Blog de los Cursos de Verano 2026 en el Centro Asociado a la UNED de Guadalajara
martes, 1 de julio de 2025
Máquinas de la Antigüedad, escenarios del Renacimiento: El legado clásico en los espacios lúdicos de la edad moderna
De Roma a Madrid: Los retratos romanos que inspiraron el gusto por las galerías de los 12 césares en la villa y corte
lunes, 30 de junio de 2025
Segundo Curso de Verano: La segunda vida del arte clásico: pervivencias, cambios y renacimientos
viernes, 27 de junio de 2025
De los primeros delitos informáticos a las amenazas de la Inteligencia Artificial
- El "Ciberbullyng" o acoso escolar a través de cualquier medio, no es un delito específico aunque se incluye contra la initegridad moral o física, como amenaza. Las redes más usadas para hacerlo son Whatsapp, Instagram y Tik Tok y casi el 10% de los alumnos ha sido víctima de ciberbullyng.
- El "Stalking" supone acosar u hostigar a una persona de manera insistente alterando el normal desarrollo de la vida cotidiana, es decir, debe afectar a la persona. Está castigado con penas de 3 meses a dos años. Contratar productos a servicios utilizando el nombre de otros, o usar la imagen de otra persona -un perfil falso- para denigrarla o humillarla. Se introduce en el año 2015.
- El "Chilgrooming" es el acoso infantil introducido en 2010. Sería contactar por cualquier medio con menores de 16 años para tener un encuentro sexual o embaucarles para que muestren material pornográfico. Se castiga un acto preparatorio presumiendo otro delito.
- La pornografía infantil consiste en la posesión o difusión de imágenes de menores o que parezcan menores. "Descargar archivos pedófilos es ya un delito", aclara. Se castiga con hasta 5 años
- El descubrimiento y revelación de secretos es un delito contra la intimidad. Se castiga con prisión de 1 a 4 años o multa de 12 a 24 meses. La ingerencia ilegítima de bases de datos reservados de carácter personal y ficheros en perjuicio de un tercero es un delito contra la privacidad. "Se protege qué uso se hace de esos datos". "Es común el hackeado de datos que después se publican en redes sociales". La difusión agrava la pena de 2 a 5 años. Otro agravante son datos especialmente protegidos: de salud, sexo, raza, religión, cuando son paras fines lucrativos (penas de 7 años de cárcel) o cuando son cometidos por funcionarios públicos (de 6 a 12 años de inhabilitación). Para que haya delito siempre hay que demostrar que ha habido un perjuicio.
- El "sexting" también fue introducido en 2015 y supone revelar archivos o documentos que se hicieron con anuencia de la víctima -habitualmente sexuales- en el domicilio o lugar privado a terceros sin su consentimiento posterior. "Quien lo difunda también comente el delito".
- La "sextorsión" se produce cuando se coacciona a una persona con la amenaza de difundir imágenes de carácter sexual de esa persona tomadas con su permiso o sin él. Es un tipo de extorsión.
- Los "daños informáticos" consiste en borrar, dañar o suprimir datos, programas o documentos informáticos. También obstaculizar o impedir el funcionamiento de una red informática, el "cracking". Se introdujo en 2015 dentro del delito de daños.
- Las "estafas informáticas" "son la reina de los delitos", se encuentra dentro del delito de estafa en el que el estafador, con animo de lucro, altera datos informáticos consigue una transferencia no consentida o usando formas de pago con el cargo a la cuenta de un tercero.
- El más habitual es el "fishing", "la pesca de datos personales", suplantando la identidad del cliente de una entidad -por ejemplo bancaria- para retirar fondos.
- El "farming" es la falsificación de una URL "no deseada" para conseguir una cesión inconsentida de datos.
- El "spufing" es la suplantación de identidad. Se da sobre todo en transferencias con mensajes por SMS que llevan a la URL del hacker.
- Los delitos contra la propiedad intelectual: Se cometen cuando se consumen productos de manera gratuita, un delito muy habitual. También se permite bloquear el acceso a esas páginas.
- La falsificación informática, de métodos de pago. En 2022 se incluye la falsificación de criptoactivos.
- Los delitos de odio en la red castigan contenidos que produzcan prejuicio hacia una persona o grupo debido a características como su raza, religión, origen, orientación sexual, discapacidad, etc. "Estos fenómenos comienzan como una pequeña ola pero al final se convierten en un tsunami", avisa el ponente.
miércoles, 10 de julio de 2024
Trauma de apego y terapia centrada en compasión y regulación emocional
El apego y la terapia centrada en compasión y regulación emocional centraron el discurso en la última jornada del Curso de Verano “Trauma, crianza y terapia”.
Trauma de apego:
“¿Qué es el apego?”, comenzó exponiendo Mónica Ahrendy García, psicóloga Sanitaria, profesora tutora en UNED y coordinadora en ‘Somos Estupendas. “El apego es un sistema primario, es el sistema primario del ser humano. Es un sistema de conexión relacional con el otro. La naturaleza ha creado eses sistema para que nos aferremos a la vida. Es un sistema primario de vinculación que nos va a proporcionar el modelo funcional interno, es decir, las gafas con las que yo veo la vida”, prosiguió.
| Mónica Ahrendy, en su ponencia |
El apego se divide en diversos subtipos (seguro, inseguro, evitativo y ansioso) y se desarrolla a través de miles de pequeñas interacciones, rupturas y reparaciones. “Eso es lo que provoca que yo vaya generando unas expectativas”, afirmó García.
“Gustamos a las personas por cómo les hacemos sentir. Si los problemas no se solucionan se produce un distanciamiento”
El apego se encuentra en la base, por debajo de la mentalización y de los sistemas superiores. Un sistema de apego secundario, según la psicóloga Sanitaria, también cortical, que permite la relexividad y que puede ejercer “como muletas cuando el sistema de apego no ha funcionado bien”.
Asimismo, se puede trabajar en terapia pero también se puede conseguir con figuras naturales. “No necesitamos ir a terapia pero es difícil encontrar a personas, profesores, amigos pareja, que te proporcionen esta sensación”, continuó Mónica. A continuación. Señaló las claves sobre cómo se trabaja el apego en la consulta.
Recomienda, en primer lugar, observar el estilo de apego del paciente. Después, fomentar la seguridad emocional, establecer límites claros, adaptar el enfoque terapéutico, trabajar en la relación terapéutica y fomentar la autonomía, es decir, ayudar al paciente a “desarrollar habilidades de autorregulación emocional y fortalecer su autoestima, lo que puede contribuir a un estilo de apego más seguro”.
“El apego no se cura. Nuestro organismo se da cuenta antes que nosotros, se produce una reacción y ésta no se puede impedir. Mi cuero va a reaccionar a ciertos estímulos que desarrollaron ese trauma de apego. Pero lo importante es lo que ocurre después de reaccionar”
Dicen que “cada maestrillo tiene su librillo”, pero las fases del proceso terapéutico son comunes para todos. Entre ellas se encuentra el establecimiento de la relación, la estabilización y seguridad, el conocimiento de la estructura del funcionamiento y el procesamiento del trauma”.
“Nuestro objetivo en terapia es ser Pepito Grillo”, continuó exponiendo Mónica Ahrendy, “el paciente interioriza la voz de su terapeuta. Entonces yo empiezo a sobrar, tenemos que ser absolutamente prescindibles”. A su vez, concluyó su ponencia calificando a los terapeutas como “seres que no son ni objetivos ni imparciales”. Además, afirmó que una tarea esencial es la de “reflexionar sobre tu propio apego y cómo puede influir en la relación con el paciente. Por ello, hay que ser reflexivos y conscientes de nuestras propias emociones”.
Trauma, terapia centrada en compasión y regulación emocional:
“Sé amable con cualquier persona que conozcas porque puede estar librando una dura batalla”. Ésta fue la presentación de Félix Hernández Lemes, psicólogo general sanitario, profesor-tutor de la psicología de la emoción y supervisor del Servicio de Psicología Aplicada del Centro Asociado a la UNED de Guadalajara, en la última ponencia de este curso de verano.
Tras una breve definición del concepto de "trauma", que hace referencia a “las consecuencias de la exposición a experiencias personales que suponen una amenaza a nuestra supervivencia”, introdujo el argumento central de la charla: la terapia centrada en compasión.
En primer lugar se basó en una reflexión de Dalái Lama (“si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión”), y, posteriormente, en otra que razona sobre el concepto de autocompasión en psicología, cuya autoría recae en la psicóloga estadounidense Kristin Neff (“cuando la compasión se dirige hacia uno mismo se denomina autocompasión. Conlleva amabilidad u entendimiento del propio dolor y sufrimiento en lugar de ser autocrítico con uno mismo, percibiendo las propias experiencias como parte de al experiencia humana y observando los pensamientos y sentimientos dolorosos con perspectiva”).
'Compasión' proviene del término latino ‘compati’, que significa “sufrir con”. Para otros, como Javier García Campayo, al que Félix se refirió en numerosas ocasiones, la compasión es la “capacidad de hacerse consciente de ese sufrimiento humano”. O, también, como “la respuesta emocional al dolor o sufrimiento de otra persona, que implica un deseo auténtico de ayudar”, tal y como se muestra en el libro ‘Compassionomics’.
“Nuestros padres son los que crean para nosotros una “base segura”, nos dan un modelo de trabajo sobre cómo manejarnos con las amenazas, nos protegen de las amenazas externas”
En una exposición basada en un mayoritario componente teórico, para Hernández “la investigación ha demostrado que el sistema afiliativo orientado a la satisfacción, la calma y la seguridad, se ha desarrollado significativamente con la evolución de la conducta de apego propia de los mamíferos. Gilbert afirma que el sistema afiliativo fue diseñado como regulador de la naturaleza”.
Los padres gozan de un papel trascendental en los cuidados y en el desarrollo de sus hijos. Tanto es así que su estilo de apego predice en un 75% el estilo de apego de sus descendientes. Para Hernández la mayoría de las investigaciones sobre la autocrítica “se centran en la relación con los padres. Así sabemos que muchos padres no proporcionan suficiente cariño y apoyo a sus hijos sino que intentan controlarlos Así, recurren a técnicas despiadadas como método para alejar a sus hijos de problemas o para mejorar su conducta, los niños asumen que las críticas son una herramienta motivadora útil y necesaria. Lo que significa que los comentarios despreciativos reiterados, que algunas personas adultas repiten en sus cabezas, suele ser el reflejo de las voces de sus progenitores”.
Los mensajes más relevantes de la Teoría Centrada en la Compasión (CFT) son: las cosas que te han pasado en tu vida no son tu culpa, pero es tu responsabilidad aliviar tu sufrimiento; la compasión se trata de elegir la mejor versión de ti que puedas ser; estás viviendo una vida que no elegiste.
Tras calificar a la autocompasión como una “habilidad que se puede aprender y mejorar con práctica”, Félix Hernández recomienda relacionarse con calidez y amabilidad con uno mismo, en lugar de ser autocrítico, recordar que el sufrimiento y el fracaso son parte de la experiencia humana compartida y afrontar los sentimientos negativos de forma equilibrada para no identificarse demasiado con ellos.
Y, como punto y final de este curso de verano, concluyó con el mantra de la autocompasión (AC): “Cada vez que percibo algo de mí mismo que no me gusta o cuando algo va mal en mi vida me repito lo siguiente: éste es mi momento de sufrimiento, el sufrimiento forma parte de la vida, pido ser amable conmigo mismo, pido ofrecerme la compasión (o amabilidad) que necesito”.
martes, 9 de julio de 2024
‘Mindfulness’, trauma en terapia y su decodificación: el cerebro materno
Con la segunda y penúltima jornada del curso “Trauma, crianza y terapia”, las ponencias de cuatro expertas en desarrollo, cuidado y diagnósticos clínicos desde el punto de vista de la psicología, volvieron a entretener y enseñar durante ocho horas a un público interesado y entregado.
| Mariló Gascón, en su ponencia |
“Trauma es cualquier experiencia amenazante y desbordarte que no podamos integrar. Después de tales experiencias a menudo, nos quedamos con una sensación disminuida de seguridad de los demás y el mundo y con la sensación también de sentirnos inseguros dentro de nuestra piel”, escribía Pat Ogden en 2015. Por lo tanto, ¿de qué sirve el trabajo del ‘mindfulness’ en terapia para trabajar el trauma?
“La meditación consciente puede ayudar a que se dé una regulación desde la corteza preforntal. No lo podemos sacar nosotros solos, necesitamos una serie de interacciones con otras personas porque el trauma no es individual sino social”, comenzó indicando Mariló Gascón Aguilar, psicóloga general sanitaria.
El principal órgano al que afecta el trauma es el cerebro, cuya función principal es garantizar la supervivencia. Para intentar evitarlo se pone en marcha el sistema nervioso autónomo, y, durante su funcionamiento las respuestas son completamente distintas en cada caso. Activa la lucha o huida del sistema nervioso simpático, o, por otra parte, la calma y el colapso del sistema nervioso parasimpático.
“Entre las habilidades ‘mindfulness’ y meditación ‘mindfulness’ hay que distinguir que en terapia no se trabaja la parte meditativa”, comentó Gascón antes de mencionar una cita de Rothschild, psicólogo clínico, que defendía que el 'mindfulness' “es un recurso que contribuye a regular el nivel de activación y establecer la estabilidad en medio de síntomas traumáticos”. Para ella, estas terapias consisten en reforzar la corteza prefrontal, lo que denomina “regulación de arriba a abajo en el cerebro”, y, después, recalibrar el sistema nervioso autónomo, “regulación de abajo a arriba”.
Además, afirma que “el psicoterapeuta ‘mindfulness’ tiene que acompañar al cliente en la exploración de la experiencia, ayudarle a centrarse en las sensaciones del cuerpo, ser flexibles en las prácticas, adecuarlas a cada cliente y acompañarles en la integración del trauma”.
Si las características del trauma son la disociación, rumiación cognitiva, desregulación emocional, desconexión cuerpo-mente, culpa, vergüenza, miedo, ira, rabia, enfado o ansiedad, ¿cuáles son los mecanismos de acción del ‘mindfulness’? “Regulación de la atención, la consciencia corporal, regulación emocional, desidentificación de los pensamientos, consciencia dual, exposición, actitud auto-compasiva, aceptación e integración”, añadió Mariló, que expuso los principios básicos de este tipo de terapia.
Entre ellos se encuentra, por ejemplo, permanecer dentro de la ventana de tolerancia, la atención como recurso de estabilidad mediante el empleo de anclajes externos y la conexión cuerpo-mente. “Todas las personas tenemos tres sistemas de regulación de traumas y amenazas”, finalizó la psicóloga clínica su exposición: “Centrado en el logro (querer, perseguir, conseguir), en la afiliación (seguridad, amabilidad, conexión, calma), y en la amenaza (búsqueda de protección y seguridad)”.
Cerebro materno: implicaciones en el cuidado y la dificultad de regulación:
¿Cuándo una madre puede ser considerada como tal? ¿Una madre que no ha llegado a dar a luz debería ser considerada madre? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde que se tiene a la cría para valorarse la maternidad? ¿Cómo afecta el concepto de ser madre a una persona que, a pesar de tener al hijo, no se ve como madre? Paula Stoica, psicóloga general sanitaria y tutora en la UNED, daba la bienvenida con estas preguntas a la segunda ponencia del día.
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| Paula Stoica, en su ponencia |
Una exposición centrada en la mujer, la que sufre unos cambios cerebrales, estructurales y funcionales significativos durante el embarazo.
“Cuando hay pérdidas de embarazo muchas madres lo ven como un fracaso, pero ese tiempo de seis meses ha cuidado a su bebé”
“Con respecto a los estructurales, entre la segunda y cuarta semana del embarazo se aprecia un aumento de la sustancia gris en el córtex prefrontal superior e inferior y en diversas áreas subcorticales como el hipotálamo, la sustancia negra y la amígdala. Todas estas áreas participan de una u otra forma en las conductas que lleva a cabo la madre para el cuidado”, continuó Stoica.
En relación a los neuroendocrinos, los niveles de oxitocina aumentan considerablemente durante el embarazo y producen euforia, sueño más ligero, incremento de la sensación de cariño hacia el bebé. Es decir, es la gran causante de los cambios cerebrales relacionados con la maternidad y este tipo de cuidados.
“La capacidad de la madre para reconocer el llanto de su hijo mejora desde el primer día de dar a luz”, prosiguió la psicóloga clínica. Ya quedan mencionados los cambios funcionales, que se deben, según Stoica, a que, “en las primeras semanas de vida del bebé, la respuesta neutral de la madre al llanto de su hijo implica un estado de alarma que actúa de movilizador hacia su hijo, provocando cierto grado de ansiedad. La activación cerebral se produce posteriormente entre las 12 y 16 semanas del bebé y corresponde a un proceso de aprendizaje por parte de la madre para asociar y entender el llanto más como una conducta de carácter social”.
Además de la oxitocina, la prolactina, con efectos benéficos en el aprendizaje, memoria o conducta social, también forma parte de las hormonas que sostienen el cuidado. En resumen, provoca cambios neuronales y conductuales que se encargan de construir el “cerebro materno”, término incluido en esta jornada por Paula Stoica.
“El vínculo materno-filial es considerado la conexión más poderosa e instintiva que existe”
El vínculo, el instinto, el cuidado y la intuición, conceptos tan trascendentes en la maternidad, comienzan a acaparar la conversación. Tanto es así que, en muchas ocasiones, el dolor del hijo se convierte en el dolor del padre y fallos en la protección de sus descendientes ocasionan un dolor muy grande en los progenitores.
Stoica, antes de concluir con referencias al amor, se refirió a la construcción del cuidado: “No es algo que no sale de forma natural si no que lo tenemos que construir. Cuando hablamos de cuidado lo hacemos donde no tiene cabida el dolor, el cuidado también implica una atención constante al dolor”.
“La madre y la cría establecen el vínculo en una especie de danza comunicacional, en la que el mayor aporte en las respuestas es intuitivo. El cuidado está impregnado de amor. El amor no es sólo una emoción, es un proceso biológico. ¿Pero, cómo damos amor? Uno de los aspectos más importantes en el cuidado es el disfrute del otro”, sentenció Paula Stoica.
Decodificando la biología del trauma: terapia más allá de los diagnósticos clínicos:
A las 17 horas de la tarde llegó la etapa reina de la segunda jornada de este curso de verano. Dividida en dos partes, la primera protagonizada por Lucía Ema Llorente, psicóloga, psicoterapeuta, psiconeuroinmunóloga, y, la segunda, por Beatriz Cazurro Burgos, psicoterapeuta y formadora.
“Allá por 1994 Jean-Paul Sartre dijo que en psicología todo se puede explicar con tres palabras: la infancia decide. Está documentado que las experiencias diversas durante la infancia dejan huella. La perspectiva es saber qué explica todos estos diagnósticos, cómo el cerebro infantil es capaz de reconocer el estrés, cómo lo organiza y qué significa “estrés” para un niño y para un bebé”, fueron las primeras frases que brotaron del conocimiento de Llorente.
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| Lucía y Beatriz, en su ponencia |
Arrancó su exposición mencionando las tres bases en las que se sustenta el apego: “Neurodesarrollo”, que tiene que ver con movimiento, patrones y reflejos, “relación y contexto con el ambiente” y “biología”. Todo ello forma un grado de regulación al que llamamos “apego” y que se divide en tres tipos biológicos: regulado, desregulado y adaptado.
“¿Cuál es la respuesta? Tú, tú eres la respuesta, no la técnica ni el conocimiento, tú”
Posteriormente continuó afirmando que es el contexto el que siempre produce el conflicto y que hay más de cinco sentidos. A los más conocidos, olfato, gusto, tacto, oído y vista hay que añadir, según, Llorente, “el sistema inmune, interocepción, nocicepción (sensores que no sindican el dolor y se activan con el rechazo social) y neurocepción (nuestro sistema autónomo escanea el ambiente para ver si éste es seguro o peligroso, un radar, como un escáner, nos da el 80% de la información del entorno”.
Tras mencionar que las sensaciones homeostáticas (sed, hambre, fatiga, tristeza o curiosidad) inducen movimiento, mostró una gráfica en la que sin curvas, “ritmo y sinconicidad”, no hay avance, no hay vida. Concepto que hila con la homeostasis. Es decir, equilibrio y estabilidad.
“Necesitamos un estrés puntual. Si nosotros, como adultos, no estamos regulados, cómo vamos a regular a un niño”
El neurodesarrollo comienza en el útero. “Es extraordinario, al igual que en el nacimiento”, añadió. La base de la disociación se establece en el periodo de cero a seis meses. El llanto, los reflejos táctiles y el movimiento de extremidades, por el contrario, al mismo nivel que la creación de la médula espinal, hasta los dos meses. “Del mes uno al seis se desarrolla el tronco del encéfalo, con la percepción de contornos, movimiento horizontal de ojos, respuesta a sonidos, sensación de frío, calor, hambre, dolor…”, sentenció.
Dos horas después llegó el turno de Beatriz Cazurro Burgos, que arrancó con una definición sobre trauma: “Un trauma es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente”. A lo que añadió: “Pero, ¿y el cuerpo?”.
“Somos absolutamente dependientes durante muchos años. A mayor dependencia, menos recursos, y, cuanto menos recursos, más posibilidad de trauma”
El trauma es “una experiencia personal, no un suceso, es una herida interna, una ruptura duradera del yo debido a sucesos difíciles o dolorosos. Es una respuesta global del cuerpo cuando se siente superado por el entorno. Es un impacto en nuestro sistema nervioso que puede perdurar tiempo después del incidente y activarse en cualquier momento”, continuó. Y, si no se resuelve, limita nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos, impide el disfrute y la alegría.
Para ella hay dos tipos de trauma: ‘T’ con mayúscula y ‘T’ con minúscula. Es decir, marcas duraderas de sucesos aparentemente habituales que pueden dejar en la psique infantil ausencia de sucesos buenos y necesarios, fallas en la conexión emocional con adultos, insuficiente satisfacción y rupturas del apego seguro.
Antes de mencionar un informe de Amnistía Internacional llamado ‘Iceberg de la violencia infantil’, en el que el asesinato, la agresión física, la penetración o los gritos o amenazas se ubican en la parte visible y los chantajes, humillación, abuso de poder, ignorar o el castigo en la invisible, definió una experiencia traumática como la "desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con los que contamos”.
“El cerebro está preparado para anticipar el peligro. La vida no está preparada para los niños ni las embarazadas, es normal que nos encontremos solos en situaciones que nos sobrepasen”, sentenció.
lunes, 8 de julio de 2024
Trauma, crianza y pareja: el guion de vida en los hijos e hijas de violencia de género
Con un éxito rotundo y más de 130 alumnos (entre la modalidad ‘online’ y presencial), el Espacio Joven Europeo de Azuqueca dio al bienvenida al penúltimo Curso de Verano planteado por el centro asociado de la UNED en Guadalajara: ‘Trauma, crianza y terapia’.
“¿Cómo son de adultos los niños que han crecido en entornos con violencia de género? Cuando empiezas a hablar con ellos, en terapia, te das cuenta que ese primer entorno en el que crecieron, con violencia, por ejemplo, hacia su madre, han sido definitivos para marcar aspectos de su propia vida”, continuó el supervisor del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED, con 45 años de experiencia como psicoterapeuta.
Antes de entrar en materia señaló algunos aspectos clave a la hora de referirse a los hijos e hijas de violencia de género. Para Martorell, no son testigos sino víctimas ya que crecen inmersos en violencia, lo que les provoca consecuencias físicas (retraso en el desarrollo y alteraciones de alimentación o sueño), consecuencias emocionales (ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, aislamiento, dificultades con la empatía), consecuencias cognitivas (fracaso escolar, indefensión aprendida), consecuencias conductuales (agresividad, falta de habilidades sociales, adicciones), y neurofisiológicas (alteraciones bioquímicas y estructurales, hiperexcitabilidad permanente).
“Pero, ¿qué es la Teoría de guion de vida?”, preguntó José Luis alzando la voz. Como respuesta expuso una cita de Eric Benre, psiquiatra canadiense. Éste consideraba que un guion es “un plan de vida formado en la primera infancia bajo la presión parental y que después continúa en vigor. Es la fuerza psicológica que impulsa a la persona hacia su destino, tanto si la persona combate como si dice que es su libre voluntad”. Como ejemplo, prosiguió, “si tengo que estar callado porque si no me pegan, eso ya es un guion”.
Una teoría a la que se refirieron grandes figuras de la literatura como Franz Kafka en ‘Carta a mi padre’ (“Si comenzaba a hacer algo que no fuera de tu gusto y tú me amenazabas con el fracaso, el respeto por tu opinión era tan grande en mí, que el fracaso, aunque fuese mucho más tarde, era irremediable”) o Albert Camus (“El sol que brilló sobre mi infancia me libró de todo resentimiento”).
¿Quién soy? ¿Quiénes son los otros? ¿Quién tiene el poder? ¿Qué tengo y qué puedo hacer? ¿Cómo ser feliz o cómo estar bien? Éstas son algunas de las preguntas que nos formulamos cuando somos pequeños. Mientras, “estás bien”, “puedes pensar, “puedes equivocarte”, “puedes aprender”, “te quiero”, “puedes confiar en mí” son algunos de los mensajes positivos que se dan cuando el guion va bien.
En cambio, un guion positivo se puede convertir en dramático cuando va dirigido a hijos e hijas que han crecido en entornos de violencia de género. Inseguridad, desconfianza del otro, duda, vergüenza, culpa, miedo, alerta permanente, “una versión de sí mismo dominada por el abuso”, “éxito atribuido a factores externos” son algunas de sus consecuencias, según Martorell, que finalizó su ponencia con una reflexión acerca de cuándo una terapia concluye con éxito: “Toda terapia termina con éxito con una persona que se quiere y acepta”.
Trauma, crianza y pareja:
A partir de las 19 horas arrancó el turno de Arun Mansukhani, psicológo especialista en Psicología Clínica y asesor de la Comisión Europea en delitos de odio. “La terapia me mantiene unido a la realidad, “sentarse delante de una persona que está pasando por un proceso difícil y acompañarle en ese proceso te devuelve al sufrimiento humano”, indicó el también sexólogo.
Pero, ¿a qué no referimos cuando hablamos de “trauma”? Jean-Martin Charcot, neurólogo francés, fue el primer investigador interesado en la salud mental. Él se refería a la histeria, una enfermedad mental causada por un trauma psicológico. “Frecuentemente, por abuso sexual”, añadió Mansukhani.
Posteriormente, Charles Samuel Myers, médico inglés que ejercía como psicólogo, demostró que un 30% de hombres y un 27% de mujeres sufrieron trastorno de estrés postraumático en algún momento después de la Guerra de Vietnam. A partir de aquí comienza a catalogarse al trauma como enfermedad mental.
“El trauma se ha reducido mucho menos en el entorno de la intimidad, hablamos de violencia sexual, aumento del número contra mujeres y niños. En países desarrollados 19-35% niñas y 14-26% niños, sólo 1-2 de cada 10 es denunciado y se suelen comunicar entre los 35-45 años”, continuó Arun, que mencionó el Original ACE Study, donde los doctores Felitti y Anda demuestran que el trauma no sólo esta asociado con la salud mental sino con la salud en general.
El concepto de “trauma” ha ido variando con el paso del tiempo y, desde lo acontecido en Vietnam, ahora nos referimos a “bullying” en los centros escolares o soledad. Éste afecta a los neuroretransmisores (adrenalina, noradrelina, dopamina y cortisol) y el cortisol, por ejemplo, está íntimamente relacionado con el sistema inmunológico.
“Lo que pasó, pasó, fue horrible, pero ya no me afecta, y todo nuestro trabajo va encaminado a eso”, Arun Mansukhani.
“Lo que ocurre es la amenaza percibida, la persona no regresa a la normalidad, se queda en un estado de alerta permanente, preparado para responder en un determinado momento. ¿Qué es algo traumático? Algo que provoca una desregulación permanente”, afirmó Mansukhani.
Y, además, el estrés se puede convertir en trauma en varias fases. Algo puede ser traumatizante si es demasiado intenso u ocurre demasiado pronto, cuando es menos intenso pero más repetitivo, y, como los niños “carecen de autorregulación”, relataba Arun, “necesitan a las figuras de apego para calmarse”. Pero, a su vez, para el especialista en Psicología Clínica, “las personas que tienen personas de apego cerca sufren menos trauma y los niños que tienen dificultades de apego buscan afecto. Entonces el apego se vuelve protagonista porque nos enseña a cómo autorregularnos, corregularnos y desregularnos (cómo hago para volver a la normalidad después de una mala noticia) en la intimidad, tres cosas centrales en las relaciones de pareja”.
“La emoción desregulada es el problema central para las parejas de alto nivel de conflicto (Alan Fruzzetti, 2006)”
“Autorregularme, corregularme y qué es lícito, las tres cosas que se aprenden en una buena estructura familiar. Ir educando en qué expresiones son correctas y cuáles no. Ahí es dónde se va a ir aprendiendo y dónde el niño va a ir llegando a las relaciones que tiene los adultos”, mencionó el Mansukhani, poco antes de referirse a las “dinámicas conflictivas”.
En ellas hay que distinguir la conexión-distanciamiento, huida-persecución (una de las partes está más distanciada que la otra), evitación del conflicto (relación superficial, evitación de la intimidad), reactivas (hay conflictos abiertos basados en la crítica, desprecio, victimización…), y destructivas (dominante-dominante, dominante-sumisa, sumiso-sumisa).
“A partir de ahí toca trabajar en pareja el pegamento tóxico: familiaridad-patrones de apego, qué consideramos manifestaciones del amor y qué no, familiaridad en la comunicación y cómo se resuelven los conflictos”, sentenció Arun Mansukhani.
viernes, 28 de junio de 2024
Violencia digital en adolescentes, un mal globalizado
La
tarde de esta segunda jornada se dedica al debate con dos mesas redondas, la
primera nacional y la segunda, en remoto, desde Méjico, pero ambas abundando en
la temática de la violencia juvenil entre los adolescentes.
Con la participación de Francisco Crespo Molero -Doctor en Ciencias de la Educación por la UNED, profesor de Servicios a la Comunidad en el IES Ciudad Escolar y experto en salud mental y en acoso infantil-, de Eva Muñoz Jiménez -Doctora en Educación por la UNED, asistente de Sánchez Romero en su Departamento y coordinadora de este curso-, y Cristina Sánchez Romero, directora del curso, se celebra la mesa 'Riesgo y control digital. Su repercusión en la salud mental'.
El
acoso está tipificado como un delito (artículo 172ter) pero hay que ser cuidadosos
porque “somos profesores, no somos jueces ni policías en un contexto que no es
el más adecuado, aunque esté regulado” asegura Crespo Molero haciendo
referencia al protocolo existente que obliga al tutor, consejo, dirección,
entre otros, en un centro educativo a “crear un espacio de reflexión, pausado
para pensar y analizar lo que está sucediendo con esos alumnos entre los que puede
existir acoso, y de manera colegiada resolver si existe o no, y tomar las
medidas oportunas de manera objetiva”. Si se determina que hay acoso, hay que
ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes y todo toma otras
dimensiones.
El
profesor de Servicios a la Comunidad realiza entonces un exhaustivo análisis a
la Ley Orgánica 8/21, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la
adolescencia frente a la violencia, aportando ejemplos para que se puedan
comprender mejor las distintas situaciones que se contemplan. Recordando que
esta Ley obligó, a partir de su promulgación, a que las Comunidades también se
pusieran a legislar en su entorno.
Por
ejemplo “en la Comunidad de Madrid, los niños que han sufrido acoso escolar
pueden recibir 10 sesiones gratuitas que le hayan sido prescritas por un
especialista” apunta Francisco Crespo quien reconoce que si bien “el número de
sesiones no es suficiente, al menos es un comienzo”.
“Se
busca que todos los centros escolares sigan un mismo protocolo” señala Eva Muñoz,
pero en la mayoría de las ocasiones surgen las dudas porque varían las
circunstancias, y cada caso y su enfoque es distinto aunque todos estén en el
ámbito del acoso escolar.
Crespo
Molero lleva entonces la charla hacia la importancia de determinar la intencionalidad y la conciencia
sobre las acciones: “¿Existe intención en hacer mal? ¿Sabía ese niño que lo que
estaba haciendo estaba mal?” Y es que en muchas ocasiones los menores se saltan
las normas, quizás por falta de competencia digital “de ahí la importancia de
hacer comprender a nuestros alumnos lo que conlleva el derecho a la información”,
subraya y se vuelve a poner de manifiesto la necesidad de emplear términos
educativos adecuados a cada edad y entorno.
El
avance que puede suponer las nuevas legislaciones -anteproyecto de Ley para
desarrollar el hecho de que un niño no pueda acceder libremente a una red
social- es motivo de satisfacción para los tres ponentes. “La base es la misma
por la que nadie dejaría conducir a niño” señala Crespo Molero. Pero “el debate
está en el establecimiento del límite de edad” argumenta la coordinadora el
curso quien ha expuesto previamente las conclusiones de un estudio sobre la
adolescencia que repasa desde la complejidad y los numerosos frentes que se
afrontan en esta etapa de la vida a cómo el cambio de valores, y una
significativa crisis de los mismos, de la sociedad incide en las edades más tempranas
a cómo determinar la edad de maduración, tanto cognitiva como digital, de un
niño o niña.
Tanto
Francisco Crespo como Eva Muñoz están de acuerdo en que las redes sociales y
las plataformas digitales facilitan la propagación de la violencia digital en
la etapa adolescente, mientras que Cristina Sánchez alude también “a la responsabilidad
compartida por los usuarios”.
Queda
patente, de nuevo, la necesidad de establecer entornos seguros de aprendizaje
digital, mientras que no haya una regulación en cuanto a la edad de uso y de
acceso a unos u otros contenidos.
La
repercusión de la violencia digital en el bienestar de los adolescentes, es
otro de los temas que se abordan y sobre el que hay unanimidad en la mesa. Los
ponentes van incluso más allá al señalar que las situaciones de ciberacoso afectan
también al entorno más cercano de la víctima, o cómo hay datos que apuntan a
que “las víctimas acaban canalizando su desesperación ideas límite -suicidio- o
en enfermedades mentales” apunta Francisco Crespo. Mientras que la directora
del curso amplia los límites de esas repercusiones: “lo que termina cuando se
cierra un aula, puede continuar fuera del entorno escolar. Hay una
continuidad”.
La
creación de entornos seguros de aprendizaje digital es la gran asignatura
pendiente de toda la sociedad porque es un problema globalizado. Y en este
proceso son muchos los parámetros que hay que tener en cuenta, como la
inimputabilidad de los menores hasta la responsabilidad compartida de los
adultos que les rodean, entre otros muchos.
Violencia digital y Género en México
Las
obligaciones docentes de algunas de las profesoras de la universidad mejicana
de Sonora, impiden realizar la mesa redonda prevista. Sin embargo, la
exposición que la profesora asistente, Paula Apodaca, nos dirige con la
ponencia preparada por su responsable, Blanca Aurelia Valenzuela, -profesora,
directora del Departamento y directora del Posgrado Integral en Ciencias
Sociales de la universidad de Sonora- y las posteriores intervenciones de la
directora del curso conforman nuevos e interesantes puntos de vista para seguir
profundizando el tema central del curso.
La
realidad del país azteca es que la violencia digital se suma al cúmulo de
violencias que ya afectan al país y sobremanera la violencia de género. De hecho, la mezcla de ambas hizo que “los
impactos de la violencia digital en las mujeres adolescentes –y que inhibe su
participación en la esfera pública- ya han sido documentados en Méjico en 2022”,
explicó Paula Apodaca.
La
profesional mejicana presentó los resultados extraídos de los estudios de un
organismo especializado en la temática: el Módulo contra el ciberacoso (MOCIBA), creado en 2021 y dirigida por Inegi,
una institución gubernamental de Méjico que tiene el objetivo de generar
información estadística que permita conocer los niveles de ciberacoso entre adolescentes
a partir de 12 años, entre las últimas cifras que ha publicado
Y según datos recientes de
estudios del MOCIBA al menos el 20,8% de la población usuaria de internet,
equivale a 17,4 millones de personas de 12 años y más, vivió laguna situación
de acoso cibernético. De estas, 9.8 millones fueron mujeres (22,4%) y 7,6
millones (19,1%) hombres.
jueves, 27 de junio de 2024
Las nuevas tecnologías: desafíos y oportunidades
Comenzamos
la segunda jornada del curso con la ponencia ‘Jóvenes con discapacidad.
Retos y oportunidades. Violencia contra ellos y tecnología: inteligencia
artificial’ a cargo de Virginia
Carcedo Illera -Secretaria General y
Directora de Transformación Digital, Excelencia e Igualdad de la Fundación ONCE-
que colabora con la UNED en proyectos del tratamiento educativo de la diversidad.
“Nada es lo que es lo que
parece, todo cambia y tenemos que adaptarnos. La IA nos plantea desafíos pero
también oportunidades” comenzó argumentando la ponente que hizo después un
breve repaso al trabajo de la ONCE y su Fundación en la cooperación e inclusión
social, que si bien está focalizado en personas con discapacidad, se está
extendiendo y se puede aplicar a cualquier persona. En la Fundación Once se trabaja actualmente en
numerosos proyectos relacionados con la infancia, con mujeres víctimas de
violencia de género, con y sin discapacidad, así como en programas de I+D en el
campo de las nuevas tecnologías.
Carcedo Illera se ha
congratulado durante su charla de que España haya sido pionera en la
normalización en torno a la IA -Inteligencia Artificial- y explicó que se acaba
de aprobar el R.I.A. (Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial) que surge porque
la IA no está contextualizada igual en China que en Estados Unidos y el entorno
europeo lo requería, y ha animado a “leerlo porque expone muy bien la pirámide
de riesgos y el tipo de derechos que tenemos y la forma de protegerlos, porque
-recordó- como reglamento es de obligado cumplimiento para toda la Unión
Europea”.
La profesional de la ONCE
señala también que en nuestro país fuimos los primeros en poner en marcha la
Carta de Derechos Digitales y la AESIA (Agencia Española de Supervisión de la
Inteligencia Artificial), y repasa algunos de los artículos más destacables que
contempla la Carta en su protección al derecho a la formación en sistemas de IA
en España.
Se presentaron además
otros programas relacionados con el uso y el desarrollo de la IA, como el ECAT
-Centro Europeo de Transparencia Algorítmica- que tiene su sede en Sevilla, una
organización que proporciona asistencia técnica y orientación en el campo de la
IA, integrando perspectivas técnicas, éticas, económicas, legales y
ambientales.
Otra iniciativa, puesta
en marcha en España este año, es el sandbox regulatorio, para crear un entorno
controlado de pruebas que permita llevar a la práctica proyectos tecnológicos
de innovación en el sistema financiero. O el Serenity AI, proyecto de la ONCE en cuyo marco se desarrollan
talleres para formar contra el mal uso de las redes sociales en el entorno de
la violencia de género.
“La IA es la más
transversal de las tecnologías -subraya Virginia Carcedo- y se alimenta de los
datos que le suministramos las personas, y el sesgo que tenga el dato vendrá de
lo que le hayamos ido enseñando” lo que le lleva a introducir el último bloque
de su ponencia dedicada a las oportunidades que las nuevas tecnologías representan
en el mercado laboral y a repasar los múltiples proyectos en los que la
Fundación ONCE trabaja en este ámbito en colaboración con empresas y diversas
entidades. “Son numerosos los desafíos
y oportunidades que afrontamos desde la Fundación ONCE para garantizar la
igualdad efectiva en una sociedad inclusiva, a través de empleo, la formación y
la accesibilidad”.
Los perversos no tienen canciones
La segunda ponencia de la jornada se ha desarrollado bajo el curioso título de ‘Los perversos no tienen canciones: la musicoterapia como modelo de intervención terapéutico en el trabajo con adolescentes mujeres maltratadas’ que impartida por Pilar Lago Castro, Doctora en Ciencias de la Educación de la UNED, experta en musicoterapia y con larga trayectoria en el trabajo con mujeres maltratadas y en centros de privación de libertad, nos ha guiado por los oscuros caminos del maltrato hacia las mujeres, los sentimientos que la música puede despertar en ellas, hasta llegar a exponer ejemplos que prueban que la música puede llegar a ser para las víctimas una herramienta de superación.
Lago emplea primero el
latido de un corazón para poner de manifiesto las emociones que la música puede
despertar “porque es el lenguaje de la emoción” y recurre después a unas palabras atribuidas
al poeta alemán Goethe, “Donde oigas cantar, siéntate tranquilamente. Los
malvados no tienen canciones” para definir a los ‘perversos’ como “todos
aquellos sujetos sumamente malos que causan daño intencionadamente, pero
-incidió- no hay que caer en la trampa de los que luego se declaran enfermos”
porque aseguró, advirtiendo que debía ser “sincera y honesta” que no existe “esperanza de mejora, nada
cambia con un maltratador, ha realizado después un profundo repaso por las
formas de violencia contra las mujeres, por sus agresores, por cómo hay otras
víctimas como los hijos, padres o hermanos de las propias víctimas, acerca de
los sentimientos que se generan y permanecen en las mujeres dañadas, entre
otras.
Haciendo continuas
alusiones a la música, la ponente se sumerge en el segundo bloque se su
ponencia, usando recursos melódicos para realizar experimentos musicales in situ.
Con evidencias, Lago nos demuestra que “algo tan sencillo como un pequeño sonido puede despertar distintas reacciones en las personas”. En cualquier persona los sonidos, las canciones, el ritmo y las melodías quedan fijados en su memoria, y en el caso de las mujeres maltratadas pueden constituir una parte de las agresiones sufridas, pero también son una piedra en la que apoyarse para coger fuerzas y remontar la situación de maltrato “porque son muchos los beneficios que reportan la música y sus efectos en la autoestima de la mujer”.
La doctora de la UNED,
que ha hecho uso de mucha honestidad y un singular sentido del humor a lo largo
de toda su intervención, ha reiterado una y otra vez la “notable falta de
formación musical que existe en nuestro país”. Lago tampoco ha dudado en
compartir algunos de los protocolos que durante su larga trayectoria ha
empleado y singulares resultados obtenidos en las sesiones de musicoterapia que
realiza con sus “pacientes” -como ella les denomina- adaptadas siempre a cada colectivo,
y en las que “uso ‘sus músicas’ para llegarles”.
Educar en el buen uso de de las nuevas tecnologías es una misión de toda la sociedad
Ayer tarde, daba comienzo
el segundo curso de verano de la UNED en su centro asociado de Guadalajara
dedicado a ‘La violencia digital en los adolescentes’, un tema de lamentable
actualidad, que durante tres jornadas será analizado y revisado desde una
perspectiva multidisciplinar, con profesionales que trabajan e investigan en
este campo para informar, sensibilizar, prevenir, detectar y proponer
soluciones a estas formas de violencia nacidas del mal uso de las nuevas
tecnologías.
La dirección del curso
corre a cargo de Cristina Sánchez Romero
-Profesora del Departamento de
Didáctica, Organización Escolar y Didácticas Especiales de la UNED, además de
Directora del programa modular Estrategias didácticas y prevención en contextos
de acoso escolar. Y coordina el curso, Eva María Muñoz Jiménez, doctora en
Educación por la UNED y asistente de Sánchez Romero en su Departamento.
Bajo el título ‘La violencia digital en los adolescentes:
Control y Ciberacoso en las Redes Sociales’ la directora del curso ofreció
la primera ponencia en la que incidió en que la información y educación en el
buen uso como herramientas principales para formar a los adolescentes en el entorno
de las redes sociales “porque la violencia
es un fracaso, da igual que sea física o digital. Ante la violencia toda la
comunidad educativa, la sociedad en general y las empresas, se tienen que sensibilizar
y responsabilizar”, aseveró Sánchez Romero, quien se declaró “muy pro tecnología porque me gusta usarla y porque
tiene mucha potencialidad desde todos los ámbitos –pero advirtió- siempre desde
el uso crítico y responsable”.
Tras
dar a conocer los diferentes estudios que
existen a nivel nacional, la directora del curso manifestó su preocupación por
los datos extraídos “algo está pasando para que sucedan estos impactos
negativos” y es una responsabilidad de toda la sociedad ponerle
Los signos de alarma a
los que debe prestar atención para detectar los casos de violencia digital se dan en diferentes contextos y personas,
por eso existen múltiples formas de manifestación. Aunque principalmente
se produce en contextos de proximidad y “siempre se repite en los mismos
términos” y se entiende como maltrato (físico, psicológico o emocional), amenazas
e injurias, acoso y extorsión.
Las generaciones han
cambiado, han nacido en un entorno digital y “hay que darles prospectos de cómo usarlo”
señalaba Cristina Sánchez que analizaba después los grupos de población más
vulnerables ante este tipo de violencia, a los que hay que prestar más atención
como son los grupos con alguna discapacidad, las mujeres y los colectivos susceptibles
de violencia de género. “Si el acoso persiste, quedan secuelas, y los informes
nos lo dicen, más en las mujeres” advertía la ponente.
Se repasaron después los
distintos y, cada vez más numerosos, tipos de violencia digital. Desde el
ciberacoso a la violencia de género digital, pasando por el stalked, doxing,
sharenting, sextorsión, grooming, phishing, violencia en juegos en línea o los
challenges.
Afortunadamente cada vez
existen más recursos didáctico-tecnológicos para informar y sensibilizar que
ayudan a prevenir y detectar la violencia digital.
En este sentido, Cristina
Sánchez se integra en los equipos de trabajo de la UNED que están desarrollando
novedosas herramientas, a través de tres proyectos, para ayudar a detectar
estas situaciones de violencia y a tomar medidas para atajarlas no solo a los
docentes sino a cualquier miembro de la sociedad.
La primera de ellas, la
App, ‘Cibersafe School’, que cuando hay
sido desarrollada por completo estará disponible en las dos grandes plataformas
e irá acompañada de guías didácticas, protocolos y manuales que informan y ayudan,
por ejemplo, a distinguir la diferencia entre un conflicto puntual y la
violencia digital; y de un video introductorio sobre ciberacoso y que ayudará a
crear un entorno seguro. “La App puede servir, y está destinada a ser empleada
por un adolescente, un padre o una madre, una comunidad educativa, o una familia”
explicó la ponente.
En el segundo de los proyectos,
‘Ciberproxy’, emplea la IA y el
metaverso y es “novedoso en cuanto a que es una innovación en el ámbito
educativo”, que estamos desarrollando,
financiado por la UNED y en colaboración con la empresa SIX 3D que, a través de
un chat con un asistente virtual y haciendo uso de la IA, ofrece información
que ayudará a quien lo consulte. Está adaptado a diferentes edades y “cuando lo
tengamos totalmente implementado e implantado, podrá ser usado por la comunidad
educativa o por cualquier persona”.
El último de los proyectos es el ‘Metaciberproxy’, que se desarrolla dentro
de los proyectos de Transición Ecológica y Digital 2021 con la unidad de participación
ciudadana de la Policía Nacional con la participación de profesores en España y
también en Méjico, donde se usan recursos que se emplean en el scape room.
La violencia digital es una violencia silenciada muy difícil de detectar, “y
queremos seguir trabajando en esta línea, para poder cumplir con cuatro
objetivos fundamentales: detectar, sensibilizar, intervenir y mitigar” aseguró
como cierre a su ponencia Cristina Sánchez.
La violencia digital desde la perspectiva policial
La segunda de las ponencias ha sido realizada on-line por dos policías expertas en la
materia, Vanessa Gil García y María José Lucas Díaz, de la Unidad Central de
Participación Ciudadana de la Policía Nacional (UCPC) desde su sede en Madrid.
Las
agentes de Policía han explicado cómo desarrollan las charlas que celebran en
centros escolares, ofertados por el Ministerio del Interior, durante el curso
que ahora finaliza y que se enmarca dentro del ‘Plan Director para la
Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos’
y cuyo objetivo primordial es “prevenir cualquier riesgo que afecte a la
seguridad y el bienestar de nuestros menores y jóvenes, en la escuela y su
entorno” advierte Vanessa Gil.
Gil
y Lucas emplean ejemplos de las reacciones surgidas en estas charlas entre los
distintos escolares, así como de sus docentes que, desde la aprobación de Ley
Orgánica 8/2021 de 4
de junio de protección integral de
la infancia y la adolescencia frente a la violencia, “como
los padres o los representantes se han convertido en garantes de la seguridad y
protectores de los menores antes los riesgos derivados de las nuevas
tecnologías” de ahí la necesidad de este tipo de formación académica.
En
su intervención, las policías han repasado indicadores, signos de alerta y protocolos de prevención en el
ámbito de las situaciones de violencia digital, han detallado aquellas
prácticas que pueden ser constitutivas de un delito. Y han invitado a reflexionar
a la audiencia con cuestiones como que “hay que preguntarse por la cantidad de
información que regalamos sobre nosotros mismos a través de Internet, con
fotos, elementos que aparecen en ellas, comentarios…”. Dejamos un rastro y por
mucho que se elimine, el día de mañana esa información puede volver a aparecer
y suponer un daño si es usada con malas intenciones.
Incidieron después las
policías en pautas para el buen uso de las Redes Sociales a través de la
visualización de numerosos vídeos que la UCPC emplea como herramientas de
concienciación e información de los adolescentes.
Analizaron también prácticas
que no constituyen un delito en sí mismas pero sí suponen consecuencias
arriesgadas, como el sexting que puede conducir a la pérdida de intimidad y
privacidad, y al grooming, que se refiere a las prácticas de un adulto que contacta con un niño, niña o
adolescente con el fin de ganarse su confianza para luego involucrarle en una actividad
sexual.
Las policías advirtieron por último sobre los “muchos casos de cibercontrol en la pareja” que les están llegando actualmente y las consecuencias que tanto víctimas como agresores u observadores tendrán en su vida adulta”. O de cómo fomentar entre los jóvenes la necesidad de contar las cosas qué ocurren a su alrededor: “no se necesitan héroes, pero sí niños o jóvenes con confianza para hablar con un adulto de lo que están viendo”.




















