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miércoles, 2 de julio de 2025

La eternidad efímera: la visión de la Muerte en túmulos, catafalcos y panteones de inspiración clásica (siglos XVIII-XIX)

Tercer y último día de este interesante Curso de Verano sobre "La segunda vida del arte clásico: pervivencias, cambios y renacimientos", en la que la coordinadora de Extensión Universitaria, Actividades Culturales y Profesora Tutora del Centro Asociado de UNED en Guadalajara, Rebeca Cantarero García-Blanco, nos hablará sobre "La eternidad efímera: la visión de la Muerte en túmulos, catafalcos y panteones de inspiración clásica (siglos XVIII-XIX)", con el que la ponente quiere mostrar cómo el arte clásico influyó en este tipo de elementos mortuorios.


La arquitectura efímera eran elementos o estructuras erigidas de cara a celebraciones o ceremonias como bodas, funerales, etc. decorando calles y plazas, simulando monumentos y que se destruían a los pocos días. Esa temporalidad, -confiesa la ponente-, conlleva un problema de fuentes al no dejar huella en su mayoría de su existencia".

Cuando el miembro de la familia real o nobiliaria moría en el Barroco, había que seguir una serie de protocolos que incluían este tipo de túmulos o catafalcos que se erigían en el centro de las iglesias, acompañados de telas negras que taparan la luz, salvo la de las velas. En los templos también se colgaban esqueletos coronados que recordaban el reino de la muerte.

En el catafalco de Maria Luisa de Saboya, en 1714 en Guadalajara, por ejemplo, primó el orden dórico que se reservaba a los hombres, frente al femenino, que era el corintio.. Con ello, se quería recordar el papel masculino que había desempeñado en su vida cubriendo la ausencia de su marido, Felipe V. Hay otras alusiones al lenguaje clásico en sus exequias. El funeral comienza con una carta del Rey anunciando la muerte y las instrucciones para comenzar la organización de las exequias a la ciudad. "Están documentadas las cuentas de gastos -para los que la ciudad no tenía dinero y tuvo que pedir préstamos a varias familias y al propio Rey, además de tener que rebajar el sueldo de los trabajadores públicos-". En las iglesias se colgaban una especie de jeroglíficos que había que descifrar protagonizados siempre por la muerte, además de versos, octavas y espacios un tanto lúdicos que había que desentrañar.

Los templos romanos y griegos son los modelos tanto de los túmulos como, con la aparición de los cementerios, de los posteriores panteones, como fue el caso del de Carlos III con modelos completamente clásicos, como los arcos del triunfo que emulan a los reyes como emperadores, o templos dóricos griegos; o el del Duque de Osuna en el que incluye obeliscos egipcios. También en el exterior de las iglesias se decoraban y se cambiaban, tapando posibles elementos que no se querían mostrar con telas.

Las urnas sepulcrales están inspiradas en las urnas funerarias clásicas, sobre las que se erigía un obelisco, que les daba más monumentalidad. Es el caso del monumento a los héroes del 2 de Mayo en Madrid, el primero con esta estructura. Los restos se trasladan en lujosos carros fúnebres también inspirados en los romanos. Para la celebración también se construyó un templete efímero en el lugar donde murieron de inspiración claramente clásica, adaptada a su función y decorándolo con calaveras.

En el siglo XVII se pasa de lo efímero a lo eterno. La nobleza solía enterrarse dentro de las iglesias desde la Edad Media, pero Carlos III prohíbe en una cédula de 1767 enterrar dentro de las iglesias y construir cementerios fuera de las ciudades por motivos de salubridad. La nobleza y la burguesía se adaptan entonces y erijen panteones que reafirmar su poder y legitimidad.


Como ejemplo, la profesora Cantarero pone el panteón de los Marqueses de Villamejor en el cementerio de Guadalajara. Este panteón tiene un pórtico clásico con una escalinata coronada por una cúpula y contiene numerosos símbolos cristianos.

Al lado se encuentra el panteón de la familia Cuesta, inaugurado en 1914 y obra de Manuel Garnelo, un túmulo de mármol gris con esculturas que representan la muerte y otros personajes, de clara inspiración helenística usando la técnica de los paños mojados.

Y otro ejemplo de la arquitectura funeraria local es el Panteón de la Duquesa de Sevillano, obra del arquitecto Ricardo Velázquea-Bosco, Las esculturas son obra de Ángel García. La principal representa el último adiós con tres ángeles femeninos que cantan las virtudes de la duquesa con otros cuatro personajes que portan el sepulcro tapado con una tela y una corona condal. "Todos los elementos son de clara inspiración clásica con referencias a la Victoria de Samotracia", en opinión de la ponente.

miércoles, 11 de julio de 2018

CUENTOS QUE TEJEN CIUDADES: LA NARRACIÓN ORAL COMO ARTE DE RELACIÓN | PRIMERA JORNADA


La narración oral es un arte y en ese arte, el Centro Asociado de la UNED en Guadalajara ha cimentado su último curso de verano del 2018. El curso, que cuenta con ocho ponencias distribuidas a lo largo de tres días, enraíza en la profunda tradición de narración oral que desde hace más de veinte años tiene Guadalajara gracias al Maratón de cuentos. Partiendo de esta base, más de diez investigadores y profesionales de la narración oral construyen todo un relato sobre la importancia de los cuentos y de la narración oral como arte de relación.

Pero vayamos al primer día. La apertura del curso ha ido francamente bien, ha llenado esos estómagos hambrientos de reflexión y voraces de curiosidad sobre la narración oral. Marina Sanfilippo, directora del curso, lo ha inaugurado con su ponencia titulada ‘El hilo que teje la red: la narración oral entre voz y memoria’. Pep, el omnipresente, alcarreñísimo y catalán Pep Bravo, a la sazón coordinador del curso, lo ha cerrado con su conferencia sobre la ‘historia del cuento contado en España’. Todo ello sin contar la sorpresa final de la que hablaremos más adelante.

En primer lugar, sentado atrás en la sala en la que se imparte el curso uno comienza a clasificar tipos de cogotes y de asistentes al curso; es entonces cuando se comprueba que hay de todo. Hay pelos largos, calvas, cabezas jóvenes, cabellos blancos, coronas de nieve, ondas profundas de cabellos oscuros y claros, lisos y rizados. Hombres y mujeres de todo origen, tipo y estereotipo. Todos ellos enhebrados por un mismo hilo invisible que los ata y los une: el amor por los cuentos, por la narración oral. Un interés que teje ciudad y por ende comunidad. De hecho, esta ha sido la idea subyacente de la primera ponencia, pero quizá para comprender el trasfondo de la tarde sea mejor comenzar por el final.


Como en toda conferencia, hacia el final se ha abierto el turno de intervenciones a los asistentes. Pero lo que han empezado siendo una sarta de tímidas preguntas y respuestas se han convertido poco a poco en una conversación magnética en la que el hielo se fundió hasta que cada uno aportó lo que mejor pudo. Había acentos de todos lados, asentimientos en voz alta y pugnas por intervenir con varias manos levantadas hasta llegar al corazón de historias personales. No ha habido rastro de esas intervenciones pedantes que en muchos cursos y conferencias se alargan en el tiempo y el espacio negándose a morir con el objetivo de que el que pregunta demuestre lo mucho que sabe al resto; nada más lejos. Todo conocimiento ha sido de todos, para todos, por todos. Una sensación de comunidad y libertad expresiva ha embriagado la sala. Ese hilo invisible que unía a los que estábamos allí se ha tensado más y más. Los apuntes sobre la curiosidad sobre que en la narración oral un hola pueda ser un adiós y un te odio pueda ser un te quiero han dejado pasos a experiencias catársicas de verdadera purificación mediante el sentimiento.

Anécdotas sobre personas con Alzheimer que con un determinado cuento volvían de aquel lugar en el que sus mentes se pierden; recuerdos infantiles sepultados por el silencio de un tabú sobre el vestido azul con pájaros que una madre llevaba el día que un padre quedó tetrapléjico en un accidente de tráfico… "El cuento no es solo palabra, está la voz" ha exclamado aliviada una asistente. La narración será siempre algo que vaya más allá del plano intelectual. La voz como respiración voz y trueno, era lo que se entendía como creador antes de la traducción de la biblia al latín como verbo creador. Y ahora sí, ya podemos ir a la primera ponencia.

‘El hilo que teje la red: la narración oral entre voz y memoria’ – Marina Sanfilippo



Pep Bruno opina que la capacidad de contar historias es lo que hizo humano al hombre. Si nos lo tomamos al pie de la letra Marina Sanfilippo es especialmente humana. Su talento para contar cosas es evidente. Esto es algo que la hace cercana, familiar... Sanfilippo es licenciada en Lengua y Literatura extranjera moderna por la Universidad de La Sapienza, Roma, y en Filología Hispánica por la UNED. Su tesis versa sobre el renacimiento de la narración oral en Italia y España, pero vayamos a lo importante: es vehemente, emotiva, presta atención muy fuerte a los que intervienen y mueve mucho las manos.

Para Sanfilippo las ciudades son lo que nos contamos. Todo mapa conceptual, todo lo que construyen las personas es un cuento. Las urbes y las aldeas cuentan cuentos sobre si mismos para tejer comunidad. Junto a narración y comunidad la clave de la narración oral es su carácter festivo en sentido antropológico, algo que cumple perfectamente el Maratón de Cuentos de Guadalajara. “Beati color che al di la del velo de la parola rescon a udire lo spirito della voce”, cita a Corrado Bologna: benditos aquellos que tras el velo de la palabra consiguen oír el espíritu de la voz.

La voz es difícil de medir, se teme, puede confundir. No puede, según Sanfilippo racionalizarse totalmente y tampoco reducirse a lo genérico en su estudio científico. “La voz tiene algo más que decir” pero fuera de lo místico se han ocupado de ella numerosos etnomusicólogos que han analizado la carga semántica en la voz y no en las palabras. En la cultura folclórica la voz que narra utiliza formas del habla, de entonación, de cantinela y de cantos. Es una música hablada. “La lengua dice, pero es la voz la que hace”. En la curva melódica las cuerdas vocales pasan a un estado totalmente distinto, el cuento nos emociona, vamos más allá del habla común, pero para ello hemos de pasar por la memoria.

Si la voz es el hilo la memoria es la red. Para una sola persona la memoria no es lo que es para una comunidad. Pero la memoria no es un depósito, sino que de ella brotan elementos empujados por la interacción con la realidad. La memoria autobiográfica es la actualización de la vida y esa misma actualización se produce con el cuento. Brota cuando necesita llegar al presente y une dos almas en el mismo tiempo. La narración en si misma despierta recuerdos. Quien narra crea recuerdos autobiográficos ficticios, algo como la auto ficción. Pero esa memoria útil es la que activa el interior de quien escucha. Existe una intersubjetividad y una experiencia estética. La vida interior se puede intuir, podemos empatizar.

Cuando hablamos u oímos de una acción movilizamos las neuronas casi como cuando los sufrimos. Se producen catarsis, se tienen vivencias reales y encarnadas como si el cuerpo estuviera entro. Es una vivencia real. Lo que escuchamos nos influye profundamente. Los cuentos pueden hacernos mejores, pueden hacernos peores. Magdalena Labarga “y todo por nada” habla de la empatía generada en la narración oral en la que las emociones se tocan y se modifican. Nuestras emociones se mueven y vamos empedrando los puentes que unen las almas. Vivimos en una sociedad en la que es difícil saber qué deseamos, y todos los cuentos tratan un gran deseo, qué se consigue y como se consigue. Quien escucha se conecta con el deseo de quien habla. Dejamos atrás los deseos de una vida posmoderna y vivimos la experiencia estética. El arte puede incluso sugestionarnos a nivel físico, y más aún en los cuentos. La narración oral es la intersubjetividad humana, y por ello no la impiden las tecnologías, prevalecen.

Historia del cuento contado en España – Pep Bruno

Pep Bruno no necesita mucha presentación en esta ciudad, pero vaya, es narrador oral profesional, escritor, formador, miembro de AEDA, impulsor del Maratón de Cuentos y autor de varias decenas de cuentos ilustrados. Pep colabora asiduamente con prensa y radio y participa y organiza numerosos espectáculos de narración oral.

Según Pep, hace cerca de 80.000 años el hombre adquiere el lenguaje y con ello la ficción. Hemos sido una sociedad totalmente oral hasta la aparición de los primeros textos escritos y a partir de ella una sociedad mixta, aunque con primacía de la oralidad hasta hace relativamente poco. Hacia el año 1.000 la tradición europea recibe una serie de elementos que acaban por hacer los cuentos populares tal y como los conocemos hoy. Con el tiempo aparecen colecciones de cuentos contados como la obra de Don Juan Manuel o Chaucer.

En el XVIII y XIX, en muchos casos ligados al nacionalismo, comienza la fiebre por hacer literatura del cuento popular. Los hermanos Grimm despertaron la moda y en España, ese testigo lo recogió Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero). Ella recogió cuentos contados, unos cuentos que intentaban literaturizarse, algo que condiciona su desarrollo y su estudio. Surgen por España sociedades folclóricas, como la de Machado, que reúnen a gente capaz de recoger cuentos y poner por escrito tradiciones populares de gran valor. Años después, Menéndez Pidal y su mujer, María Goyri, comienzan en su luna de miel una recolección de romances de hace siglos que pervivieron en la tradición oral. Comienzan también a recogerse cuentos por toda la geografía española.

En EEUU, un autor de origen hispano, Aurelio Macedonio Espinosa (padre), pretende recopilar cuentos hispanoamericanos y españoles para comparar en su tesis la evolución diferencial de cuentos, algo que tuvo que hacer él mismo en España y que tardó años y años en concluir. En 1930, su hijo del mismo nombre, se embarca en el Atlas Lingüístico de Menéndez Pidal y finalmente, en 1936, comienza a desarrollar un plan de recogida de cuentos sistemático. Al mes y medio, Espinosa huyó por la Guerra abandonando el manuscrito, sin embargo, un amigo suyo lo recuperó y un año después el paquete llegó a América. En 1948 se publicó en Buenos Aires los cuentos, y por fin en 1980 el CSIC publicó la colección completa.

Volviendo a principios del Siglo XX, desde los países anglosajones llega una moda de dedicar una hora a contar cuentos a los niños. En los años 30 esto alcanza España y autores como Elena Fortún y Concepción Carreras crean manuales sobre los cuentos, cómo contarlos, colecciones, repertorios etc. Pocos años más tarde, para 1964, Montserrat del Amo se dedica a contar cuentos en Barcelona y Madrid. Estos ámbitos se circunscribían sobre todo a bibliotecas. Estaban relacionadas con la animación a la lectura, las historias funcionaban como gancho y estaban pensadas sobre todo para público infantil.

Con la renovación pedagógica de la democracia los nuevos profesores usan el cuento contado con una concepción instrumental: enseñar. El cuento florece en las aulas y hay maestro que cuentan hasta tal punto que dejan de ser maestros y dedicarse a narrar hasta convertirse en profesionales, personalidades como Virginia Imaz, quien nos reserva una sorpresa para el final. En los colegios se hacen muchísimas actividades narrativas, en Cabanillas hay ya una semana anual dedicad a los cuentos orales que se ha ido expandiendo desde una sola escuela. En los años 80 se publican cuentos recogidos, colecciones populares sin la mirada de la censura. Había entonces varias decenas de narradores itinerantes que combinaban su labor con otros trabajos. En esa década surge una nueva generación, nace una concepción espectacular de la narración oral escénica que incluye al público adulto, y esta concepción parte del Maratón de los Cuentos de Guadalajara.

En 1998 nace ANIN y desde entonces hay nueve asociaciones más de narradores, de las cuales cuatro han dejado de funcionar. Surgen libros de teoría sobre el contar libros, uno especialmente emblemático fue el de Estrella Ortiz, narradora profesional. Las TIC suman su ayuda al contacto entre narradores y amateurs de la narración oral de cuentos: espacios de formación, wikis, páginas. Se desarrolla interés universitario en la narración oral. Además de estos cambios, según ha indicado el propio Pep Bruno, los narradores comienzan a recuperar los cuentos tradicionales y a luchar por que la narración oral supere su actual labor como medio al servicio de la lectura y el aprendizaje en escuelas y bibliotecas para lograr erigirse en un fin en si mismo, es decir, en un arte.

En cuanto las preguntas iban a concluir en lo que la gente suponía el final de la jornada, alguien ha comenzado a hablar a voces desde el final del aula. Virginia Imaz vestida de payaso en su famoso alter ego. Con un corazón pintado sobre un vestido plateado metálico a juego con la capa, los brazos en jarretas, la nariz roja y dos coletas pelirrojas brotando de un gorro morado, Imaz ha roto tabúes, riéndose de todo, todos y con todos. Imaz afirma que ante el cliché de todo periodista sobre si se puede vivir del cuento hay que tener una respuesta preparada. Ella dice que no todos los que quieren viven de ello, pero que en su caso no puede vivir sin cuento.  “Los cuentos a mí me dieron, raíces y ganas de volar”, dijo mientras intentaba atrapar el patrimonio inmaterial con un cazamariposas.


sábado, 30 de junio de 2018

Viaje al arte de la caridad


La guinda al curso de verano organizado por la UNED a través de su Centro Asociado de Guadalajara bajo el título ‘Caminos de ida y vuelta. El arte y los viajes’ la puso, como no podía ser de otro modo, un excepcional e inédito viaje para visitar la iglesia de San Antonio de los Alemanes y la Hermandad del Refugio para conocer de primera mano todo su patrimonio artístico y litúrgico.


El Hermano Mayor, Luis Catalán de Ocón y Navarrete, XXVIII Barón de Sangarrén cuyos territorios fueron los primeros de la Casa Mendoza en Aragón, por compra de Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla en 1457, actuó de anfitrión para acompañar al grupo durante toda la visita, que tuvo como punto de partida el templo construido entre 1624 y 1633 con un diseño del jesuita Pedro Sánchez. En su interior, los alumnos tuvieron la oportunidad de disfrutar de la decoración de sus paredes, su cúpula y sus adornos atendiendo a las explicaciones ofrecidas por el propio barón complementadas por la profesora Macarena Moralejo con la colaboración de otros ponentes del curso como Paula Revenga, Javier González y David García, que no quisieron perderse la visita y sumaron sus conocimientos en lo que pudo considerarse una magistral clase en un entorno único. De este modo, sobre el terreno analizaron las pinturas existentes en la iglesia y los artistas que trabajaron en ellas ofreciendo algunas particularidades difíciles de encontrar en los libros de texto. Acto seguido, el grupo pasó a la capilla en la que pudieron ver la reliquia, generalmente oculta a los ojos de los turistas.

La segunda parte de la expedición se realizó en las instalaciones de la Hermandad del Refugio fundada en 1615. Durante el recorrido, los presentes tuvieron la oportunidad de acceder al archivo que, tras cuatro siglos, permanece íntegro e intacto y en proceso de digitalización con financiación de la Comunidad de Madrid. La riqueza documental de este espacio es incalculable puesto que no sólo contiene estudios detallados sobre la pobreza en Madrid durante distintas épocas, sino que entre sus legajos se pueden encontrar valiosas partituras musicales, libros de contabilidad y un sinfín de registros de gran importancia para los investigadores. Y por supuesto, también concentra numerosa información documental sobre la construcción de la iglesia, de las ampliaciones del hospital, de la propia hermandad y de las obras de arte que contiene y contuvo.

A continuación, el grupo realizó un apacible recorrido por las estancias del edificio a lo largo del cual pudieron ver curiosidades como una de las cunas de madera donde eran depositados los niños que se dejaban en abandono, las ambulancias con la representación de la Inmaculada Concepción como símbolo identificativo en el frontal de la caja o las urnas donde eran depositadas las limosnas y ayudas, entre otros. Todos ellos elementos utilizados para llevar a cabo la inconmensurable labor caritativa que se extendía a toda la ciudad.
La visita culminó en la sala de juntas, la más importante de esta hospedería - hoy día convertida en centro educativo concertado – en cuyo atrio se encuentran los cuadros de sus fundadores, el reverendo Padre Bernardino de Antequera, acompañado de Pedro Lasso de la Vega y Juan Jerónimo Serra. Fue en este espacio donde la profesora Macarena Moralejo dio a conocer a los presentes algunos detalles y curiosidades acerca de su trabajo para la canonización del fundador de la Hermandad y que sirvió como colofón a un curso extraordinario.


viernes, 29 de junio de 2018

Caminos y rutas, elementos trascendentales en el arte viajero


Sustentada en su trabajo ‘El saber encaminado. Caminos y viajeros por tierras valencianas de la Edad Media y Moderna’, el catedrático de Historia del Arte, Luis Arciniega García iniciaba la última jornada del curso con una amena y distendida conferencia sobre la influencia de los caminos en el arte y cómo el arte está presente en esas rutas.
Para comenzar, Arciniega mostró su admiración a los viajeros porque “tienen la capacidad de trasladarnos una percepción de las obras con ingenuidad y cierta ignorancia” que contribuye a ofrecer nuevas miradas. Y a partir de aquí inició un recorrido histórico sobre el modo en el que los caminos eran representados desde sus orígenes como paisaje de fondo para después ir alcanzando un mayor protagonismo hasta convertirse en un género en sí mismo, adquiriendo incluso connotaciones de utilidad en las composiciones. De este modo, planteó un análisis de diversas obras indicando las múltiples significaciones desde La Huida de Egipto donde el camino es un espacio secundario hasta La Conversión de San Pablo donde aparece el Camino de Dámasco que actúa como un elemento topográfico concreto.
A partir de la tradición judeocristiana, el experto apuntó que el tema del camino adquirirá relevancia como sentido vital y se convertirá en algo consustancial de la representación, es decir, aparece la justificación del ser humano como viajero al abandonar su situación sedentaria tras ser expulsado del Paraíso en lo que supone su “transitar perpetuo”. Y para reforzar este argumento, señaló a modo de ejemplo que la palabra 'camino' se encuentra en los textos bíblicos un total de 555 veces, una cifra muy superior a otras palabras claves en esta tradición. En este sentido, destacó la importancia que adquiere este término como elemento alegórico y simbólico y fruto de ello fue su aparición en obras de arte e ilustraciones de publicaciones diversas.
Seguidamente su intervención fue avanzando hasta detenerse en el arte que los viajeros presentaban a través de sus experiencias registradas en diarios, guías y otras publicaciones más específicas. Arciniega señaló en este sentido que estos personajes no suelen ser ilustres o de alta formación y los motivos de sus viajes eran diversos, dejando constancia de los mismos. De este modo, a lo largo de su ponencia realizó un recorrido por la historia nombrando a los viajeros más trascendentales de cada tiempo al tiempo que ponía en relación las representaciones pictóricas y artísticas que fueron surgiendo a raíz de la transmisión de sus experiencias.
La última parte de la ponencia de este investigador madrileño se centró en la relevancia que adquirieron los libros de rutas con la aparición de la imprenta en la Edad Moderna, que permitió incluir grabados y dibujos que ayudaban en las ilustraciones de los viajes. De este modo, Arciniega apuntó que en esta época ganaron presencia aspectos relativos a la logística y la especialización de los contenidos que permitirán la segmentación del público, superando las limitaciones medievales.
Para culminar su intervención, Arciniega trasladó al auditorio un amplio abanico de las representaciones sobre los caminos que surgieron en nuestro país a través de obras como la de Ulloa Salcedo, la del valenciano Pedro Juan de Villuga o la de Bartolomé de Villalba y Estaña, doncel de Jérica, que bajo el título de ‘El pelegrino curioso y grandes de España’ es considerado el primer libro español de viajes.
Para dar un toque de humor a su ponencia, terminó con la célebre frase de Miguel de Cervantes: ‘No hay ningún viaje malo, excepto el que conduce a la horca’ junto con un merecido aplauso de los presentes.

El arte en el viaje como elemento globalizador

El colofón final al ciclo de conferencias del curso lo puso todo un académico de la Real Academia de Historia, Carlos Martínez Shaw, que desde el primer momento avaló la realización de este curso subrayando que “es una maravilla para cualquier persona con un interés humanista”.
Este reputado docente comenzó su ponencia con la introducción del término ‘Arte Global’ enmarcado dentro de la conceptualización de la globalización, que el profesor situó con la creación del primer sistema español de ultramar entre los años 1492 y 1522. Para Martínez Shaw el descubrimiento de América marcó el inicio de una nueva forma de tránsito en lo que supuso la aparición de un mundo nuevo con el que se va a conectar a través de nuevas rutas, siendo la primera de ellas La Carrera Indias de Sevilla a Veracruz. A partir de ese momento, las incursiones hacía el Indico e Indonesia de Vasco de Gama y las llevadas a cabo por Núñez de Balboa, atravesando el istmo de Panamá permitirían conocer nuevas vías marítimas hasta que la expedición de Magallanes consiguió dar la vuelta al globo terráqueo en lo que para Martínez Shaw supuso “el surgimiento de la primera historia universal”.
A partir de aquí, el historiador sevillano centro su exposición en la ruta conocida como del Galeón de Manila, realizada entre Acapulco y Filipinas, focalizada fundamentalmente en el comercio de la seda, pero que permitiría también la llegada de productos culturales y artísticos orientales que dejaron su influencia en el arte y la decoración hispanoamericana.
Estudioso del proceso de transmisión del arte occidental a las colonias, Martínez Shaw explicó cómo fue esa evolución que comenzó con la gran exportación de productos artísticos a los nuevos territorios recién descubiertos, principalmente pinturas y esculturas del barroco sevillano con ejemplos como el de Zurbarán, al que le encargaron 34 lienzos de una sola vez con destino a Lima (Perú). “Pintores como Zurbarán, Murillo o Juan de Valdés Leal fueron artistas que enviaron muchas obras al exterior. Este es el primer arte viajero de pura importación y por encargo”, señaló. En una segunda etapa, los pintores comenzaron a instalarse en las nuevas tierras colonizadas y, en este sentido, el docente ofreció una interesante lista de autores que cruzaron el Atlántico para desempeñar su actividad artística en el nuevo mundo, tal como Bernardo Bitti, Angelino Medoro, Mateo Pérez de Alesio, Simón Pereyns, Baltasar de Echave Orio o Sebastián de Arteaga, entre otros.



Para culminar esta parte de la ponencia, Martínez Shaw explicó cómo en una tercera fase los pintores criollos e indígenas iniciaron un proceso creativo a partir de los conocimientos adquiridos por los pintores occidentales viajeros y comenzaron a introducir sus propios estilos, tal como sucediera con Cristóbal de Villalpando o el artista peruano Diego Quispe Tito. Según explicó el docente, introdujeron especialidades iconográficas propias como por ejemplo las representaciones que se hicieron de la Trinidad con características muy particulares de su interpretación y que en muchas ocasiones eran de autores anónimos; junto con los ángeles arcabuceros, que a diferencia de las obras europeas donde utilizaban espadas y lanzas, éstos portaban armas de fuego; y las series de castas que representaban los distintos mestizajes y de consagración de las doncellas en los conventos junto con las series de personajes con atuendos típicos y frutas “que son sumamente originales”.
Para terminar con su exposición, Martínez Shaw extendió su explicación a diferentes aspectos de la ruta de unión entre Acapulco y Manila, dando a conocer, por ejemplo, cómo se hacía el pago de los productos llegados desde Oriente, mediante objetos ornamentales y monedas de plata acuñadas en México y Perú fundamentalmente. Asimismo, hizo un rápido repaso por los diferentes tipos de arte que fueron dejando su presencia tanto en América como en Occidente, tal como las figuras religiosas elaboradas en marfil, el conocido como arte namban o la chinoiserie, en lo que supuso la implantación de obras de arte con origen chino para consumo y uso occidental. Y dentro de este conglomerado, no pudo eludir hacer referencia al pecio de San Diego, cuyo descubrimiento ha desvelado buena parte de las incógnitas que existían sobre este tránsito, convirtiéndose “en una especie de metáfora de la primera globalización”.

miércoles, 5 de julio de 2017

El curso «Educación hoy: problemática y propuestas» concluye por todo lo alto


El rector de la UNED, Alejandro Tiana.


¿Cómo se puede clausurar una iniciativa de altura? ¡Exacto! Por todo lo alto. Así lo han hecho los impulsores del curso de verano «Educación hoy: problemática y propuestas», que se ha cerrado esta mañana después de tres días de intensa actividad. La finalización ha corrido a cargo del rector de la UNED, Alejandro Tiana, que ha disertado sobre las «perspectivas actuales para un pacto educativo».

martes, 4 de julio de 2017


Los dos primeros ponentes de la mañana.


Cuando la Educación es la protagonista…


Guadalajara se ha vuelto a convertir en la capital española de la Enseñanza. Y lo ha hecho por segundo día consecutivo.  El centro asociado de la UNED ha tenido mucho que ver en ello. Ha impulsado un curso de verano sobre dicha temática. La iniciativa –que afrontaba su segunda jornada de trabajos– ha recibido el nombre de «Educación hoy, problemática y propuestas», y se dedicado a la memoria del catedrático Ramón Pérez Juste, fallecido recientemente.