cubriría totalmente el sol, en lo que se llama totalidad, que en el eclipse del 12 de agosto del 2026 en España tendrá una duración de 1 minuto y 44 segundos como máximo, dependiendo de la zona de observación. 
-Tercer Contacto: En eclipses totales, la Luna comienza a salir de frente al Sol. En eclipses anulares, la Luna empieza a "despegarse" del Sol, pudiendo observarse las "perlas de Baily". 
-Cuarto contacto: La Luna deja de cubrir completamente el Sol y se observa la salida total del disco solar, marcando el final del eclipse. 

El eclipse es simétrico en tiempos y fenómenos, aunque en el eclipse del próximo verano, desde la zona de Sigüenza, no veremos el último paso porque el sol estará ya en su ocaso. 

Visita al proyecto Celestina y E-Callisto 

En la Casa del Doncel, se desarrolla, bajo la coordinación del profesor Bussons, una parte del proyecto “Servicio de investigación, innovación y sensibilización en meteorología espacial desde la Castilla rural” que a su vez es parte de la red internacional e-Callisto (Compound Astronomical Low frequency Low cost Instrument for Spectroscopy and Transportable Observatory)., que a su vez forma parte del CELESTINA (Castillian E-Callisto Leading Experimentation in Solar-Terrestrial Interaction with Novel Antennas) un proyecto del Grupo de Investigación Espacial de la Universidad de Alcalá.

Desde 2012 sobre el tejado de la Casa del Doncel se alza una antena que registra el nivel de la radiación solar. Es un antena de bajo coste, como las instaladas por todo el mundo que captan y graban radio ondas del Sol durante 24 horas al día.  Se instalan en lugares en los que no haya “ruido” en las frecuencias que se utilizan. También hay una instalada en Alcalá de Henares y otra en Peralejos de las Truchas, en el Alto Tajo.




A partir del año 2007, Año Heliofísico Internacional, los estudios de la actividad solar se intensificaron. Porque todo lo que ocurre en el Sol, especialmente en la Corona, tiene cada vez más impacto en nuestras vidas, porque cada vez estamos más expuestos, no porque haya más actividad solar, sino porque nuestra vida cada vez depende más de ella (satélites de comunicaciones que se pueden ver afectados, por ejemplo). 



La tensión magnética del Sol sube y baja en ciclos de 11 años siempre y genera un viento solar que puede ser muy peligroso para la Tierra. Además, a veces se producen repentinas y fuertes expulsiones de radiación y de partículas desde la corona solar que pueden llegar hasta la Tierra. Tratar de prever estos fenómenos y contribuir a una mejor comprensión de la dinámica de las tormentas solares son algunos de los objetivos de estos proyectos de investigación. 


“La importancia de los eclipses a lo largo de la historia”

El profesor Javier Tajuelo, profesor de Física Interdisciplinar de la Facultad de Ciencias de la UNED y Director de este curso, abre la segunda jornada reflexionando sobre como “Somos una de las primeras generaciones que viven ajenas al cielo, tenemos relojes que nos permiten saber qué día y hora es, vamos al supermercado y tenemos pan a diario sin preocuparnos de que sea o no época de cosechar, ejercemos el control y la medición del tiempo y el espacio, que durante muchísimos cientos de años se ha basado en la observación de los astros en el cielo, cuando era fundamental para aspectos prácticos y vitales para la supervivencia”. 

Necesitamos explicar la trascendencia de nuestra propia vida. Las culturas antiguas tenían las herramientas que tenían y con ellas ofrecían una explicación a su existencia coherente con su mundo, y el cielo y los astros estaban muy presentes.



Otro denominador común en todas las culturas es la estructura de poder. Guste más o menos, siempre hay unas élites que controlan el territorio, que manejan los recursos y de alguna manera esas élites tienen que legitimar su posición de poder, bien buscando un origen divino relacionado con los astros.

De esta forma, la astronomía no se podría explicar en el devenir de la historia sin una cosmovisión, una interpretación del universo acorde con nuestra existencia, y su relación con las artes y las estructuras de poder. 

Las primeras evidencias de la relación de la humanidad con la astronomía se remonta al Paleolítico. La relación de las construcciones megalíticas con la astronomía es indiscutible, siendo Stonehenge (3.100 a C.) que de hecho era un calculador de eclipses, según algunos autores. Sí se puede reconocer la orientación y alineación del monumento con el movimiento aparente del sol, y que también se puede reconocer en otros monumentos megalíticos, algo que se puede comprobar con aplicaciones cartográficas actuales.


Desde el antiguo Egipto ya hay referencias muy explícitas a la astronomía, desde la identificación del faraón con el Sol, y su vida ulterior. Y pese a ser una cultura que documentaba, la ausencia registros sobre eclipses hace especular con el hecho de que fuera un tema tabú, ya que un eclipse rompe los ciclos naturales, por eso debieron decidieran obviarlos, aunque algunas referencias nos permiten reconocerlos.

También en pasajes del Antiguo Testamento hay referencias a un eclipse. 

Igualmente negativas eran las connotaciones que en la antigua China se le conferían a los eclipses: Malos presagios, pese a tener ya un amplia conocimiento sobre fenómenos astronómicos.

En Babilonia aparecen las primeras tablas que evidencian el manejo y registro de eclipses acaecidos y futuros, y datos que nos dicen que ya conocían el Ciclo de Saros. 

Repasando los eclipses documentados a lo largo de la historia

Según Herodoto, Tales de Mileto predijo un eclipse solar el 28 de mayo del 584  a.C. en plena guerra entre medos y lidios, interpretado por ambos pueblos como una señal divina. 

Más tarde, 128 a. C se produce el conocido como eclipse solar de Hiparco que más adelante,  con la observación de más eclipses lunares ,le permite estimar la distancia entre la Tierra y la Luna, en 30 diámetros terrestres. 

Las culturas beben de sus ancestros, se repiten y asumen patrones. Así, ya en Grecia, existió el Mecanismo de Anticitera (aporx. 100 a. C.) un reloj, con una estructura de madera, con unas 30 ruedas de cobre dentadas que combinadas permitían predecir la posición de los astros y los eclipses, y que vendría a ser una calculadora analógica de eclipses, aunque no era muy precisa y tenía sus limitaciones, pero se considera une pieza de ingeniería destacable. 

El mundo islámico y posteriormente la Edad Media europea beberán y continuarán con esta línea de conocimiento. Del universo aristotélico, pasamos al modelo ptolemaico. De ellos recoge sus conocimientos la cultura islámica, de la que se nutre el Renacimiento en Europa. 

Salto al otro lado del océano




Para los mayas, los eclipses, tanto solares como lunares, se interpretaban como mensajes de los dioses, relacionados con presagios y creían que estos fenómenos celestiales podían anunciar sequías, guerras, enfermedades o incluso la muerte de personajes importantes. 

También expertos en la construcción de pirámides, siendo Chichen-Itzá  el mejor exponente, es en sí un instrumento astronómico, que incluye en otros el periodo de lluvias, y en la creación de calendarios. Los mayas registraban eclipses de sol, tenían capacidad de predecir eclipses de sol, control sobre los ciclos lunares, siendo el Códice de Dresde, que ata de entre los años 1200 y 1250 d.C. y contiene información valiosa sobre la astronomía, el mejor ejemplo. 

Regresando al viejo continente, en el Imprerio Bizantino siguieron al tradición griega, se basaron en textos de Ptolomeo y, con el tiempo, adoptaron tablas astronómicas persas. 


En la Europa cristiana, Copérnico, contradiciendo  a Aristóteles y Ptolomeo, emite su revolucionaria teoría heliocéntrica. Más tarde, llegarían, su opositor Tycho Brahe cuyo legado más importante podría ser la recogida de resultados precisos y sistemáticos, y el legado de su discípulo, Johanes Kepler, que enuncia sus famosas leyes matemáticas para determinar con exactitud la posición de los astros. 

El gran cambio en la visión de la astronomía llegó de la mano de Galileo Galilei y el uso del telescopio, y de cómo puso al alcance de todos la astronomía, anuncia que la luna no es un cuerpo perfecto, descubre los cuatro satélites más conocidos de Júpiter, o explica las fases de Venus. 

La culminación vendrá de la mano de Isaac Newton enunciando, entre otras, la ley de la Gravitación, que explica las leyes de Kepler (describen cómo se mueven los planetas alrededor del Sol), y que postula que la ley física del movimiento de los astros es la misma que rige nuestra cotidianeidad.

Gracias a las leyes de Newton, el 3 de mayo de 1715, se predijo por primera vez un eclipse en Londres y Edmond Halley lo estudia a través de un proyecto de colaboración ciudadana, ya que pide a todos los ciudadanos que anotarán la hora en la que empieza el eclipse y lo que dura en la zona en al que están
y que le envíen los datos para analizarlos. 

Pero quizás uno de los eclipses de sol más famosos puede ser el que en 1915 permitió a Eddington  comprobar la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein y lanzar un alegato sobre la ciencia como elemento de paz.