lunes, 13 de julio de 2026

De la nuclear al parque eólico: los 'laboratorios' que crean energía

La directora de UNED en Guadalajara, Lorena Jiménez, ha inaugurado el último curso que pone el broche final a la 20ª edición de los Cursos de Verano de la UNED, que versará sobre la energía y los retos de futuro que hay en torno a esta materia. Jiménez ha querido subrayar la "oferta variada, de calidad y rigor académico" de esta edición, que pone de manifiesto que "nuestros cursos de verano son espacios para el aprendizaje y compartir conocimiento con los magníficos ponentes". 

En la presentación del curso, fruto de un convenio con el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid (con sede en Guadalajara) y la UNED, ha contado con la profesora de la UNED, Mercedes Ibarra, directora del curso y Luis Santiago Verda, coordinador del curso.

Ha abierto el ciclo de conferencias, ingeniera nuclear Amparo Soler, Supervisora Senior del Departamento Nuclear Nfoque Advisor y presidenta de Women in Nuclear España, con la intervención titulada Centros de producción de energía en España.


"Estamos ante un doble reto", según la experta, "queremos cada vez mayor energía eléctrica pero ser cada vez más sostenible y no emitir tanto C02". Pero "la energía eléctrica no existe, la tenemos que generar". Y para ello "necesitamos las fuentes de energía que tengamos en la naturaleza". 

En este sentido, hay que distinguir entre las renovables (energía solar, geotérmica...) y las no renovables (carbón, gas, petróleo o uranio) y todas "deben pasar por un proceso" que ocurre en "los centros de producción de energía", más conocidos como "centrales".

Hasta 2019, la energía nuclear fue la reina; desde entonces, ha alternado su reinado con la eólica. Según datos de Foro Nuclear, en 2025 el 19% de la energía fue nuclear y un 21,6%, eólica. También, juega un papel importante, la energía fotovoltaica. "Estamos ante un mix energético fantástico que produce energía eléctrica descarbonizada", ha señalado la experta.

El hilo conductor de su ponencia han sido los diferentes centros de producción existentes en la actualidad y sus singularidades.

Centrales térmicas: habitualmente, se quema carbón en ellas. Son muy contaminantes (generan más de 800 toneladas de CO2 por KW/ hora), pero muy barato. Aún quedan dos activas: en Asturias y en Mallorca. Por el contrario, no hay centrales térmicas de fuel o de gas y sí, de ciclo combinado. 

Estas centrales calientan agua a un altísima temperatura generando vapor y fabricando energía; el vapor sobrante se enfría en un condensador con agua del río o de mar, con la ayuda de las torres de refrigeración. Este proceso se repite en lo que se conoce como ciclo de agua. Las de ciclo combinado, que se usan mucho en la industria de la cerámica, combinan ciclo de agua (ciclo de Rankine) con otro ciclo previo de gas (ciclo de Brayton). Hay muchas centrales de ciclo combinado en Castellón. Su punto fuerte es el 30% de eficiencia que tienen, menor consumo de agua y menos emisiones de CO2.

En 2002 la primera central de ciclo combinado entró en funcionamiento en San Roque (Cádiz). Actualmente hay unos 25.000 MW instalados, el 25% de la potencia total. El problema es que "tenemos una dependencia del gas natural, que España no tiene y debe importar". De Argelia, Estados Unidos o Rusia. Se entiende así que el precio fluctúe según la demanda. 

La central de ciclo combinado de Castellón es súper potente gracias a dos turbinas de gas que combustionan gas natural como combustible principal y gasóleo, en caso de emergencia. El debate, a juicio de la experta, es que su operación se ha vuelto más compleja debido "a la frecuencia de arranques y cargas bajas". 

Hasta 2010 hubo muchas cargas y pocos arranques y entre 2010 y 2017, alguna de las turbinas dejó de funcionar entre 2 y 4 años, lo que llevó al Gobierno a autorizar a Iberdrola el cierre del grupo 3 de la central de Castellón, el primer permiso para desmantelar una planta de este tipo. 

En 2025, con el gran apagón, se reforzó la operación y se están realizando más ciclos de combinados. El futuro es que se estima que en 2040 habrá más de 20 GW de potencia de ciclos combinados disponible, como respaldo flexible a las renovables.

Centrales hidroeléctricas: En España hay 1300 centrales, que suponen una potencia total de más de 20000 MW. Sin embargo, apenas se generan 5.650 MW por la escasez de centrales de bombeo, que son "las baterías para almacenar energía". 

Hay tres tipos de centrales hidroeléctricas: de agua fluyente, de pie de presa, de bombeo o reversibles (que son especialmente importantes actualmente porque ayudan a compensar los momentos valle que son cero o negativos). Castilla León, Galicia, Extremadura, Aragón y Cataluña aglutinan la mayor parte de este tipo de centrales. Los ríos más importantes para la generación hidroeléctrica son el Duero, Tajo, Ebro, Miño, Sil y Júcar.

Actualmente, este tipo de centrales aportan cerca del 20% de la electricidad generada, perdiendo poder respecto a la energía eólica y la energía solar. "Tiene una descarbonización muy potente", ha señalado Soler. Ejemplo de ella son las centrales hidroeléctricas Cortes-La Muela I y II, subterráneas en caverna. Para su construcción se excavaron 635.000 y 270.000 metros cúbicos, respectivamente. "Se tuvo que excavar tanto, que en el espacio que quedó cabría la catedral de Valencia", ha señalado Soler para que los asistentes se hicieran una idea gráfica del trabajo que hubo que realizar para poner en marcha esta central, que "es una obra de ingeniería alucinante".

Centrales termosolares: España es líder mundial en este tipo de energía, tanto en potencia instalada como en capacidad tecnológica. Cuenta con 50 centrales termosolares operativas, "y son poquitas", ha admitido la experta, ya que la potencia instalada es de apenas 2.300 MW. 

Requieren sistemas de combustión auxiliares -a veces, fósiles-. Este uso es limitado pero existe y es necesario para mantener la temperatura mínima en los circuitos cuando no hay radiación solar. Existen diferentes tipos de tecnología solar: desde los discos parabólicos de Stirling a heliostatos con receptor central. La Plataforma Solar de Extremadura es la mayor planta termosolar de España y una de las mayores de Europa, generando 200 MW.


Plantas fotovoltaicas: España es líder europeo en esta energía, con cerca de 67.000 instalaciones activas y 32.043 MW de potencia instalada, superando a la eólica y nuclear algunos meses. Actualmente, este tipo de generación de energía vive un 'segundo boom' donde además se han abaratado los costes. Se nutre de la energía del sol, que se transforma "en energía continua" a través de los paneles solares que poseen células fotovoltaicas (generalmente, de silicio), de inversores y de transformadores, que la convierten en "alterna". Finalmente, o se inyecta a la red eléctrica o se almacena.

En los Monegros y en Almería, donde hay grandes extensiones de terreno, existen grandes plantas fotovoltaicas. La más grande se encuentra en Aragón. Es el Parque Solar Escatrón-Chiprana-Samper, con 17 plantas individuales, de 50 MW cada una, ubicadas en 3.173 hectáreas.

Parques eólicos: España cuenta con más de 1.345 parques eólicos, con más de 22.000 aerogeneradores y una potencia instalada superior a 30.000 MW. Es el segundo país de Europa y el quinto en el ránking mundial por potencia instalada. "Es un reto financiero, pero también, respecto a los residuos de los aerogeneradores cuando hay que cambiarlos. Aún así, es fantástica porque aporta más de un 20% de la electricidad nacional", ha señalado, "con capacidad para cubrir hasta el 84% de consumo eléctrico en condiciones óptimas".

Madrid, Valencia, Cuenca, Santander, la costa cantábrica, Canarias y el sur español son las ubicaciones más habituales de parques eólicos en España. "También se está pensando en levantar parques marinos, pero el coste es mucho mayor. No sé si estamos preparados para ver aerogeneradores en una playa, creo que supondría un cambio de paradigma y de mente", ha dicho Amparo Soler.  


Centrales nucleares: En España hay 7 reactores en operación. Se encuentran en Almaraz I y II, Ascó I y II, Vandellós II (Vandelló I está en latencia), Cofrentes y Trillo. Suponen el 19% de la energía del país. 

En el mundo, 31 países poseen centrales nucleares. En la UE, hay 98 reactores, siendo Francia el país que más tiene, produciendo más de un 70% de energía, lo que le convierte en suministrador de energía para otros países de la Unión.

En construcción, actualmente, hay 70 reactores en 15 países. Y en este proceso, "China es una superpotencia", ya que cuenta con 58 unidades operativas y 36 reactores en construcción. Pese a su frenético ritmo de trabajo, "tienen tanta demanda que aunque pongan 70 reactores va a suponer sólo el 8% de la energía eléctrica", ha afirmado.

En España, cada año se realizan inversiones de entre 50 y 60 millones de euros para cambiar componentes, mejorar turbinas, modernizar la digitalización... "Se puede cambiar todo menos la vasija", ha explicado Soler. La vida útil la marca, por tanto, esta pieza "y es el Consejo de Seguridad Nuclear quien da el ok". 

El funcionamiento de la central nuclear es similar a la central térmica pero "la diferencia es que el uranio no se quema", ha explicado. "Lo que ocurre dentro de la central nuclear es la fisión, que es un proceso que supone que el uranio se rompa y se libere mucha energía". Se puede enriquecer ese uranio "hasta un 5%, según la legislación, que es el porcentaje de generación de energía eléctrica. En Trillo, estamos usando un 4,45%, por ejemplo", ha añadido. Los porcentajes superiores ya son para fabricar bombas.

La principal singularidad de la central nuclear es que las reacciones de fisión nuclear "crean productos radioactivos" y "el reactor siempre produce calor, incluso apagado". El núcleo del reactor tiene una carga de combustible suficiente para funcionar hasta 2 años a plena potencia, aprovechando sólo el 5% de su potencial.

El proceso es el siguiente: las pilas de uranio se van metiendo en un delgado tubo que se sella por ambos lados; en su interior, se coloca un muelle y se introduce helio para que no se rompa la vaina y evitar así que se liberen productos de fisión. Todo ello se coloca en el reactor. 


Cuando acaba su vida -por ejemplo, en Trillo son 60 meses-, se saca el combustible "y pasa en la piscina de combustible gastado. No podemos hacer nada más con ellos", ha explicado. "Cuando se enfríen, ya en seco, se pasan a los almacenes temporales centralizados, los ATC´s". Es el único final posible actualmente, ya que "el uranio no se puede sacar y darle otros usos, como sí hace Francia por ejemplo", porque España tiene una legislación más restrictiva en el uso de material radioactivo.

Este tipo de centrales están sujetas a una regulación muy estricta, tanto internacional como nacional (el Consejo de Seguridad Nacional, que "debe de dar cuenta al Congreso de los Diputados", realiza más de 25 inspecciones al año y tiene inspectores residentes). Pero además, existe una experiencia internacional operativa compartida. En esta cita, "Almaraz está considerada entre las 10 mejores centrales nucleares del mundo", ha puntualizado Soler.

Pese a todo, aún hay muchos retos por delante, entre ellos, el de la descarbonización. La experta ha apostado "por un mix energético, como el que hay ahora, aunque con un poco más de nuclear y menos de ciclo combinado quizá...". Lo que "no podemos olvidar", ha añadido, es que "la demanda de energía va a subir mucho, debido a los centros de datos", ha dicho, "y no todo vale, no puede haber una energía súper cara", no se puede contaminar tampoco, "el tema de los residuos también debe abordarse". 

Soler ha afirmado que el futuro pasa por "un cambio de paradigma", sobre todo. "Hay que cómo avanzan los biocombustibles, el tema de las baterías..." y para evitar fluctuaciones en las decisiones políticas, según el gobierno que haya en cada momento, Soler ha defendido la necesidad "de hacer un gran Pacto de Estado".

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