miércoles, 5 de julio de 2023

Las virreinas en la monarquía de los Austrias: poder, problema, influencia y la figura de Germana de Foix

Ayer, miércoles 5 de julio de 2023, dio comienzo el curso “Las virreinas en la monarquía de los Austrias. Un poder femenino dentro de las estructuras político – culturales de un imperio”, dirigido por Esther Alegre Carvajal y coordinado por Alejandra Betilde Osorio. Ambas, junto con Manuel Rivero Rodríguez, fueron los ponentes de esta primera sesión donde el protagonismo se centró en las virreinas. ¿Fueron un poder informal y auxiliar? La historia dice lo contrario y las coloca como agentes de transformación cultural y política.


Esther Alegre presentó el curso a los más de los 12 asistentes en el aula y otros 12 oyentes que lo presenciaron de forma ‘online'. “Siempre es un reto preparar un curso nuevo de verano pero me produce una grandísima satisfacción hacerlos”, indicó la directora en unos 30 minutos de introducción en los que también participó Osorio.

El poder de las virreinas y el problema histórico y teórico del poder femenino: 

“El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basada en las diferencias percibidas. Es la forma principal de significar las relaciones de poder”, comenzó señalando Alejandra B. Osorio en pronunciación de una larga cita que sirvió como precedente a lo que vendría después.

Mencionó a los Mendoza (que ordenaron la construcción de varios palacios y templos por toda la ciudad de Guadalajara) y recordó el apoyo de la familia a Enrique II en la primera Guerra Civil castellana del siglo XIV. A partir de ahí se establecieron como una de las familias más poderosas y, además, su fortuna no cesaba de aumentar por la unión de matrimonios “estratégicos”, según expresó Osorio.

“El virrey era el álter ego del monarca español. La virreina llenaba importantes vacíos en la política virreinal. Las virreinas carecían de un reglamento jurídico propio y la transmisión de la cultura era un trabajo eminentemente femenino. Las mujeres de la nobleza, en la Corte de Madrid, jugaron un papel relevante en la transmisión de noticias y no era extraño que se les consultara en materia de política. La virreina era considerada una interlocutora privilegiada. Las virreinas, en el Imperio Español, llegaron a gobernar y legislar en casos urgentes cuando su marido se ausentaba. Cuando el Conde de Lemos se ausentó de Lima, la Condesa de Lemos quedó a mando del virreinato. El virrey nombró a su esposa Gobernadora. Gobernó en Lima cinco meses. Aunque sus poderes no fueron absolutos, Ana Francisca emitió una serie de bandos de diversa índole y el rey Carlos II llegó a felicitarle”, continuó expresando la la profesora de Historia en la Universidad de Wellesley.

“A las mujeres nobles se les consideró como actores políticos. La casa de la virreina ejercía un poder económico y cultural dentro del virreinato, por lo que fueron motores económicos y culturales de la ciudad. Incluso en moda ya que mostraban las más lujosas ropas. Los regalos a las virreinas suponían un reconocimiento del poder que las mujeres ejercían. También influyeron en hábitos culinarios, es decir, en recetas altamente sofisticada de ingredientes y técnicas que fueron exportadas a otros puntos del Imperio”, fue lo último que pronunció Osorio antes de dar paso al turno de preguntas.

La corte de la virreina Germana de Foix: mediación y negociación en el Reino de Valencia (1523-1537):

Tras la exposición de Laejandra B. Osorio, Manuel Rivero Rodríguez, catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en virreinatos, comenzó su ponencia con una sabia reflexión sobre los juegos y la sociedad.


“Los juegos dicen mucho de una sociedad y les prestamos poca atención. El fútbol refleja muy bien nuestra sociedad actual. Algo parecido pasa con la mentalidad social. Las reglas de un juego son incontestables. Estas reglas son invariables y se asumen. Lo podemos ver en el ajedrez. El ajedrez es un juego que tiene una traducción medieval, de cultura caballeresca. Pero sufre un cambio a finales del siglo XVI. Es un juego de caballeros pero, con la introducción de las damas, muestra el paso de la lucha civil a la lucha política. El ajedrez muestra el cambio de los caballeros a los cortesanos. En una política cortesana hay espacio para las mujeres. El ajedrez es el espacio político y se caracteriza por la jerarquía y las damas el espacio político en el que participan las mujeres, donde hay libertad”, señaló Rodríguez, lo que dejó pensativos a todos los allí presentes.

A partir de esta introducción entró en escena Germana de Foix, la segunda esposa de Fernando el Católico tras el fallecimiento de Isabel I. “El juego de las damas surgió de la ajedrez y se basa en el movimiento de la dama. Tiene que ver con el comportamiento cortesano de Germana de Foix. Las mujeres pueden moverse libremente fuera de la imagen pública. Tienen un espacio de circulación rápido, ágil, eficaz. El juego de las damas, como metáfora del funcionamiento de la sociedad, también permite esto. En el juego se aprenden modales, jerarquía y comportamiento”, añadió Rodríguez.

“Ha sido minusvalorada por la historia, el mecenazgo que ejerció fue brutal, al igual que su visión diferente sobre el poder político y los órdenes jurídicos”, afirmó el profesor con respecto a la sobrina del rey Luis XII de Francia. “Es mucho más que una reina consorte dedicada a procrear. Es la responsable de que el proyecto político de Fernando el Católico se desarrollara. Sí tiene ideas propias. Fue nombrada lugarteniente de la Corona de Aragón. Es interesante ver cómo Carlos V se deshace de ella pero, después, la nombra virreina de Valencia, en marzo de 1523. Ella toma decisiones en algunas revueltas de moriscos en Valencia”, sentenció el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid.

Las manillas del reloj corrían rápido y, poco a poco, con Germana de Foix, su historia y la relevancia de las virreinas, olvidadas e infravaloradas, la primera sesión de este curso fue llegando a su fin.



Estética, estetización y una reflexión sobre la economía del arte.

Última jornada sobre la reflexión acerca de las economías del arte. Para arrancar la sesión, ha tenido lugar la exposición, “El deseo es el campo de batalla”, a cargo de Amador Fernández-Savater Fernández, –Filósofo–.

La conferencia ha partido de una cuestión: “¿vivimos experiencias espectrales o fantasmagóricas?”. Para Fernández-Savater, la respuesta es afirmativa.

“Vivimos espectralmente, como fantasmagorías”, mencionaba el filósofo. Aunque, “no todo el mundo puede ver esos espectros”, para ello, hay que activar el “sexto sentido”. Sobre alguno de los ejemplos, en los que participamos de este tipo de vivencias, están las “experiencias espectrales a través del turismo”. En este contexto, “habitamos escenografías sin vida, fachadas desprovistas de su pátina y verdad”. Hoy, “todo lo que no se presenta, se representa”, y “todo lo que ya no podemos hacer, se escenifica”. Esta es también la suerte de la política, –a juicio del ponente–, entendida como una “coreografía de retóricas y gesticulación”, despegadas de la realidad. En las redes sociales somos “perfiles”, donde “jugamos a ser esto o lo otro”, pero esas imágenes quedan lejos de la “existencia real”.

¿Tiene esto algo que ver con una “estética del capital”? La respuesta también es afirmativa, pues vivimos una realidad en la que “las formas devoran a los contenidos y los signos superan a las intensidades”.

Siguiendo a Marcuse, Fernández-Savater, ha analizado la fuerza disruptiva de la estética. Pensando sobre los nuevos movimientos emancipadores de los 60 y 70, comentaba que “son fuerzas que niegan el mundo pero a la vez posibilitan un potencial utópico”. “A través de los cambios en la estética –vestimenta– se altera la naturaleza del ser humano”, lo que constituye “un cambio de piel”.

La estética “presenta una ruptura con respecto a la experiencia cotidiana” y mantiene viva la tensión entre lo “actual y lo posible”. “El arte realiza una promesa sobre la vida, pero no se debe fundir con ella”.

Esta visión emancipadora de los movimientos contraculturales, a partir de la década de los 60, arraigada, –amén de otras formas de pensar–, en la estética, se traduce en un vector de estetización en los años 80 y 90, –época cumbre de la hegemonía neoliberal–. Se realiza por tanto, una “semiotización de lo social”. Para el filósofo, la estetización es “mostrar el signo, separado de las intensidades”. Por ello, la promesa de felicidad “es el consumo de los signos”.

¿Dónde vemos una fisura en la concepción de la vida como mercado? Para Fernández-Savater, procesos sociales contemporáneos como la Gran Dimisión en Estados Unidos, –la renuncia masiva de los trabajadores a sus empleos, tras la pandemia de la Covid-19–, lo que se tradujo en un abandono del consumo y las ciudades. Para el pensador, “perder la identificación tradicional con el trabajo, el silencio activo y la deserción”, se pueden entender como un gestos críticos con el sistema.

Para poner broche al curso, tuvo lugar la mesa redonda, “Arte, poder y plusvalía”. En ella han intervenido varios de los participantes en el curso: Amador Fernández-Savater, –Filósofo–, José María Durán Medraño, –Profesor Adjunto. Hochschule für Musik Hanns Eisler, Berlín–, María Ruido, –Artista–, Miguel Ángel García Hernández, –Profesor Contratado Doctor. UNED–, y Cristina Lucas, –Artista–.

Esta ponencia ha partido de la vocación por glosar algunas de las reflexiones lanzadas durante las distintas sesione. La labor de la teoría del arte y la crítica, está en “activar los resquicios de libertad en las imágenes”. Hacen falta enormes trabajos para la “emancipación del arte con respecto al mercado o su fusión en la vida”.

Hay que entender los discursos y los imaginarios como “elementos en circulación a través de una serie de dispositivos o instituciones”. A su vez el neoliberalismo puede ser entendido como una “acumulación de capitales y de imágenes”, todas ellas integrantes de una cosmovisión en la que cada vez es más difícil separar la misión comunicativa del arte, dentro de su función como mercancía en el sistema capitalista.



martes, 4 de julio de 2023

Capitalismo, estética y (anti)monumentos.

Segunda jornada sobre la formación de dedicada al análisis de las economías del arte. La ponencia inicial ha llevado por título, “Capitalismo y estética: la plusvalía en el país de las fantasías”, a cargo de Yayo Aznar Almazán, –Catedrática de Historia del Arte. UNED–.

La exposición ha versado sobre las revelaciones de la naturaleza de la economía del arte extraídas de la obra de Damien Hirst, –artista británico perteneciente al movimiento de los Young British Artist, cuya época de apogeo fueron los años 90–. Partiendo de una premisa clara, y es que es casi imposible “ver arte sin observar el dinero”.

En la obra de Damien Hirst, encontramos piezas representativas como La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo, se trata de un tiburón tigre de gran tamaño conservado en formol. La elevada cantidad por la que se vendió la obra, le reportó una fortuna y se convirtió en el artista vivo más adinerado del mundo. 

El caso de Hirst, da indicios de un cambio de paradigma, si antes “los agentes intermediarios eran los que creaban el valor de la obra artística”, ahora existe un “artista hacedor de mercancías especiales”.

Uno de los mayores problemas del arte desde los 70 es, “salir de la ociosidad de la experiencia estética”. A su vez Hirst, pese a su aparente contemporaneidad, se inspira en la tradición británica, desde el siglo XVIII, de lo sublime.

Otra de sus grandes obras, Por el amor de Dios, es una calavera humana con una incrustación de 8.061 diamantes que fue expuesta en “el interior de una habitación negra completamente a oscuras”, –ubicada en la galería White Cube de Londres–, y que se podía ver como una presencia fantasmagórica “durante dos minutos”. Decía Aznar, que “en el mundo de las mercancías el valor de exposición tiene que ver con el valor de cambio”, la espectacularización de la obra de Hirst se expone casi “como un ritual”. La obra de arte tiene una plusvalía en torno a su valor expositivo. Por su parte, en la obra Los Tesoros del Naufragio, Hirst juega con la idea del museo como una compilación del valor de cada una de las piezas, una vez expuestas.

Las obras de Hirst están atravesadas por “las contradicciones ideológicas del propio capital, pero a su vez las pone en escena”. Luke White, entiende la calavera como una pieza inserta dentro de “lo sublime capitalista”, es decir, “un arte que presenta al capital como un inalcanzable y a la vez repugnante objeto de deseo”.


La segunda de las ponencias ha sido, “Plusvalía y obsolescencia”, de Cristina Lucas, –Artista–.

Lucas ha sido presentada, por García Hernández, como una artista que “intenta exponer los sistemas de poder y el modo en que ellos nos influyen”, y que “trata de desafiar las narrativas construidas”.

“Antes se hacía todo con las manos”, decía Lucas. Es la Revolución Industrial la que nos lleva a “hacer cosas con las máquinas”, también es el caso del arte. Durante la conferencia, la artista se ha encargado de abordar los conceptos de plusvalía y obsolescencia, desde las características de alguna de sus obras.

Para su obra, Plusvalía, –inserta en la exposición, Es Capital–, Lucas accede a los manuscritos de Marx, en los que descubre rasgos de su personalidad, a pesar de que el filósofo alemán, “no se pensó a sí mismo”. El pensador, “modificaba constantemente su discurso”, para no acomodarse a la hora de mejorar el sistema. Sin embargo, las primeras ediciones de El Capital, han alcanzado en subastas grandes sumas de dinero.

Marx visitó Liverpool para descubrir las fábricas de la familia de Engels, en su visita a Liverpool, Cristina Lucas, descubre como algunos de esos espacios industriales se han transformado en otros lugares, como museos.

En su obra Touch and Go, para la bienal de Liverpool del año 2010, Cristina Lucas, –a través del videoarte–, realiza una crítica al sistema económico, en un espacio abandonado. Se trata de los almacenes de Europleasure International Ltd, –ahora convertidos en un establecimiento hotelero–. La crisis de la era Thatcher, se conecta, –a través del desmantelamiento industrial que incrementó el desempleo y la desigualdad de los estratos populares–, con la situación económica del año 2008. En la obra, numerosas personas mayores locales, de clase trabajadora, lanzan piedras a los mencionados almacenes. Una arenga en contra de una sociedad desvencijada por el empuje del poder económico, envuelta en un halo de patente plasticidad.

Otra de sus obras de mayor calado es, Desnudos en el museo, serie en la que Lucas establece una relación dialéctica entre los cuerpos desnudos, como representación en las obras de arte de diversos museos, frente a cuerpos de personas, –hombres y mujeres–, posando frente a estas piezas.

Inspirada en el diseño industrial, –con referencias desde la Bauhaus a las vanguardias rusas–, Lucas realiza en Monocromos, una compilación de logotipos de las distintas marcas comerciales, organizados por colores. En esta obra da cuenta de la configuración de una señalética capitalista presente en nuestras vidas, a través de diferentes atalayas visuales.


Para la sesión de tarde, turno de Daniel Palacios González, –Investigador postdoctoral Margarita Salas. UNED–.    En su intervención ha analizado la lógica que diferentes administraciones hacen de los llamados (contra)monumentos, dedicados a las víctimas de diferentes regímenes o sistemas políticos, tanto fruto de la represión como de las guerras, erigidos en “lugares de la memoria”, –concepto matizado por el propio Palacios, según Pierre Nora. La intervención ha tenido por título, “Economías del (anti)monumento tras la fantasmagoría de la memoria”.

La sesión ha comenzado con una referencia al largometraje, Nos vemos allá arriba (Albert Dupontel, 2017), basada en la novela de Pierre Lemaitre. En esta historia, dos supervivientes de la Primera Guerra Mundial, urden una estafa para vender los diseños de las esculturas dedicadas a los muertos del conflicto bélico.

“Los monumentos no hacen visibles las razones de la violencia”, decía Palacios, puesto que, a su vez, los estados que los levantan detentan “los medios de producción”. Caso llamativo es el Monumento a los judíos de Europa asesinados, ubicado en Berlín, cuya construcción fue polémica por la intervención de la empresa Degussa, proveedora de una sustancia para preservarlo de los grafitis. Esta empresa, a través de una subsidiaria, fabricaba el Zyklon B, empleado para asesinar en las cámaras de gas.

Otro ejemplo, de simbolismo de un monumento, es el del Deutsches Eck, –Rincón Alemán–, situado en Coblenza (Alemania), justo en una península en la que el río Mosela, desemboca en el Rin. En un primer momento, –a través de su enorme estatua ecuestre de Guillermo I–, erigido como culto al nacionalismo, sería destruido durante la Segunda Guerra Mundial por el ejército estadounidense. Ya, en plena vigencia de la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana, pasaría a ser un monumento a la reunificación. Finalmente, tras la caída del muro de Berlín, volvería a construirse una estatua de Guillermo I.

Para Zizek, estos monumentos entroncan con su idea del recuerdo del “totalitarismo”, opuesto a las democracias liberales “como única alternativa” y proyecto político.

Pero, frente a la lógica de los diferentes estados, desde la acción popular se han apoyado iniciativas para levantar monumentos sobre las fosas comunes, alejadas del concepto artístico tal y como es entendido en términos hegemónicos. Lugares que pujan por el recuerdo, –desde la movilización colectiva–, libres de la asepsia de los (anti)monumentos.

Para finalizar la jornada, ha tomado la palabra, María Ruido, –Artista–, a través de la ponencia, “Las reglas del juego: performance identitaria, violencia estructural y plusvalías del arte como desposesión”.

La obra de Ruido –con una formación de base marxista–, tiene como base fundamental la representación del trabajo y, además, en concreto, del trabajo reproductivo y los trabajos invisibles que realizan en gran medida las mujeres. Todo ello dentro de nuevas fuerzas del capitalismo en las que “el negocio ya no se opone al ocio”, porque todo entra dentro de la lógica de la diversión en un contexto de “autoexplotación”.

Durante su intervención, ha proyectado unos minutos de su obra, Las reglas del juego, en la que observamos, –con la presencia de sus rostros fuera de campo–, una conversación entre la artista, y la escritora y activista, Brigitte Vasallo. Esta pieza audiovisual fue rodada en Can Marquès (Palma de Mallorca), y en ella se realiza un análisis exhaustivo sobre las problemáticas y contradicciones de clase y de género que dentro del entorno laboral del ámbito artístico y cultural. Es a través de un prisma personal e íntimo, la forma en que se articula una reflexión sobre estos conflictos.

lunes, 3 de julio de 2023

Economías del arte 1: ¿fantasmagorías o plusvalías?

Este lunes, 3 de julio, ha dado comienzo el curso, “Economías del arte 1: ¿fantasmagorías o plusvalías?”. Entre sus objetivos, abordar los significados de las obras de arte como mercancía, tras la revolución que terminó por erigir a la burguesía como clase dominante. La pieza artística encuentra un nuevo camino en el que se desplaza de sus tradicionales lugares de culto, hacia los museos. Además, alcanza una nueva semántica que se inserta en la sociedad para transmitir la ideología contemporánea de una manera ubicua, dentro de una lógica de mercado.


La jornada se iniciaba con la ponencia, “David-Marat, 1793: la plusvalía toma el mando”, a cargo de Miguel Ángel García Hernández –Profesor Contratado Doctor en la UNED–.

García Hernández, ha realizado un análisis exhaustivo sobre La muerte de Marat (1793), obra cumbre del pintor francés Jacquez-Louis David, en la que se representa el suceso del asesinato de Jean-Paul Marat, –científico, médico, periodista y político durante la Revolución Francesa–, por parte de la joven girondina, Charlotte Corday.

Un cuadro en el que, según el profesor, se pueden intuir los orígenes ontológicos de la fotografía, –e incluso del cine–, entendida como “el punctum barthiano”. En el cuadro se mezclan el paganismo y la iconografía cristiana.

Se trata de “un cuadro de absoluto realismo sin que haya una referencia real del acontecimiento que representa”. Algo que se traduce en “la obstinación de la pintura por salir del referente sin dejar de convocarlo”.

“No está en la imagen, ni el propio Marat”, decía García Hernández. La expresión de la cara de Marat “la copia de un mártir ubicado en la iglesia del Gesù en Roma”. Al igual que Marat en el cuadro, el mencionado mártir lleva turbante. Una prenda que unifica a los médicos, –que lo portan en su atuendo–, y a los muertos –como parte de la mortaja–. Pero, también, el turbante es algo que puede apreciarse en la representación de los pintores del Renacimiento, amén de en los ilustrados del siglo XVIII. En el cuadro, “el turbante pone moda a la muerte”. La pintura actúa “como simulacro mismo del referente”, en un proceso en el que “la imagen inventa la realidad”.

El propio David, se encargó de la organización de las pompas fúnebres en las que se trató de representar a Marat como si estuviera vivo, es decir, como extensión simbólica de su figura. Estas exequias se concibieron como un “tableau vivant”, una ceremonia que funcionó a modo de “boceto del cuadro”. Son los objetos del cuadro los que nos relatan los acontecimientos. El cuerpo de Marat que emplazado en un “no lugar”, puesto que en la representación se visualiza el taller del propio David.

La muerte de Marat es un “suceso”, mientras que la fiesta del funeral de Marat es “una consagración pública”. La activación de este dispositivo visual por parte de David, se convierte en un precedente de “la imagen de consumo que anula la realidad porque se erige como referente de ella misma”. El funera de Marat y su cuadro, formaron parte de “la religión civil que buscan los líderes de la Revolución Francesa”.

David busca “acabar con la tradición del arte”, en la que prima la expresividad de los modelos y renovarla mediante una “muerte del arte”. El propio David se constituye en un referente del Atlas Mnemosyne (1924-1929) de Aby Warburg, puesto que en su estancia en Italia, realiza copias de obras clásicas y las reestructura dentro de la composición de las hojas que emplea para ello. Las propias piezas que analiza y replica, se llegan a materializar en objetos reales. En su obra trata de “objetualizar al modelo” y los objetos alcanzan la dimensión de “sujetos”.

Otro detalle significativo del cuadro, es el billete que aparece en el cuadro. Se trata de dinero que en ese momento estaba fuera del cauce legal, puesto que en él aparece la efigie de Luis XVI. Esta maniobra se puede entender de alguna forma, como una “representación del capitalismo moderno”.

La sesión continuaba con, “La dialéctica del exceso y la escasez”, a cargo de José María Durán Medraño, –Profesor Adjunto. Hochschule für Musik Hanns Eisler, Berlín–.

La ponencia ha partido del museo, –desde los procesos expansionistas de las potencias occidentales–, como un lugar de la “cultura del exceso”. La lógica del colonialismo es “la explotación, la objetificación, el extrañamiento,  la extracción y apropiación”. En el siglo XIX encontramos representaciones arquetípicas de lo sublime, como las de Kaspar David Friedrich –Caminante ante un mar de nubes (1818)–, una categoría que se convierte en trascendental para la concepción del museo. Lo sublime “es el desinterés, el objeto en sí”.

“El museo como el lugar done la experiencia es cercenada”, según la concepción de este concepto por parte de Dewey. Medraño propone una transformación de la museificación tradicional, ya que “las obras de arte son bienes privados cuyo uso se puede hacer público”. Pero lo más importante es la búsqueda de una relación dialéctica de las obras de arte.

Según Medraño, “el museo niega la dialéctica de la historia”. En este sentido, “los museos ningunean las relaciones de producción y reproducción”. Para los artistas es complicado entrar en los circuitos institucionalizados en los que conseguir representación. Siguiendo a Bordieu, “hay que estar en el circuito del capital institucionalizado para ser validado como artista”. El profesor ha concluido su intervención con una máxima, “la escala sólo puede ser sostenible, nunca sublime”.

viernes, 30 de junio de 2023

Repertorio profesional de la narración oral y cuentos del Mediterráneo: versiones, orígenes y difusión

Desiré López Bernal (doctora y profesora de la Universidad de Granada) y Pep Bruno (narrador, oral, escritor y editor) fueron los dos últimos ponentes del curso “Historias del Mediterráneo: circulación y mestizaje de cuentos entre las orillas del ‘continente líquido’” en la tercera sesión del mismo que ha tenido lugar en la mañana del 30 de junio. 

Vagos esperando a que les caiga la breva: un motivo común en cuentos del Mediterráneo: 

“Mientras la policía recorría el país en busca del hombre más perezoso, tropezó con dos hombres tumbados bajo una palmera datilera”, comenzó indicando Bernal en relación al cuento El hombre más vago del imperio

Estos relatos, en los que la vagancia y la pereza adquieren protagonismo, suelen ser humorísticos. “El gandul representa un personaje universal de folklore. Hay varios tipos: el gandul tonto y el que no se mueve”, continuó la profesora andaluza. 

Bernal, que afirmó estar muy interesada en el proceso de transmisión de los cuentos, realizó un viaje imaginativo por los trasvases del Mediterráneo: Mauritania, Sáhara Occidental, Marruecos, Argelia, Libia, Egipto, Líbano, Israel, Palestina, Siria, Iraq, Jordania, Arabia Saudita, Yemen, Qatar y Kuwait. 

En Irak, concretamente, se han documentado refranes en colecciones paremiológicas a principios del siglo XX y en 1980. El perezoso del dátil, refrán de uso frecuente hoy en día, se explica asociado a un cuento de transmisión oral conocido, al menos, en dos versiones: la protagonizada por un perezoso que está tumbado bajo una palmera y que, al caer de ella un dátil próximo a él, no es capaz de recogerlo debido a su extrema holgazanería y, la segunda, con un idéntico argumento, pero quienes se encuentran recostados bajo la palmera son dos amigos o compañeros perezosos, uno de los cuales le pide al otro que le meta en la boca el dátil que le ha caído cerca. Desde entonces se acuñó la expresión “no te vuelvas perezoso como el perezoso de Bagdad”. 

En Siria, por su parte, con refranes propios de la ciudad de Alepo, la versión de lo citado en el párrafo anterior se denomina Los perezosos de Egipto. “El perezoso intentó alargar la mano hacia el dátil para recogerlo del suelo sino que le pidió a quien estaba a su lado que lo recogiera y se lo pusiera en la boca”, continuaba Bernal. 

En Argelia, en cambio, el árbol y la fruta que relaciona a estos perezosos personajes varía. Pasa a ser una higuera y sus higos o brevas. “Se produce el salto de motivo, cuento y refrán de la tradición árabe a la bereber”, añadió la andaluza. 

Estos cuentos y refranes del norte de África sobre protagonistas perezosos aparecieron en Francia, “uno de los puntos fuertes en la difusión del cuento por el continente europeo”, tal y como explicó Bernal, entre 1861 y 1879, cuando se publicaron en la prensa por primera vez con el título La figue et le paresseux (el higo y el perezoso). 

El vago que espera debajo de la palmera a que le caigan los dátiles a la boca se documenta en España a finales del siglo XIX pero se pierde el vínculo del cuento con el mundo árabe. “La formulación del motivo folklórico en la que el árbol y el fruto son la higuera y las brevas es la que finalmente triunfaría en España”, explicaba la doctora. Fue ahí cuando se acuñaron las expresiones ‘le caiga la breva en la boca’ y ‘que les caiga la breva’. 

De repertorios profesionales de la propia cultura:

Pep Bruno, a las 11 horas, realizó la última ponencia del curso con un discurso reflexivo acerca de la identidad cultural que rodea a los narradores orales y su repertorio. 

“Hace ocho o diez años soy consciente de que mi repertorio profesional está nutrido de culturas mediterráneas, pero no es una cosa que yo haya hecho conscientemente. Yo lo llamo arco mediterráneo, pero no es un arco, es un continente. Están los cuentos que te dan de comer y los cuentos estrella, los que la gente que te ha contratado quiere escuchar. He empezado a ser consciente de esto después de empezar a trabajar en la radio, cuento uno por semana, en RNE. Mi biblioteca de trabajo tiene unos 4.500 títulos. Los cuentos que me dan de comer están vinculados a culturas del mediterráneo. Todo esto tiene que ver con la propia identidad y la identidad cultural, un marco desde el que uno cuenta la vida”, comenzó diciendo. 

Pero, ¿es relevante la identidad cultural a la hora de elegir el repertorio de cuentos? “Debe ser que sí, por lo menos en mi caso”, respondió Pep Bruno. “La identidad cultural es un sentimiento y estos son muy difíciles de estudiar”, añadió, además de mencionar, además, la cifra de narradores profesionales en España. Aunque es un número que va creciendo con el paso de los años, “debe haber unos cuatro por cada millón de habitantes”, cifró. 

“Nos sorprendía mucho que venían narradores del extranjero y continuaban con una tradición literaria a la que han pertenecido sus ancestros. Todo eso ha ido cambiando en nuestro colectivo en los últimos 10 o 20 años. Todos tienen un buen puñado de cuentos de tradición oral y local”, expresó el relator, nacido en Barcelona pero alcarreño de adopción ya que arribó a Guadalajara a los seis años. 

El resto de su ponencia se basó en las respuestas que varios compañeros de profesión le otorgaron tras haberles enviado una encuesta con diferentes cuestiones. “Muchos inciden en que lo importante es el que el trabajo que yo presente sea un trabajo de calidad. Creo y cuento según mis raíces. Somos lo que contamos”, fueron algunas de las citas más destacadas. 

Tras mostrar la encuesta y sus respuestas compartió unas conclusiones finales. “Nuestro trabajo es inseparable del sentimiento de comunidad ya que nace y se nutre de lo colectivo. La labor del narrador es alargar la tradición sin apropiarse de ella”, agregó. 

“Muchos de los cuentos que cuento transcurren en los pueblos o escenarios de mi infancia, cuentan con un amarre cultural. Marcar la diferencia en una actividad cultural lleva más trabajo”, sentenció Bruno. Esta frase colocó el punto y final a las “Historias del Mediterráneo: circulación y mestizaje de cuentos entre las orillas del ‘continente líquido’”. 


jueves, 29 de junio de 2023

Navegando por el Mediterráneo: los cuentos en Grecia, Cataluña y el norte de África

Óscar Abenójar Sanjuan (profesor investigador, Colegio de México), Almudena Francés Mora (narradora oral y recopiladora de cuentos), Aziz Aahjour Khayouch (catedrático de la Universidad Mohammed I y doctor en la Universidad Complutense de Madrid) e Ifigenia Kakridoni (narradora, maestra infantil y música con un posgrado en Educación Musical) fueron los cuatro ponentes de la segunda jornada de “Historias del Mediterráneo: circulación y mestizaje de cuentos entre las orillas del ‘continente líquido’”, dividida en dos sesiones matutinas y dos vespertinas.

Jueves 29 de junio. 10 de la mañana. Óscar Abenójar da comienzo a su exposición (Hermanos incestuosos del norte de África: mito, cuento, tabú). “Una mujer iba hacia el mercado para vender sus canastas y se encontró con un tigre. Le da todo lo que tiene, éste se queda con hambre y le pide un brazo. La mujer se lo da y, posteriormente, le entrega el otro. Cuando ya no hay más brazos que darle, el animal le pide las dos piernas. El tigre se las come, se hace pasar por ella y va hacia su casa para engañar a los dos gemelos que viven en su casa”, relata el profesor.

“Sus hijos, astutos”, continúa, “le piden pruebas. El tigre tira la puerta abajo y persigue a los muchachos, que suben hasta lo alto de un árbol. Los dos chicos terminan convirtiéndose en el sol y la luna”. Este relato, denominado Los viajes del sol y luna, tiene diferentes versiones que arriban hasta las fronteras de Corea o Taiwán.

Abenójar centró su intervención en diferentes cuentos del norte de África que han alcanzado territorios lejanos, como Siberia o América, donde se combina el tabú del canibalismo con el incesto. “Ese es el mito de partida de Claude Levi-Strauss. Se trata de un complejo narrativo muy variado. Tenemos episodios de incesto, canibalismo, ascenso (combinación con relatos acerca de orígenes del sol y la luna: Asia y América), amputación de manos o dedos y pájaros salvadores en la cima”, continuó el español.

Todos los relatos mencionados en esta primera sesión de la segunda jornada tienen diferentes pasajes: infracción relacionada con la familia, huida mágica del personaje inocente (lanzando obstáculos a su paso), refugio en lugar elevado, auxilio sobrenatural (en forma de pájaro, ángel o divinidad) y episodio final (alivio, redención, creación).

José Manuel Pedrosa volvió a ser citado durante todo el día y, según Abenójar, muchos de estos cuentos contienen relaciones de sustitución. Es decir, el canibalismo o el infanticidio reemplazan al incesto. Para ello, este tipo de sustitución se puede reflejar de diferentes formas, tal y como expresó Lévi-Strauss: simetría (hermano o hermana), inversión (alto o bajo), por analogía (pájaro/ángel), isomorfismo (ascensión al árbol/transformación en árbol).

Abenójar concluyó el coloquio analizando las diferentes versiones de Las manchas de la luna encontradas en Siberia, el Cáucaso, norte de África, Europa e India.

De boca a oreja. Contar de oídas:

A las 12 horas llegó el turno de Almudena Francés Mora, proveniente de Ontinyent. Comenzó contando un cuento, “que es lo que hago normalmente”, añadió.


¿Por qué ir a la fuente si hay agua embotellada? ¿Por qué preguntar si está todo en los libros? “Porque no sólo se narran cuentos, todas las vidas pueden ser narradas y no todas están en los libros, porque las narrativas de los demás ayudan a entender nuestra forma de narrar, porque las personas son fuentes de folklore y la etnopoética es oportunista y ocasional, porque la lengua se nos escapa entre los dedos, porque nos perdemos en la globalización y buscamos la autenticidad en alguna cosa y porque escucharnos nos acerca, nos conforma como pueblo, nos da sentido en el nosotros”, comentó la narradora catalana. Pronunció un recital de frases destacadas sobre los cuentos y sus lugares de origen.

Lo que no se dice, se calla. Los libros son agua embotellada. Ayudan a que no muramos de sed pero no deja de ser agua estancada. Los cuentos me dieron raíces. Se me hace muy difícil preguntarle un cuento a alguien y que me lo cuenten a la cara, por eso prefiero que haya más escuchantes, siempre intento que sea en grupo”, indicó Francés.

Pero, antes de presentar los dos proyectos en los que se encuentra embarcada, preguntó: “Por qué escucho a mujeres?”. “Me interesa lo que pasa y ha sucedido de puertas hacia dentro, pregunto sobre la vida de antes y escucho sobre la economía doméstica, cuidados, intimidad. No busco vaciarlas sino que se llenen de su propio relato y del de las demás, devolverles lo que me dan. Con todas me quedo una relación, vuelvo a los pueblos muchas veces a grabarlas, con algunas nos llamamos por teléfono”, sentenció.

Museum Íntim de les Històries Mal Contades” y “Contes a la fresca” son sus dos próximos proyectos. Con respecto a este último, más de 15 y 20 pueblos de la Vall d’Albaida se suman cada año.

Comunión en el Mediterrámeo a través del cuento: La mata de la albahaca y sus versiones y adaptaciones como ejemplo ilustrativo

Y comenzaron las sesiones vespertinas. Aziz Amahjour Khayouch fue el primer ponente de la tarde. “Parto de la idea de que el Mediterráneo está unido por una cultura común, más allá de los rasgos peculiares (diferencias de lengua, étnicas y religiosas). Hay una cultura común que nos une. Donde más se refleja esa unidad es en la tradición oral. La globalidad la inventó el Mediterráneo. Tenemos versiones de cuentos que están tanto en la orilla sur como en la norte. El Mediterráneo es una zona muy especial con una amplia riqueza cultural. Todo el mundo, de alguna manera u otra, pertenece al Mediterráneo”, señaló el catedrático y doctor.

Amahjour navegó por el Mediterráneo durante sus 120 minutos de ponencia y viajó hasta su África natal. “Tanto en el árabe dialectal y en ‘amazigh’ existen palabras de origen latino. Las primeras obras de la literatura española tienen su origen en historias del continente africano y no se descarta que haya cuentos de origen latino en el norte de África”, añadió. 

Al igual que Las mil y una noches, traducida por Vicente Blasco Ibáñez en 1899, La mata de la albahaca es de origen medieval, se trata de un cuento mediterráneo por “excelencia”, tal y como mencionó Amahjour y tiene varias versiones.

La española, en primer lugar, de 1946, protagonizada por dos hijas de una señora viuda y no de un mercader con tres descendientes. La italiana, similar a la anterior pero con una variante, el personaje femenino se trata de la hija de una sastra. Y, por último, la marroquí y la hija del carpintero, que contiene algo diferente si se compara con el resto.

Además de la adaptación cinematográfica también existe la teatral. “Hay dos adaptaciones fabulosas. Una, de García Lorca (también folklorista), en el 23. Él reescribió el cuento, dio nombre a los personajes. Se produce una historia de amor que no sucede en el cuento. Y, en la adaptación de Almodóvar, del 97, los nombres los puso él, Matilde, Clotilde y Mariquilla”, continuó Amahjour.

El penúltimo invitado del día quiso despedirse con otra cita. “Le preguntaron a Antonio Gala: '¿Cuál es tu palabra preferida?' Y contestó: 'Albahaca'”.

El hilo rojo de los cuentos:

A las 19 horas tuvo lugar la última ponencia del día. La protagonizada por Ifigenia Kakridoni. De forma virtual, ya que se encontraba en su país natal, Grecia. Acompañó el inicio de un cuento con el cantar de su voz y un laúd.


Los cuentos en Grecia empiezan con un hilo rojo que se va extendiendo”, comenzó. Pero, ¿por qué? “Desde la antigua mitología griega existe y nunca ha parado de existir, lo podemos encontrar desde Homero, Penélope y su telar, en Perseo. El hilo conecta los cuentos. Se le relaciona con la madurez. En los cuentos folklóricos se muestra a tres moiras, mujeres que dan regalos a los niños. Al tercer día de su nacimiento les dan dones o virtudes. A medianoche, las mujeres dejaban en la mesa tres vasos de agua y dulces. Ellas no se suelen reír en los cuentos”, añadió.

Aunque la mala suerte y el destino también aparecen en estos cuentos. “Dicen que un rey tuvo siete hijos, seis niños y una niña. Un viejo sabio le dijo que uno de sus hijos tenía mala suerte y tenía que adivinar cuál era y echarle de casa. El que duerme con las manos entre las piernas es el que tiene la mala suerte. El rey levantó las mantas de sus hijos, ninguno dormía con las manos entre las piernas pero su hija sí. Pidió a un sirviente que la acompañara al bosque y la dejara allí. La niña tuvo miedo, se perdió aún más y, al amanecer, fue a una casa. Una mujer le abrió, le dio de comer y beber y al día siguientes encontró a todos sus animales muertos. La mujer le echó. A los pocos días volvió a suceder lo mismo pero en otra casa y con otra familia. Terminó durmiendo en la cale hasta que se fue con otra mujer, “pero yo soy gafe, tengo mala suerte. No, vendrás conmigo, vamos a hacer dulce y las vas a llevar al castillo donde viven las tres moiras. Al tercer día, después de varios disgustos, estas tres mujeres le pusieron una bobina de hilo rojo de seda. Volvió riendo, pasaron los años, volvió con su familia a una boda y la costumbre era hilar las flores con un hilo de seda”, señaló la ateniense.

Estos cuentos de moiras son narrados por mujeres mayoritariamente y, además, tal y como comentó Kakridoni, “el color rojo del hilo une lo antiguo con lo folklórico. Las vueltas que da el ovillo al huso son los años que vivirá una persona”.




La narración de cuentos y sus canciones: circulación, mestizaje, tradición y elementos

Ayer, 28 de junio de 2023, comenzó el curso “Historias del Mediterráneo: circulación, mestizaje de cuentos entre las orillas del ‘continente líquido’” con las ponencias de Marina Sanfilippo (profesora titular de Filología Italiana) y David Mañero Lozano (catedrático de Filología Española en la Universidad de Jaén).



Con más de diez alumnos en el aula y 15 personas desde sus respectivos ordenadores, Pep Bruno realizó la presentación de la sexta edición de este curso. Marina Sanfilippo arrancó su ponencia, denominada "Mundos del revés: propósitos encubiertos y funciones enigmáticas en la narrativa oral de Italia y España", a las 17 horas.

“Nada sucede dos veces ni va a suceder, por eso, sin experiencia nacemos, sin rutina moriremos”, comenzaba exponiendo la profesora italiana, en referencia a un poema de Wislawa Szymborska. Se dice que los humanos comenzaron a surcar el Mediterráneo en el 11.000 a.C. Todos los largos tránsitos recorridos a su largo y ancho han dado lugar a infinidad de historias, cuentos y enigmas.

David Abulafia, historiador británico, define al mar que rodea un lado de la Península Ibérica como el lugar “más vigoroso de interacción entre sociedades diferentes de este planeta”. Sanfilippo, a partir de ahí, comenzó a explicar el enigma. “Por un lado juega con la lógica y aplicamos una lectura simplificada de la realidad. El enigma acepta e incorpora las contradicciones al contrario que la ciencia. Es el motor para pensar”, señaló.

El uso de los enigmas se ha atribuido a las mujeres en numerosas ocasiones. Esta palabra proviene del latín ‘aenigma’ y se define como “un enunciado de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entender o interpretar”. Asimismo, según expresa José Manuel Pedrosa, profesor titular de Teoría de la Literatura en la Universidad de Alcalá, es “una preposición cuyo enunciado expresa, mediante metáforas, paradojas y un tipo de lenguaje más o menos simbólico y artístico, alguna característica o condición de un objeto cuyo nombre y condición debe averiguarse”.

La sonoridad es un componente fundamental de los enigmas en cualquiera de sus formas (poética, prosística o iconográfica). Para los griegos, de hecho, tenía relación directa con la sabiduría. “Los enigmas siempre tienen solución”, continuaba exponiendo Sanfilippo.

Pero, además, el enigma comparte similitudes con otras dos palabras. Adivinanza es la acción de “adivinar o acertijo”, según la RAE, y acertijo es el “enigma o adivinanza que se propone como pasatiempo”. “Hay muchos cuentos que contienen adivinanzas y adivinanzas que contienen cuentos”, mencionó la ponente italiana.

Marina Sanfilippo, después de dialogar brevemente acerca de los enigma de la Biblia y comentar ejemplos, regresó a las historias. Los cuentos populares recogidos de la tradición oral de España también tuvieron protagonismo en su ponencia. “Chiste, en muchas ocasiones, es sinónimo de adivinanza. En Silicia y en muchos otros lugares, el cuento absurdo y la adivinanza son sinónimos. Cuando enigma y cuento se juntan nos enseñan a imaginar y a ser humanos. El enigma es un mecanismo sapiencial”, comentó.

“Razonamos por textos”, sentenció Sanfilippo.

David Mañero, tras el breve descanso, comenzó con su exposición, llamada “Cuentos con cantos en las tradiciones mediterráneas. Elementos mágicos, subversión y mundos abreviados”.

El catedrático, que ha publicado artículos en múltiples revistas científicas, arrancó con el objetivo principal de las próximas dos horas con las que iba a terminar la primera sesión de este curso. “Acercarse a los cuentos que contienen versos, cantados o recitados. Analizar una serie de cuentos de tradición oral con objeto de identificar las funciones más destacables que desempeñan estos versos dentro de la narración”, indicó.

Calificó al canto, en primer lugar, como un “medio de comunicación real” que cuenta con una especial función, la de “evidenciar comportamientos sociales”. Sus 120 minutos se centraron en analizar y explicar los elementos clave de diferentes cuentos de origen árabe o español.

En el caso de El Saco Cantor, por ejemplo, es en el ámbito hispánico en el que se encuentran más versiones. Además, estas canciones, incluidas en los mismos versos, pueden contener el desenlace del cuento y gozan de especial relevancia.

En La cabra montesina, se encuentra otro mecanismo compositivo. Concretamente, la narración se desarrolla en paralelo al cuento de estrofas. En otros versos, como ‘La mujer que pidió ayuda cantando una canción’, se recurre al canto para comunicar una situación de peligro.

Mañero continuaba analizando y explicando detalladamente las canciones en los cuentos. Éstas, a veces, dan voz a los muertos para delatar crímenes, como en el caso de El hueso cantor e, inclusive, también se emplean instrumentos musicales como las flautas para la denuncia.

Las canciones también pueden emplearse como denuncia acerca de la profanación de un cadáver, como en La asadura y son protagonistas en recetaciones (El cura y la receta cantada en misa). Mañero expuso ejemplos de cuentos con canciones de origen árabe y, según estas expresiones cantadas, se pueden eludir los tabúes sociales, como en El pájaro y el sultán e, incluso, los personajes, a través del canto, se sitúan en un plano irreal y ficticio del futuro e imaginan el incesto.


miércoles, 28 de junio de 2023

¿Economías de plataforma? Alternativas desde el cooperativismo.

Jornada final, sobre la formación acerca de las economías sociales y solidarias, con la ponencia "Retos actuales de la Economía Social y Solidaria y el cooperativismo. Reflexionando sobre sus límites y potencialidades". Han intervenidoRaquel Alquézar Crusellas –Profesora de Antropología. Departamento de Historia e Historia del Arte en la Universitat de Girona–, y Raúl Rodríguez Díaz, junto a David Idestop, –Som Ecologística, iniciativa de cooperativismo de plataforma–.


Alquézar, ha partido del planteamiento de una dualidad y es que, “según algunos autores la crisis del 2008 forma parte de un nuevo ciclo del capitalismo, pero otros consideraban que era un punto de inflexión para nuevas crear estructuras”. Frente a esta coyuntura económica, “los gobiernos actuaron desde el lugar de la austeridad”. En esta época surge una nueva conciencia de las implicaciones en el consumo que tendría el futuro de Internet. Para ello “el capital se reorientó a las grandes inversiones tecnológicas”. Entre las consecuencias de esta deriva encontramos, entre otras, la deslocalización de las entidades bancarias o las plataformas para compras masivas, sin la necesidad de un establecimiento físico.

“La pandemia logró potenciar este tipo de economía”, continuaba Alquézar. “La financiación pública y privada jugó su potencial en torno a esta clase de proyectos empresariales”. La nueva forma de economía, se denominó de plataforma, algo que atrajo una renovada lógica de maximización, –presente de forma tradicional en el capitalismo–, de los beneficios gracias al salto de escala. Generar “una buena herramienta tecnológica supone lograr el monopolio en todo el globo”.

El reto de la economía social y solidaria es “generar una alternativa ante ese gigante”. El estado de bienestar se pone en tela de juicio con la llamada economía digital o de plataforma, porque se pasa de un sistema de asalariados al de autónomos, lo que permite grandes ahorros en la contratación del personal. Ese ahorro, “va destinado hacia elaborar mejores herramientas tecnológicas que se traducen en más beneficios”. Hay que entender que estas dinámicas, “transforman no sólo el tejido productivo, sino también la esfera del trabajo, del consumo y del sector público”.

Esta reciente dimensión “cambia los gestores, por algoritmos”. Algo que impone una emergente racionalidad en el trabajo que se termina por convertir en “una nueva explotación”. Estas economías, además, han traído consigo la figura de los “falsos autónomos”, pero también conllevaron una incipiente lucha con respecto a las condiciones de trabajo.

En el caso de Cataluña, se llegó a crear un sindicato específico de riders. Riders X Derechos, logra ir expandiendo su acción por el territorio nacional, lo que derivó en la Ley Rider, de 12 de mayo de 2021. A pesar de los esfuerzos por seguir legislando en este ámbito, según Alquézar “llegamos tarde”.

Este cúmulo de acontecimientos ha devenido en la creación de cooperativas de plataforma, en pro de un trabajo más digno. Pero dentro de esta nueva organización del trabajo, ha sido necesaria la inversión en herramientas tecnológicas para poder pelear con las grandes corporaciones. Esto ha conllevado la generación de software de código abierto, la gobernanza compartida y la intercooperación.

Uno de los retos a los que se enfrentan las cooperativas es la pelea frente a la economía maximizadora de las grandes plataformas. En el caso particular de Mensakas –cooperativa de riders ubicada en Cataluña–, se creó una alianza con CoopCycle, una organización especializada en el desarrollo de tecnología para asociaciones de riders. La labor de CoopCycle ha logrado un gran impacto internacional.

Som Ecologística es una red cooperativa de ciclologística, que trabaja para favorecer un sistema de distribución de mercancías, socialmente justo y respetuoso con el medioambiente.

La intersección entre la logística y las bicicletas destinadas a la carga de mercancías, pretende ser una alternativa sostenible a la existencia de una flota de vehículos de combustible en el reparto de trayectos cortos. Todo ello persigue una “democratización del espacio público”.


Para finalizar, ha tenido lugar la mesa redonda, “Experiencias desde el cooperativismo y la economía social y solidaria”. Ha moderado Jesús Sanz Abad, –Profesor del Departamento de Antropología Social y Psicología Social. Universidad Complutense de Madrid–, con la participación de Salvador Bolance Dugo, –Socio fundador de la cooperativa de Metalurgia Mol-Matric (Badalona, Barcelona)–, José María García Bresó, –Coordinador de Traperos de Emaús (Navarra)–, y Manuel Romera Rodríguez, –Socio fundador de la cooperativa de artes gráficas Gramagraf Coop (Badalona, Barcelona)–.

Tres testimonios, han dado cuenta de organizaciones alternativas en las que la cooperación y la solidaridad entre sus integrantes han logrado poner en marcha proyectos o iniciativas viables.

Jesús Sanz Abad, ha comenzado destacando “la fuerza de los trabajadores en el comienzo de la Transición”. En su caso, los problemas con el empresario al frente de la factoría metalúrgica en la que trabajaba de forma asalariada, a comienzos de los años 80, derivaron en la creación de una cooperativa, en el año 1982 –Mol-Matric–, por parte de los empleados. En este proyecto la adopción decidida de una horizontalidad entre sus integrantes, permitió mantener la fortaleza de los trabajadores.

Por su parte Traperos de Emaús se ha destacado como “un espacio humano”, en el que se “comparten algunas convicciones” entre todos sus componentes. Es una iniciativa “socialmente útil y solidaria como actitud política”. Entre sus miembros se encuentran diversidad de actores, que han atravesado distintos tipos de problemas. Una de sus principales tareas es “dignificar la vida”, desvinculados en buena parte de las subvenciones públicas, con un gran volumen de contratos indefinidos.

García Bresó, ha destacado que Traperos de Emaús toma consciencia de que el ser humano es, simplemente, “parte de la naturaleza”. No se han considerado “un proyecto, sino un proceso”. Comenzó como una movilización colectiva en la Pamplona de los años 70, que tuvo como finalidad apoyar la construcción de viviendas para minorías étnicas. En la década de los 80, en Pamplona, se dieron los primeros proyectos de recogida selectiva en España, fue ahí cuando se pasó "de la recogida como un simple sustento económico, a una concepción ecológica del asunto". Como forma de organización se adscribe a la participación directa entre las personas que la componen.

Otro ejemplo cooperativista, es el caso de Gramagraf, similar al de Mol-Matric. Tras una mala gestión empresarial originada en 1983. Para defender los empleos, tras diversas luchas, surgió la creación de la cooperativa. Con lo que se adeudaba a los trabajadores, se decidió embargar la maquinaria. Estos medios de producción, fueron posteriormente adjudicados en subasta pública.

Todos estos proyectos, no han estado exentos de diversos problemas en torno a sus formas de organización y estructura social. Pero se han sostenido en el tiempo como ejemplo de iniciativas sostenibles que buscan unas prácticas más justas y éticas.

martes, 27 de junio de 2023

Cambios de escala, cuidados y comunes: proyectos transformadores.

Segunda jornada del curso dedicado a las economías transformadoras. La sesión de mañana, ha dado comienzo con la ponencia “Sostenibilidad y cambios de escala en los sistemas de aprovisionamiento agroecológico”, y ha sido impartida por Patricia Homs Ramírez de la Piscina, –Profesora del Departamento de Antropología Social de la Universitat de Barcelona y miembro de L’Aresta SCCL–, y Verónica Sánchez Martino, –Socia de la cooperativa agroecológica Kikiricoop (Cabranes, Asturias)–.


Homs ha partido de la Revolución Verde de los 60, que trajo consigo "el productivismo, la cientificación y la industrialización". Desarrollo que no ha estado exento de una serie de impactos ambientales y sociales.

En Cataluña la producción agroecológica creció a partir de los 90, a través de las personas implicadas en los movimientos sociales. Esta gestión, persigue una gestión de los recursos naturales alejada de los procesos industriales, mediante un desarrollo alternativo.

La transición agroecológica busca “transformar sistemas económicos, sociales y políticos, –preservadores de privilegios, potenciadores de desigualdades y depredadores de recursos naturales–, por otros ecológicamente más sanos y sostenibles, económicamente viables, socialmente justos y culturalmente apropiados”.

Las Alternative Food Networks, se constituyen como “circuitos cortos de comercialización, con diversidad de agentes, técnicas de producción  ecológica, calidad,  y reincrustración de la economía en las relaciones sociales. Persiguen los vínculos entre la producción y el consumo, la confianza, reciprocidad, compromiso, amén de la justicia social y ambiental. Para ello defienden lo local y los SAT –sistemas alimentarios territorializados–”.

En Cataluña, “existen 160 cooperativas y grupos de consumo, 60 de ellas en Barcelona”. La primera surgió en 1979, con el fin de aproximarse a las cooperativas de consumo de inicios del siglo XX. Suelen ser asociaciones “sin figura jurídica, no tienen tiendas para los que no son socios, el trabajo de los miembros es no remunerado y tienen carácter asambleario dentro de grupos de trabajo y comisiones. Su modelo de crecimiento está basado en la replicación y multiplicación, con acompañamientos de algún otro grupo”. A pesar de ello, existe cierta diversidad dentro de las organizaciones y en algunas sí se pueden encontrar tareas remuneradas.

Estas redes alternativas persiguen la reincrustración en la economía del territorio y mantienen “cestas cerradas”, que aseguran la estabilidad. Persiguen precios justos y estables. Se convierten, así, en una “subversión del fetichismo de la mercancía”. Todas ellas se ven inmersas en "procesos de politización (cambios en las motivaciones de los miembros, asambleas, modelo de crecimiento, o rechazo a la certificación por tercera parte). Es fundamental la organización socio-económica de los colectivos (con asambleas entre consumidoras y productoras)". A pesar de ello, estas redes no están exentas de replicar algunas de las lógicas dentro del mercado.

Entre sus metas, está "la internalización de los costes sociales y ambientales de los sistemas alimentarios. A diferencia de la agroindustria, que externaliza todos los costes". Así, la agroecología, puede considerarse "un enfoque ecofeminista de los sistemas alimentarios". Por todos estos motivos supone un gran desafío para la viabilidad económica de cada uno de los proyectos en un contexto de mercado capitalista.

Por su parte, Sánchez Martino, ha desgranado, como parte integrante, el proyecto Kikiricoop. Se trata de una cooperativa de trabajo asociado situada en el ámbito de la producción. Nació entre los años 2014 y 2016, en el municipio de Cabranes, uno de los más envejecidos en la región asturiana. En su estructura alberga socias trabajadoras y trabajadoras que no son socias. Desde 2022 forma parte de una cooperativa de servicios, la Cooperativa Agroecológica de Cabranes, con otras dos entidades más. Este proyecto se enmarca desde el primer momento en el ámbito de la agroecología y de la economía social y solidaria, con la misión de elaborar alimentos a partir de materias primas locales y hacerlo integrando los cuidados en su quehacer diario. Entre sus iniciativas se encuentran un catering de eventos ecológico, la realización de comidas preparadas y la elaboración de una crema de avellana, la Asturcilla.

En el caso particular de esta cooperativa, han sido varios los conflictos que han atravesado su sostenibilidad. Para ello, han tomado soluciones de materia de cuidados, en relación a discrepancias internas, también para ofrecer un producto sostenible y de calidad, con la finalidad de mejorar la salud y por la integración en el territorio. Todo ello, en una estructura en la que el mantenimiento de las propuestas políticas, se ve enfrentado a la viabilidad económica.

Continuaba la mañana, con la intervención de Sofía Ugena Sancho, –Profesora del postgrado en Atención psicológica y acción comunitaria, feminismos y LGTBIQ+ de la Universitat de Barcelona–, y Garatzi Solis Huici, –Cooperativa Zabalduz, iniciativa colectiva de cuidados en la vejez (Zestoa, Guipúzcoa)–. La presentación ha llevado por título, “Iniciativas comunitarias de cuidado: ¿Por qué aquí y ahora?”.



Ugena comenzaba su participación alegando que, “los feminismos son fundamentales para entender la crisis ecosocial, puesto que inciden en una mirada crítica al sistema. Se replantean estructuras de la economía clásica, que no se habían tenido en cuenta anteriormente. De esta forma alteran ciertos binomios arraigados hasta la fecha”.

Algunas características, de los feminismos, son “la ampliación de la noción de economía para incluir todos los procesos de aprovisionamiento social, pasen o no por los mercados. La introducción de las relaciones de género como un elemento constitutivo del sistema socieconómico y la convicción de que el conocimiento es un proceso siempre social”.

Los cuidados  son “el conjunto de prácticas necesarias para el sostenimiento de la vida, es decir, el bienestar físico y emocional de todas las personas en cualquier contexto social. Una categoría central del bienestar. Algo que resulta integral al desarrollo social y que connotan las condiciones de organización profunda del sistema”.

La categoría del cuidado, de análisis crítico, “desarticula los falsos binomios entre producción y reproducción o público y privado. Cuestiona el mito de la autosuficiencia y la fantasía de la individualidad. Manifiesta la vulnerabilidad como herramienta conceptual para cuestionar y cambiar el actual ideal neoliberal de autosuficiencia, autonomía individual e independencia”. Por otro lado, establece “la sostenibilidad de la vida como categoría analítica que implica necesariamente un replanteamiento de la organización social descentrando los mercados –como elemento privilegiado– haciendo visible lo invisible, diluyendo las fronteras entre lo público y lo privado”.

En los vértices del “diamante del cuidado” encontramos al Estado, las familias, el mercado y las comunidades y organizaciones sin fines de lucro. Todas ellas son las instituciones que se hacen cargo del cuidado.

Existen varios motivos que han auspiciado la reflexión acerca de los cuidados aquí y ahora. Podemos observar, entre ellos, “los cambios demográficos, el envejecimiento de la población, la transformación de las familias y de los roles de género, la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, el Estado de Bienestar deficitario, la crisis del 2008, las políticas de autoridad, el aumento de la precariedad y la sensación de vulnerabilidad o el aislamiento y la soledad no deseada”.

La socialización de los cuidados implica una interdependencia intrínseca de todo ecosistema. El bienestar se garantiza “a partir de una trama compleja de relaciones de intercambio. Todo sostenimiento diario depende de espacios y redes en los que se cuida sobrepasando el cuño de la familia”. Existe una “intersección entre el cuidado social y el cuidado del entorno –anclado en una interdependencia entre lo ecológico, lo económico y lo social–”. El bien común supone el mecanismo primordial por el cual se crea el interés colectivo y los lazos de apoyo mutuo.

Los cuidados comunitarios “son esfuerzos colectivos y luchas por lo común, orientadas a garantizar la reproducción material y simbólica de la vida humana, y no humana, en contra de los dolores del capitalismo y el patriarcado. Con el propósito de de dar respuesta a las necesidades cotidianas”. Los sujetos no sólo reciben el cuidado de manera pasiva, cuidan y son cuidados.

Estos proyectos comunitarios cuentan con limitaciones, como “la accesibilidad condicionada; la precariedad de las condiciones laborales de las cuidadoras; la feminización del cuidado; y el repliegue de los proyectos en torno a sus propios intereses”.

Entre las contribuciones a la democratización de los cuidados, encontramos “el reconocimiento social y simbólico del valor de los cuidados; la socialización del cuidado; la asunción de los cuidados como necesidad y responsabilidad compartida; y la promoción de procesos de empoderamiento”.

Solis ha concluido la intervención, ofreciendo detalles de la iniciativa colectiva de cuidados de la vejez, Ecosistema de cuidados de Zestoa en Guipúzcoa. En concreto, desde el proyecto Izarraitz, hacen frente a las situaciones de soledad no deseada.

Su labor se estructura en tres pilares. Un sistema de información en aras de la predetección de posibles situaciones de fragilidad social. De esta forma se facilita la clasificación y seguimiento. El segundo es la activación comunitaria. Hay que conocer las relaciones intrínsecas de cada comunidad para identificar a los agentes clave que permitan llevar a cabo el proyecto. Para ello disponen de una aplicación móvil. Por último, se encargan del acompañamiento socio-educativo y comunitario.


En sesión de tarde, “De los 'viejos' a los 'nuevos' comunes: entre la sostenibilidad de la vida, la resiliencia comunitaria y la sostenibilidad medioambiental”. Han intervenido, Lucía del Moral Espín, –Profesora del Departamento de Economía General de la Universidad de Cádiz–, Paz Moreno Feliu, –Profesora de Antropología Social de la UNED–, y Eber Hernández Quiñónez, –Investigador de la Faculdade de Economia de la Universidade de Coimbra. Grupo de investigación ECOSOL–, junto con Pedro Hespanha –Profesor jubilado de la Faculdade de Economia de Coimbra–.

Paz Moreno Feliu, ha iniciado su ponencia analizando, a través de la historia, la situación de los montes en man común de Galicia. Territorios que abarcan unas 700.000 hectáreas y que son una peculiar forma de propiedad que logró sobrevivir a la “desamortización del siglo XIX y la nueva organización municipal”. 

En origen, un sustento fundamental del campo gallego, en tanto, los montes se erigían como proveedores de pasto y diversas materias primas para los sujetos dentro de las comunidades vecinales. Estas condiciones, que se afianzaron, a pesar del estado liberal decimonónico, se mantuvieron hasta el inicio del franquismo, momento en el que se intervienen para ser instrumentalizados mediante la reforestación. Será la reacción campesina, la que en el año 1968 logra instaurar un nuevo marco legal dentro del régimen, para recuperar la propiedad comunal. Desde entonces, han sido diversas las iniciativas, a través del tejido comunitario, para revitalizar los montes, devolverlos al territorio e impulsar beneficios ambientales, sociales y económicos.

Caso similar al de los montes gallegos, es el de los baldíos portugueses. En la actualidad, las comunidades campesinas viven sujetas al "dominio de la administración y las formas mercantiles de carácter empresarial". Las nuevas formas de explotación requieren "conocimientos tecnológicos avanzados y elevadas inversiones", algo que no está al alcance, en ocasiones, de las comunidades de vecinos.

Las economías de estas tierras comunales se distinguen en "cuatro tipos": "las de carácter rentista, basadas en la explotación de recursos energéticos"; "la centrada en la capacidad productiva de estas tierras con el fin de mejorarlas y defenderlas"; "la economía agrícola de los vecinos, cada vez menos dependiente de la economía comunitaria tradicional y que se beneficia poco de la ayuda estatal y de la UE"; por último, "una economía de libre disfrute pensada para el ocio y que no es aprovechada por los vecinos de la comunidad".

Para los vecinos, "una buena gestión es la que, además de proteger el patrimonio comunal, posibilita hacer mejoras en la comunidad que beneficien  a todos". Es decir, que buscan aquellos desarrollos que redunden en la mejora de las infraestructuras y las condiciones de vida de sus habitantes.

En este proceso, juegan un papel fundamental "la falta de recursos, la debilidad en las relaciones con agentes externos, la apropiación individual de los recursos,  el uso del monte por parte de personas y entidades ajenas al uso comunal".

La deriva agrícola que tuvo lugar a partir de la década de los 60, transformó las condiciones vitales del campesinado, abandonando de algún modo la actividad comunal por el "trabajo asalariado". A ello se sumaron "la vuelta de los emigrantes a sus territorios natales y la aparición de los neo-rurales".

Esta confrontación entre las viejas formas de organización comunal y las nuevas, abren una brecha, pero también suponen una oportunidad para combinar distintas estrategias que tengan por fin último el aprovechamiento, mejora y conservación de estos territorios.

Lucía del Moral Espín, ha seguido profundizando en el ámbito de los comunes, pero desde el punto de vista de la educación. Para entender los comunes en lo educativo, "no hay que hacerlo como una serie de bienes, sino como procesos". Hay pocas partes de la vida o de la producción que no "puedan ser estructuradas para funcionar como comunes". Se trata de la "creación de relaciones sociales y espacios construidos sobre la solidaridad, el reparto comunal de los recursos, el trabajo cooperativo y la toma de decisiones compartida".

"Estas relaciones y prácticas de creación y de reconocimiento de saberes y cultura por y para la comunidad, tienen la finalidad de accionar la justicia ecosocial". Para ello, "el hacer común persigue cuidar, compartir y cooperar".


El broche a la jornada, lo ha puesto la mesa redonda que ha llevado por título "Iniciativas comunitarias de cuidados". En ella han intervenido, como moderadora, Maider Barañano Uribarri, –investigadora UPV/EHU en estudios feministas y de género–, y por parte de las iniciativas, Arantza Galiardo López, –Tambora, iniciativa de Crianza Colectiva (Sevilla)–, Ana Ongil Escribano, –El Rincón Lento. Espacio de consumo responsable (Guadalajara)–, y Guillermo Rivas-Plata Sierra, –Red de Huertos Urbanos de Madrid (ReHdMad!) (Madrid)–.

Tambora, es un grupo de familias, –radicado en Sevilla–, con inquietudes alrededor de la educación y la crianza, para resolver aspectos que no han sido aclarados desde otros ámbitos. Entre sus principios se encuentran, entre otros, el juego no dirigido o el contacto estrecho con la naturaleza.

Por su parte, el Rincón Lento, es un espacio en el que se llevan a cabo numerosas iniciativas con el propósito de tejer comunidad. Surgió como un lugar participativo desde sus inicios, entre sus intenciones estaba la creación de grupos de consumo responsable, pero por el camino encontraron nuevas dimensiones interdisciplinares. La labor de diferentes asociaciones es fundamental a la hora de delegar tareas. Como proyecto sigue la vía de la autogestión para garantizar cierta independencia con respecto a las administraciones. Desde 2019, el espacio ha estado implicado en la participación de proyectos mayores, sobre todo vinculados al ámbito educativo.

La última iniciativa en ser presentada, ha sido la Red de Huertos Urbanos de Madrid. Determinados colectivos empezaron a reclamar a las administraciones parcelas en desuso, creando de esta forma procesos para dinamizar a la sociedad de barrio. Estos huertos buscan ser espacios de convivencia y autoconsumo. Desde el 2015, el Ayuntamiento de Madrid, abre una licitación para que las asociaciones puedan desarrollar sus propios proyectos en 12 parcelas. Actualmente se encuentran 65 huertos en la zona de Madrid y otros tantos en espera. Desde entonces esta red ha estado implicada en múltiples proyectos agroecológicos, como los relativos a los centros escolares.

Son numerosas las iniciativas y desafíos a los que se enfrentan estas organizaciones. Una búsqueda de equilibrio que permita la viabilidad y sostenibilidad, mientras se persigue la coherencia ideológica y la independencia.