miércoles, 15 de julio de 2026

El poder del calor como energía industrial

El curso sobre energía, con el que UNED Guadalajara ha finalizado la 20ª edición de sus Cursos de Verano, ha concluido con la conferencia La industria y la energía, impartida por Mercedes Ibarra, coordinadora de este ciclo y profesora permanente laboral del Departamento de Ingeniería Energética de la ETSII de la UNED. 


Todo lo que usamos ha pasado por un proceso industrial que consume energía, que es "la capacidad que se necesita para hacer cualquier trabajo". La industria consume mucha y hay una gran necesidad, por eso, de reducir las emisiones contaminantes que llegan a la atmósfera. La descarbonización es un objetivo recurrente pero "muchas veces se nos olvida la parte térmica, que supone la mitad de los consumos energéticos", ha señalado.

La experta ha hecho un repaso de la situación energética actual en el área industrial. A nivel global, la demanda energética "supone un 32% del consumo total de energía final y el 74% es usada para procesos térmicos". La industria de alimentación y bebidas, la química y la metalurgia son las que más energía consumen. Una realidad es que "no hay tendencia de usar energías renovables en el uso industrial", ha dicho. Otra es que las temperaturas oscilan. No todas se dedican a producir a los mismos grados y con los mismos bares, pero "todas tienen calderas y distribución de vapor". Hoy por hoy, "el vapor saturado es el vehículo principal".

En España, existe un Plan (PNEC), que establece el objetivo de reducir hasta 2030 en torno al 17%  las emisiones actuales de MtCO2 en el sector industrial. 

Perfiles de demanda

Los centros de datos son una de las industrias que demandan altos consumos hídricos para refrigeración. Pero más demanda digital sin más red puede significar menos espacio para la industria, más retrasos y más desigualdad territorial. Sin embargo, se espera que esta demanda continúe: "la IA ha llegado para quedarse y va a consumir energía", ha señalado Ibarra. "Las soluciones regulatorias definirán procesos de enganche a la red eléctrica pero también, situaciones óptimas para no penalizar. En definitiva, habrá que planificar dónde se ubicarán estos centros para no saturar", ha añadido. "Los centros de datos son una oportunidad de desarrollo pero hay que hacerlo con cabeza y no a costa de otros recursos".

Las alternativas para la descarbonización en la industria son dispares. La mayor fuente térmica renovable es la biomasa. El 65% del consumo es residencial y el resto, industrial (en este ámbito, el rey es el papel). 

Del mismo modo, las tecnologías son variadas: desde captadores planos a cilindro-parabólicos. Basta con saber que "en los sistemas solares térmicos hay un subcircuito, un punto de integración y un proceso industrial, para lo que necesitaremos un control y un mantenimiento, requisitos que complican mucho elegir este sistema energético en el ámbito industrial".

La geotermia se posiciona como otra de las alternativas, aunque la experta ha sido realista: "el potencial geotérmico en España es muy limitado y a nivel industrial no tiene sentido planteárselo; sí, quizás, para la climatización". 

El calor eléctrico -calentamiento directo como inducción o radiación, e indirecto como bombas de calor, resistencias o calderas- se antoja como solución alternativa. Las bombas de calor, concretamente," elevan la temperatura del calor residual para aprovecharla", lo que la convierten en una solución importante. Sin embargo, "no hay muchas en España", ha admitido Ibarra.

El hidrógeno renovable, pese a sus altos y variables costes de producción -es más barato hacerlo en China, por ejemplo-, puede ser una "solución viable" para ciertas industrias.

Dónde guardar el calor

El almacenamiento térmico es un elemento clave a tener en cuenta. En este sentido, los estudios han revelado que existe "un vacío" que lleva a preguntarse a la industria qué usa para almacenar el calor. "No hay una respuesta clara, por lo que la industria se decanta antes por un sistema eléctrico con baterías". Como ejemplo de almacenamiento 'híbrido', la experta ha citado el proyecto Susheat, una iniciativa financiada por la UE que persigue eliminar los combustibles fósiles del calor industrial y sustituirlos por electricidad renovable y la reutilización del calor residual. 

El autoconsumo va tomando fuerza también dentro de la industria y, a juicio de Ibarra, es una solución que "conlleva ventajas en el ahorro del coste de la energía, ayuda a no depender de la volatilidad del precio del mercado eléctrico y es rentable". El único reto es "el espacio" porque "muchas empresas no lo tienen para instalar un campo solar".    

Para conseguir romper ciertas dificultades en aras de lograr la descarbonización en la industria hacen falta algunas medidas: inversiones, aumentar el coste de los combustibles fósiles, una mayor confianza ante la integración de nuevas tecnologías (especialmente a nivel de procesos); modelos novedosos de financiación y ayudas y una simplificación tecnológica, ya que existe "un gran número de aplicaciones y eso dificulta el desarrollo del mercado y la transferencia de know-how de las soluciones identificadas", ha afirmado.

En la recta final, Ibarra ha repasado alguna de las políticas públicas que hay en este ámbito, como el Pacto Verde Europeo o la IF25 Heat Auction, la Subasta de Calor del Fondo de Innovación 2025, un mecanismo de financiación masiva de la Comisión Europea diseñado para eliminar el uso de los combustibles fósiles en el calor de los procesos industriales; también, algunos proyectos de electrificación y los Sistemas de Certificado de Ahorro Energético (CAEs), "relativamente nuevos en España, que permiten que una industria que ahorre CO2 lo pueda demostrar y vender ese excedente a las comercializadoras de CO2, lo que supone dinero encima de la mesa" y recuperar parte de la inversión realizada.

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