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viernes, 7 de julio de 2023

¿Virreinas o esposas? Las virreinas neogranadinas, el duque de Calabria, la marquesa del Cenete y Germana de Foix

El curso “Las virreinas en la monarquía de los Austrias. Un poder femenino dentro de las estructuras político-culturales de un imperio” llegaba hoy, viernes 7 de julio, a su fin. Paula Revenga Domínguez (profesora de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba) y Luis Arciniega García (catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valencia) protagonizaron las dos últimas ponencias.


Las virreinas neogranadinas: presencias femeninas, entre lo público y lo privado:

El virreinato de Nueva Granada se constituyó en 1717 por el rey Felipe V, abarcó los territorios de Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela. 14 virreyes pasaron por su mando durante sus 93 años de existencia y sólo seis virreinas (dos de ellas procedían de la Península Ibérica). Perduró hasta la independencia de estos territorios pero fue restaurado en 1739 después de unos años que transcurrieron con dificultad.

“Sin virreina no hay corte”, comenzó indicando Domínguez. Además, mencionó a Antonio Amar y Borbón y a su esposa, la virreina María Francisca de Villanova, apodada como la “nueva María Antonieta”. Aunque lograrían abandonar el virreinato con vida llegaron a estar encarcelados tras las revueltas, organizadas, en parte, por el gran derroche de los virreyes.

“No llegaron a tener un palacio virreinal en condiciones. Tuvieron muchos problemas desde el principio porque comprendía un amplio territorio. Las élites locales habían adquirido mucha fuerza y mucho poder. Los miembros del cabildo protestaron en numerosas ocasiones”, continuó explicando la docente.

“María Francisca de Villanova era muy caprichosa, ella aprobaba los gastos que tenían que ver con lo doméstico. Ejerció un papel de intermediaria entre el rey y las oligarquías neogranadinas. Todas las virreinas contaban un título nobiliario, por lo que las dotes van a estar muy vinculadas con estas redes de parentesco a las que pertenecen por los títulos familiares. Otro de los papeles de la virreina es organizar el séquito, uno de los elementos fundamentales, una manera de presentación, de autoridad”, afirmó Domínguez.

Asimismo, la virreina debía cumplir una función social en la corte. Esta vida social, de hecho, la va a organizar ella y esas relaciones establecidas se reflejaron en numerosos documentos.

Las rutas desde España a América comenzaban en Cartagena y finalizaban en Santa Fe y variaban en función de la estación del año en la que se realizaba el viaje. Varios de los virreyes, de hecho, se quejaron del calor y de los mosquitos, portadores de enfermedades en muchas ocasiones. Y, para transportar mercancías y personas a través del Río Magdalena (Colombia), se empleaba el champán, que tuvo origen en China y Japón, compuesto por más de seis cajones grandes y unidos entre sí. Además, eran enviados por las élites locales.

El paisaje cultural representado en el virreinato del duque de Calabria, la reina Germana y la marquesa del Cenete:

El curso llegaba a su fin y Luis Arciniega García era el encargado de colocar el punto y final con una ponencia que comenzó a las 11:30.



Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico, arribó a Valencia después de las Germanías en sustitución del conde de Mélito. “Se trata de un periodo de expectativa porque existía la posibilidad de que hubiera revueltas”, mencionó García al comienzo.

A partir de aquí aparecen en escena el duque de Calabria, que quería construir un panteón real en Valencia. Carlos V entrega el que posteriormente se denominaría, en 1546, Monasterio San Miguel de los Reyes a Mencía de Mendoza, marquesa del Cenete, nacida en Jadraque y esposa de conde de Nassau, Enrique III (señor de Breda y conde de Vianden, mano derecha de Carlos V). Germana de Foix, a su vez, deja expresado en su testamento su deseo de ser enterrada en un Monasterio Jerónimo. Este Monasterio de San Miguel terminó siendo un panteón real.

“En Granada se produce la luna de miel entre Carlos I e Isabel de Portugal, que se casaron en Sevilla. La marquesa de Cenete y la duquesa de Medina de Sidonia acompañan a Isabel en el Alcázar de Sevilla”, afirmó García que, posteriormente, analizaría una obra de arte vinculada al ámbito valenciano denominada “Alegoría”.

“Ha sido calificada como rarísima. Posee una temática sorprendente. Según Post, en la obra hay una distinción de género: a la izquierda los deseos incontrolados y, a la derecha, los valores sabios. Isabel Mateo la califica como ‘humanismo cristiano de carácter didáctico, que alerta sobre los peligros de los apetitos carnales’. En este cuadro se habla de ellos y ellas. Hay comportamientos diferentes según los vientos de la razón, que empujan a los personajes hacia el exterior”, sentenció el profesor.

En él se muestra, además, a través de los personajes, el oro, el amor o la prudencia, grandeza, engaño, apetito o el descuido.



viernes, 29 de junio de 2018

Caminos y rutas, elementos trascendentales en el arte viajero


Sustentada en su trabajo ‘El saber encaminado. Caminos y viajeros por tierras valencianas de la Edad Media y Moderna’, el catedrático de Historia del Arte, Luis Arciniega García iniciaba la última jornada del curso con una amena y distendida conferencia sobre la influencia de los caminos en el arte y cómo el arte está presente en esas rutas.
Para comenzar, Arciniega mostró su admiración a los viajeros porque “tienen la capacidad de trasladarnos una percepción de las obras con ingenuidad y cierta ignorancia” que contribuye a ofrecer nuevas miradas. Y a partir de aquí inició un recorrido histórico sobre el modo en el que los caminos eran representados desde sus orígenes como paisaje de fondo para después ir alcanzando un mayor protagonismo hasta convertirse en un género en sí mismo, adquiriendo incluso connotaciones de utilidad en las composiciones. De este modo, planteó un análisis de diversas obras indicando las múltiples significaciones desde La Huida de Egipto donde el camino es un espacio secundario hasta La Conversión de San Pablo donde aparece el Camino de Dámasco que actúa como un elemento topográfico concreto.
A partir de la tradición judeocristiana, el experto apuntó que el tema del camino adquirirá relevancia como sentido vital y se convertirá en algo consustancial de la representación, es decir, aparece la justificación del ser humano como viajero al abandonar su situación sedentaria tras ser expulsado del Paraíso en lo que supone su “transitar perpetuo”. Y para reforzar este argumento, señaló a modo de ejemplo que la palabra 'camino' se encuentra en los textos bíblicos un total de 555 veces, una cifra muy superior a otras palabras claves en esta tradición. En este sentido, destacó la importancia que adquiere este término como elemento alegórico y simbólico y fruto de ello fue su aparición en obras de arte e ilustraciones de publicaciones diversas.
Seguidamente su intervención fue avanzando hasta detenerse en el arte que los viajeros presentaban a través de sus experiencias registradas en diarios, guías y otras publicaciones más específicas. Arciniega señaló en este sentido que estos personajes no suelen ser ilustres o de alta formación y los motivos de sus viajes eran diversos, dejando constancia de los mismos. De este modo, a lo largo de su ponencia realizó un recorrido por la historia nombrando a los viajeros más trascendentales de cada tiempo al tiempo que ponía en relación las representaciones pictóricas y artísticas que fueron surgiendo a raíz de la transmisión de sus experiencias.
La última parte de la ponencia de este investigador madrileño se centró en la relevancia que adquirieron los libros de rutas con la aparición de la imprenta en la Edad Moderna, que permitió incluir grabados y dibujos que ayudaban en las ilustraciones de los viajes. De este modo, Arciniega apuntó que en esta época ganaron presencia aspectos relativos a la logística y la especialización de los contenidos que permitirán la segmentación del público, superando las limitaciones medievales.
Para culminar su intervención, Arciniega trasladó al auditorio un amplio abanico de las representaciones sobre los caminos que surgieron en nuestro país a través de obras como la de Ulloa Salcedo, la del valenciano Pedro Juan de Villuga o la de Bartolomé de Villalba y Estaña, doncel de Jérica, que bajo el título de ‘El pelegrino curioso y grandes de España’ es considerado el primer libro español de viajes.
Para dar un toque de humor a su ponencia, terminó con la célebre frase de Miguel de Cervantes: ‘No hay ningún viaje malo, excepto el que conduce a la horca’ junto con un merecido aplauso de los presentes.

El arte en el viaje como elemento globalizador

El colofón final al ciclo de conferencias del curso lo puso todo un académico de la Real Academia de Historia, Carlos Martínez Shaw, que desde el primer momento avaló la realización de este curso subrayando que “es una maravilla para cualquier persona con un interés humanista”.
Este reputado docente comenzó su ponencia con la introducción del término ‘Arte Global’ enmarcado dentro de la conceptualización de la globalización, que el profesor situó con la creación del primer sistema español de ultramar entre los años 1492 y 1522. Para Martínez Shaw el descubrimiento de América marcó el inicio de una nueva forma de tránsito en lo que supuso la aparición de un mundo nuevo con el que se va a conectar a través de nuevas rutas, siendo la primera de ellas La Carrera Indias de Sevilla a Veracruz. A partir de ese momento, las incursiones hacía el Indico e Indonesia de Vasco de Gama y las llevadas a cabo por Núñez de Balboa, atravesando el istmo de Panamá permitirían conocer nuevas vías marítimas hasta que la expedición de Magallanes consiguió dar la vuelta al globo terráqueo en lo que para Martínez Shaw supuso “el surgimiento de la primera historia universal”.
A partir de aquí, el historiador sevillano centro su exposición en la ruta conocida como del Galeón de Manila, realizada entre Acapulco y Filipinas, focalizada fundamentalmente en el comercio de la seda, pero que permitiría también la llegada de productos culturales y artísticos orientales que dejaron su influencia en el arte y la decoración hispanoamericana.
Estudioso del proceso de transmisión del arte occidental a las colonias, Martínez Shaw explicó cómo fue esa evolución que comenzó con la gran exportación de productos artísticos a los nuevos territorios recién descubiertos, principalmente pinturas y esculturas del barroco sevillano con ejemplos como el de Zurbarán, al que le encargaron 34 lienzos de una sola vez con destino a Lima (Perú). “Pintores como Zurbarán, Murillo o Juan de Valdés Leal fueron artistas que enviaron muchas obras al exterior. Este es el primer arte viajero de pura importación y por encargo”, señaló. En una segunda etapa, los pintores comenzaron a instalarse en las nuevas tierras colonizadas y, en este sentido, el docente ofreció una interesante lista de autores que cruzaron el Atlántico para desempeñar su actividad artística en el nuevo mundo, tal como Bernardo Bitti, Angelino Medoro, Mateo Pérez de Alesio, Simón Pereyns, Baltasar de Echave Orio o Sebastián de Arteaga, entre otros.



Para culminar esta parte de la ponencia, Martínez Shaw explicó cómo en una tercera fase los pintores criollos e indígenas iniciaron un proceso creativo a partir de los conocimientos adquiridos por los pintores occidentales viajeros y comenzaron a introducir sus propios estilos, tal como sucediera con Cristóbal de Villalpando o el artista peruano Diego Quispe Tito. Según explicó el docente, introdujeron especialidades iconográficas propias como por ejemplo las representaciones que se hicieron de la Trinidad con características muy particulares de su interpretación y que en muchas ocasiones eran de autores anónimos; junto con los ángeles arcabuceros, que a diferencia de las obras europeas donde utilizaban espadas y lanzas, éstos portaban armas de fuego; y las series de castas que representaban los distintos mestizajes y de consagración de las doncellas en los conventos junto con las series de personajes con atuendos típicos y frutas “que son sumamente originales”.
Para terminar con su exposición, Martínez Shaw extendió su explicación a diferentes aspectos de la ruta de unión entre Acapulco y Manila, dando a conocer, por ejemplo, cómo se hacía el pago de los productos llegados desde Oriente, mediante objetos ornamentales y monedas de plata acuñadas en México y Perú fundamentalmente. Asimismo, hizo un rápido repaso por los diferentes tipos de arte que fueron dejando su presencia tanto en América como en Occidente, tal como las figuras religiosas elaboradas en marfil, el conocido como arte namban o la chinoiserie, en lo que supuso la implantación de obras de arte con origen chino para consumo y uso occidental. Y dentro de este conglomerado, no pudo eludir hacer referencia al pecio de San Diego, cuyo descubrimiento ha desvelado buena parte de las incógnitas que existían sobre este tránsito, convirtiéndose “en una especie de metáfora de la primera globalización”.